mari jose asurmendi y diego muñoz padres, hija y nieto

"Ver a nuestro nieto, aunque sea con algo de distancia, es una alegría"

Ayer fue también día de reencuentro para los amigos que han pasado la cuarentena en casa de sus padres

12.05.2020 | 00:41
Mari Jose Asurmendi y Diego Muñoz junto a su nieto Oier, que cumplió 7 meses el domingo.

pamplona – Mari Jose Asurmendi y Diego Muñoz, vecinos de la Txantrea, casi no se aguantaban ayer las ganas de ver a su nieto. El pequeño Oier cumplió el domingo siete meses, los dos últimos confinado con sus padres, en Villava, y familiarizándose con una realidad que ahora parece ir cambiando poco a poco. Se va abriendo más, pero todavía no permite que sus abuelos le puedan coger en brazos. "Aunque sea poder verle ya es una alegría, un regalo. Lo vivimos con la pena de no poder abrazarles, de tener que estar con la mascarilla para poder verles y de guardar las distancias... Pero hay que ser consecuentes", decían ayer los abuelos, emocionados de poder volver a ver a su primer nieto, "que es muy pequeño pero está muy majo", señalaba Mari Jose.

Ellos son optimistas con el cambio a esta nueva fase pero "con muchas reservas. Con alegría pero también con algo de preocupación. Hay que mentalizarse como hemos hecho hasta ahora, y no bajar la guardia para no volver atrás", señalan. Están también deseando escaparse al monte, hacer alguna excursión y asar unas chuletas en familia en cuanto se pueda. "Tenemos ganas de ir hacia Roncesvalles, nos encanta esa zona. Antes de todo esto salíamos con los amigos todos los miércoles y los fines de semana al monte", relatan. Han llevado bien la cuarentena: ella ha aprovechado para hacer alguna mascarilla aunque reconoce que es muy nerviosa y tenía ganas de salir; y Antonio ha recuperado viejas aficiones y ha restaurado dos pequeños galeones como una alternativa para entretenerse.

Los paseos ya han supuesto para ellos un respiro y el encuentro de ayer con su hija y su nieto, todo un premio, "una ocasión para cargar las pilas hacia la siguiente fase", tal y como reconocía su hija Maite. "Ha sido extraño no poder abrazarnos, lo que más se echa de menos es el contacto con la familia, las conversaciones en directo y no a través de videollamadas", reconocía. Acababa de volver de la baja de maternidad prácticamente cuando comenzó todo y tuvo que comenzar con el teletrabajo. "La verdad es que Oier se porta muy bien y me lo ha puesto fácil, estoy contenta porque he seguido trabajando pero también he podido pasar más tiempo con él. Estoy muy contenta de que ya podamos juntarnos todos, aunque sea con medidas de seguridad, la familia es la que siempre está ahí, para todo. Echaba mucho de menos recuperar el contacto, que antes era diario".

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