La verdad siempre merece la pena

01.03.2022 | 01:07
Concentración frente al Arzobispado de Pamplona en enero de 2020.

Al acabar febrero de 2019 José Luis Pérez denunció el primer caso de abusos en un colegio religioso de Navarra. De aquello a ahora va un camino bárbaro.

Hace ahora tres años, José Luis Pérez, vecino de Beriáin, se atrevía usando el seudónimo de Guillermo, a ofrecer su testimonio como niño abusado que fue a finales de los años 70 en el colegio de los Padres Reparadores de Puente la Reina. Lo que José Luis desconocía hasta muchos años después de haber sido víctima de aquello es que su hermano, que falleció y le dejó una carta póstuma a modo de confesión, había pasado por lo mismo. A su denuncia en este periódico poco después la de Jesús Zudaire, que destapó la caja de los truenos en Estella-Lizarra poniendo en su sitio al que fue el primer director y fundador del colegio El Puy, José San Julián, y un depredador al que ya han denunciado más de una docena de exalumnos de la década de los 60 y 70. Tras aquellos primeros pasos, repletos de cautelas y temores, Navarra se ha convertido en un territorio ejemplar desde el punto de vista social para afrontar la lacra que supusieron los abusos a niños y niñas en el seno de la Iglesia foral y de sus centros religiosos. El departamento de Políticas Migratorias y Justicia ha liderado iniciativas pioneras para reparar el daño causado y que la verdad se pose en el centro. Ahora, su esfuerzo va encaminado en forjar una ley para el reconocimiento de las víctimas. La reciente investigación comandada por la Universidad Pública de Navarra ha sacado a la luz 58 víctimas de pederastia desde 1948 a 1990. Las víctimas han llegado hasta donde nunca lo consideraron posible. José Luis Pérez estuvo recientemente en el Congreso de los Diputados para respaldar la iniciativa de Podemos, ERC y Bildu para que se conforme una comisión de investigación parlamentaria. El trabajo va ahora más encaminado a generar una comisión de expertos, con representación de las propias víctimas, y que la misma sea presidida por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo. El 8 de marzo se votará si dicha iniciativa es la que triunfa para ser el cauce investigador. Ayer, sin ir más lejos, otros dos víctimas de la pederastia en Navarra, Marcos Leyún, que denunció abusos en el colegio Maristas en 1958, y Mikel Eziolatza, que denunció también en Reparadores los abusos de 1983, se reunió con representantes del PSOE en el Congreso junto a otras víctimas y asociaciones. En el encuentro participó el portavoz Héctor Gómez, la exvicepresidenta del Gobierno y presidenta de la Comisión de Igualdad, Carmen Calvo; la portavoz adjunta de la dirección del grupo parlamentario socialista, Isaura Leal, así como el diputado Juan Cuatrecasas. La reunión se produce justo unos días después de que el PSOE y el PNV pactaran sacar del Congreso de los Diputados la comisión que investigará los abusos en la Iglesia católica española. Al mismo tiempo, la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha encargado al despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo una auditoría independiente sobre los abusos sexuales a menores, que arrojará sus conclusiones dentro de un año y que no se pondrá límite de tiempo hacia el pasado. Por su parte, las víctimas de abusos en la Iglesia han pedido a los grupos parlamentarios que se pongan de acuerdo para poder investigar cuanto antes los casos de abusos.

En su mayoría, las víctimas se inclinan por que sean expertos quienes formen parte de la comisión de investigación, aunque también creen que el Congreso puede ser otro de los lugares donde se investiguen. De la que más desconfían es de la auditoría encargada por los obispos pues, según han manifestado algunas de las víctimas, "no cumple con los parámetros de independencia".

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