"Nos fuimos del Sáhara por miedo a que Marruecos le hiciera algo a nuestro hijo"

28.02.2022 | 01:23
Ahmed Ettanji posa con la bandera del Sáhara, tras una charla que ofreció el miércoles en Pamplona.

Los periodistas saharauis Ahmed Ettanji y Nazha Elkhalidi tuvieron en Valencia a su primer hijo Hammadi y desde el mes de enero los tres residen en Navarra

"Hemos venido a vivir a Navarra porque no nos podíamos permitir tener a nuestro hijo en el Sáhara Occidental, así que decidimos que naciese aquí. Ir al hospital es peligroso para los saharauis y más para nosotros, que somos activistas y nos tienen controlados". Quien habla es Ahmed Ettanji, un conocido periodista y activista saharaui que en enero de este año vino a vivir a Navarra junto a su mujer, Nazha Elkhalidi –también periodista y activista–, y Hammadi, su hijo recién nacido en Valencia. Ahmed y Nazha vivían en El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, ahora bajo la ocupación de Marruecos.

Ambos trabajan en el medio de comunicación Equipe Media, que en la clandestinidad trata de romper el bloque informativo que existe sobre las vulneraciones de derechos que se producen a diario en la excolonia española. "Mi mujer ha sido detenida en muchas ocasiones, la última en 2018 por grabar una manifestación de saharauis, y las detenciones arbitrarias de las fuerzas de ocupación marroquí siempre conllevan torturas. Entonces no queríamos que mi hijo Hammadi naciese en El Aaiún, por miedo a que le hiciesen algo a él o a Nazha", relata Ahmed, que apunta que para los saharauis ir al hospital es un riesgo: "La sanidad para nosotros es un peligro, sobre todo en maternidad, hay muchas mujeres que son agredidas por enfermeras marroquíes, muchas tras el parto se quedan estériles y con los saharauis se producen muchísimas negligencias médicas".

Además, desde que Marruecos rompió el alto al fuego con el Frente Polisario y se retomó el conflicto armado, la represión ha aumentado considerablemente en el Sáhara Occidental: "Ahora hay más despliegues militares, más patrullas y fuerzas de ocupación que amenazan a la gente y que tienen a activistas bajo arresto domiciliario". En este contexto, Ahmed y Nazha no querían dar a luz en El Aaiún y el pasado octubre salieron del Sáhara Occidental rumbo a Zaragoza, donde ella entró en un programa de acogida de defensoras de derechos humanos del Gobierno de Aragón. "Gracias al programa pudimos venir y estuvimos dando charlas en diferentes comunidades. En noviembre, estuvimos en Valencia y justo allí nos pilló el parto, así que Hammadi, que ahora tiene tres meses, nació en Valencia", relata el periodista.

Tras el alumbramiento, decidieron venir a Navarra donde fueron acogidos por su amiga María Pérez de Larraya y su pareja Aitor en su casa de Sangüesa. "A Navarra vinimos en enero, primero porque teníamos a María y después porque Navarra es una comunidad donde se apoya mucho al pueblo saharaui. Sangüesa es un sitio muy acogedor, hay muy buena gente", sentencia Ahmed, que avanza que ahora han encontrado un piso en Aoiz para trasladarse los tres.

"Volveremos" De momento, se van a asentar en Navarra durante un tiempo indefinido, aunque la pareja tiene claro que antes o después volverán a El Aaiún. "Tenemos intención de volver, porque no vamos a abandonar a nuestro pueblo; tenemos que seguir luchando e informando desde dentro de las violaciones de derechos humanos que comete Marruecos a diario", sostiene el periodista saharaui, que reconoce que el mayor miedo que tienen es que le pase algo a Hammadi.

Y ese miedo que tienen Ahmed y Nazha no es infundado. En noviembre de 2020, días después de la ruptura del alto al fuego, la pareja iba a celebrar su boda con toda su familia en su casa del El Aaiún. Pero no pudieron hacerlo: "El día de nuestra boda las fuerzas de ocupación marroquí nos dejaron en arresto domiciliario, no nos dejaban salir de casa. Fue una represalia clara por nuestro activismo. No nos dejaban salir, ni a nuestros familiares entrar e incluso llegaron a agredir a algunos de ellos. Al final, nos tuvimos que casar de manera clandestina, Nazha y yo y cuatro personas más".

Aumento de la represión El arresto domiciliario es uno de los métodos de represión que Marruecos usa contra los saharauis, especialmente, contra los activistas que denuncian la situación que viven. El ejemplo más conocido actualmente es el de la activista Sultana Khaya que lleva más de un año bajo arresto domiciliario. "A ella y a su familia no les dejan salir de casa y tampoco dejan que nadie entre. Les han cortado la luz, el agua e internet. Pero lo peor es que en varias ocasiones han allanado su casa y le han agredido física y sexualmente, a ella y a sus hermanas...", cuenta Ahmed.

Tal y como cuenta el periodista, tras la reactivación del conflicto, la represión contra los saharauis se ha recrudecido severamente y en los últimos días la tensión se ha disparado. Las calles de Dajla (antigua ciudad de Villacisneros) llevan varios días siendo testigos de manifestaciones multitudinarias de saharauis pidiendo justicia por el asesinato del joven Lehbib Aghrichi: "Un joven saharaui desapareció en Dajla hace unas semanas. Su familia lo buscaba y, de repente, apareció su coche en la playa. La familia lo denunció y la policía marroquí vio, revisando una cámara de la carretera, que su coche había pasado pero conducido por otra persona. A los días dieron con el sospechoso, pero lo soltaron a los días. La familia seguía protestando y a los días el sospechoso apareció muerto con signos de tortura. Poco después la policía dijo encontrar los huesos calcinados del saharaui desaparecido, pero la familia no se fía, cree que ha sido un secuestro orquestado por las fuerzas marroquíes. De hecho pidieron un examen forense para certificar que era Lehbib, pero las autoridades no les entregaron los huesos. Esto es lo que ocurre en el Sáhara Occidental".

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