Salesianos admite el daño causado por un coadjutor que abusó de una menor de edad en los años 70

La investigación se inició al denunciar en este medio Amalia, de 55 años
Se ha identificado a José Antonio Cirbián, un religioso que dejó la orden en 1978 y que falleció en 2004, como el abusador

17.12.2019 | 18:12
Amalia, el pasado mes de octubre en la puerta de Salesianos.

Se ha identificado a J. A. Cirbián, un religioso que dejó la orden en 1978 y que falleció en 2004, como el abusador.

PAMPLONa - La congregación de Salesianos ha concluido la investigación iniciada a raíz de la denuncia testimonio efectuada en DIARIO DE NOTICIAS por una pamplonesa de 55 años, Amalia, que afirmó que había sufrido abusos sexuales por parte de un miembro de la orden religiosa -al que identificaba como Don José- en el colegio de Pamplona en 1974, cuando Amalia apenas contaba con diez años de edad. La investigación del caso ha dado como resultado la identificación plena del religioso al que la denunciante solo conocía como Don José (Amalia no estudió en el colegio de Salesianos y solo acudía al mismo los fines de semana a la oración y al cine) y se trata del exsalesiano, José Antonio Cirbián, fallecido en 2004. Este religioso profesó como coadjutor en la orden en 1968 y entre sus destinos de obediencia estuvo en la casa de Pamplona entre 1972 y 1975, precisamente el periodo en el que Amalia sufrió los abusos que relata. Posteriormente fue trasladado a Bilbao, solicitó la dispensa de los votos religiosos (es decir, dejo de pertenecer a la congregación) y culminó dicho proceso de separación de la fe en 1978.

La investigación llevada a cabo no ha recopilado testimonios que pudieran arrojar luz sobre si pudiera haber otras menores de edad que fueran víctimas de las conductas de este hombre. Tampoco ha podido aclarar si alguien en el seno del colegio conocía lo ocurrido con Amalia. Pero Salesianos admite después del estudio que ha realizado que "la conclusión no puede ser otra que esta: el salesiano coadjuntor José Antonio Cirbián abusó sexualmente repetidas veces de Amalia, entonces de 10 años de edad, y probablemente de alguna niña más, durante el año 1974 en el que dicha niña acudía al oratorio dominical. Los hechos denunciados han provocado en la víctimas unas consecuencias relacionales y afectivas muy graves en su desarrollo y maduración personal que se han prolongado durante el resto de su vida, tal como claramente aparece en su testimonio. La congregación se ha puesto a disposición de la víctima en caso de que necesite una atención especializada y restaurativa, en la esperanza de que pueda subsanarse en algo el daño producido. Aunque el abusador dejó la congregación salesiana y ya falleció, la congregación no debe olvidar que uno de sus miembros, siendo salesiano, se comportó de manera indigna y reprobable respecto a su condición y causó un daño irreparable", concluye el instructor de la causa, el salesiano sacerdote Samuel Segura, que se ha entrevistado en Pamplona dos veces personalmente con la víctima.

abusos en 1974 al ir al cine En una de esas ocasiones la mujer estuvo acompañada de dos miembros de la asociación de víctimas de abusos en centros religiosos de Navarra. Dicho instructor transmitió en esa cita a la afectada la petición de perdón institucional y le entregó documentación y fotos de aquella época del colegio de Pamplona para que pudiera concretar si alguno de los religiosos que allí aparecían podía tratarse de Don José. Amalia desconocía la identidad completa del salesiano señalado. Sabía que atendía la tienda de chucherías durante el fin de semana, que se acercaba de manera sospechosa a las butacas de ella y de sus amigas en las proyecciones de cine y que disponía de un cuarto con varias jaulas de canarios en la primera planta del edificio. Allí la llevaba y, con la excusa de enseñarle mecanografía, la posaba en sus rodillas y se aprovechaba de dicha situación para efectuarle tocamientos.

AGOSTO DE 1978: DISPENSA DE VOTOS Amalia recordaba que sus padres y los de otra amiga se enteraron de la afición de Don José a llevarse a alguna niña como ella a dicha oficina. Así, para abordar lo que allí ocurría, el padre de Amalia y el de la otra amiga visitaron a uno de los responsables del centro, Don Cándido, y según este les trasladó, Don José iba a ser trasladado. Así tuvo que ocurrir, puesto que al poco tiempo el salesiano José Antonio Cirbián (al que Amalia y otra compañera reconocieron como Don José a través de una fotografía antigua) fue destinado de 1976-77 a la casa de Bilbao y en el curso de 1977-78 a Barakaldo. Fue en el verano de 1978 cuando dicho coadjutor (un laico consagrado con votos religiosos y dedicado por igual a la misión salesiana) dirigió al reverendo Rector Mayor la dispensa de los votos religiosos por el principal motivo de que "le llamaba con insistencia la vida matrimonial". Por entonces, en los informes aportados a la causa, se detallaba el poco criterio y disponibilidad del salesiano y su inobservancia de la vida religiosa. Finalmente, se le concedió la dispensa de los votos el 30 de agosto de 1978. Es decir, dejó de pertenecer a la congregación en esa fecha.

Según la información facilitada a Amalia, en ninguno de los documentos estudiados para confeccionar la investigación, ni en actas de reuniones del consejo inspectorial (en aquellos años -1974- se atestigua que no se guardaban dichas actas...) se habla de los sucesos denunciados en Pamplona por Amalia y "parece darse por supuesto que las relaciones establecidas por José Antonio Cirbián durante los años posteriores fueron con mujeres no menores de edad". El instructor afirma que tras la consulta realizada a todos los salesianos vivos que convivieron en aquel año con José Antonio Cirbián, "todos confirman haberle conocido y no haber oído ni sabido nada al respecto de los hechos denunciados".