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Ramón OrúsCofundador y director científico de Multiverse Computing y profesor de investigación de Ikerbasque en el Donostia International Physics Center (DIPC)

"El tema de la inteligencia artificial es el nuevo proyecto Manhattan"

El experto analiza el impacto geopolítico de la inteligencia artificial en un momento marcado por el auge de nuevos modelos

"El tema de la inteligencia artificial es el nuevo proyecto Manhattan"EP

Desde su experiencia, ¿cree que la inteligencia artificial está redefiniendo ya el equilibrio de poder entre países?

Sí, definitivamente, de hecho lo estamos viendo. Hay que tener en cuenta que la inteligencia artificial es una tecnología geoestratégica. Del mismo modo que, por ejemplo, internet, la energía atómica o la computación cuántica son tecnologías estratégicas. Está claro que los países que son capaces de desarrollar IA lo suficientemente potentes, tienen una ventaja estratégica global respecto a los que no son capaces de desarrollarlas o incluso de acceder a ellas. Y eso lo estamos viendo hoy en día, parece que los modelos más potentes se están desarrollando en Estados Unidos y China y da la sensación de que efectivamente estas dos regiones están adquiriendo una ventaja estratégica respecto al resto. Por eso, Europa ahora mismo se quiere también poder al día y está empezando a tomar iniciativa.

“Están en manos de personas privadas con nombres y apellidos y se mueven según las reglas del mercado”

Román Orús . Director científico de Multiverse Computing

Algunas voces apuntan a que estamos entrando en una nueva forma de disuasión basada en la IA, pudiendo convertirse en una herramienta de poder comparable a lo que fue la disuasión nuclear. ¿Comparte esa idea?

Sí, completamente. Estamos en una situación muy parecida. Puede sonar un poco exagerado y ya lo he dicho alguna otra vez, pero lo vuelvo a decir porque realmente lo pienso. El tema de la inteligencia artificial es el nuevo proyecto Manhattan. Incluso puede que sea más delicado porque en el caso de la bomba atómica, por ejemplo, la desarrollaron gobiernos, mientras que en el caso de los grandes modelos de inteligencia artificial lo están desarrollando empresas privadas. Están en manos de personas privadas con nombres y apellidos y se mueven según las reglas del mercado y del capitalismo y así, entonces es otra historia.

Pero efectivamente, estamos ante el mismo tipo de situación. Por eso hay que ver qué va a pasar con esto. Va a ser necesaria una regulación, por supuesto, porque es una tecnología tan potente abre muchas oportunidades, pero también muchos riesgos. Entonces, en ese aspecto hay que ser capaces de canalizar las oportunidades y de intentar mitigar los riesgos.

Modelos capaces de detectar vulnerabilidades críticas a gran escala apuntan a un salto importante en capacidades. ¿Qué implica esto a nivel estratégico?

Eso lo estamos viendo ya, hay modelos como el último modelo de Anthropic que no se ha hecho público porque ha visto que el modelo es más potente de lo que se imaginaban que podía ser. En comparación con todos los modelos anteriores, que ya por sí eran muy potentes, este en concreto ha sido capaz de encontrar muchísimas vulnerabilidades críticas de software del orden de miles en muy poco tiempo. Esto ha sido algo muy espectacular.

Entonces este tipo de herramientas, no pueden caer en las manos equivocadas, porque se corre el riesgo de ciberataques. Hoy en día la guerra va de información, básicamente. Se puede hacer guerra sin lanzar bombas. Puedes lanzar un ciberataque contra una central eléctrica y apagas un país. Este tipo de cosas hay que tener mucho cuidado.

Entonces, lo que va a venir van a ser modelos cada vez más potentes. Ya lo estamos viendo. Los modelos que tenemos hoy en día no tienen nada que ver con los que había el año pasado. Desde que emergió Chat GPT en 2022, han ido mejorando sus capacidades año tras año. El año que viene habrá más modelos que serán más potentes, incluso que Mythos, etcétera, también con otro tipo de tecnologías.

Entonces, en cuanto va a haber muchísimas oportunidades, vamos a asistir un poco a una revolución tecnológica que es difícil prever qué va a pasar. Yo creo que va a ser similar a lo que sucedió en la revolución industrial del siglo XIX, en donde hubo un acelerón tecnológico sin precedentes. Lo mismo nos va a pasar ahora, pero creo que incluso más deprisa.

¿Estamos ante un escenario en el que el control de la tecnología puede ser más determinante que el control del territorio o los recursos?

Sí, la tecnología es un recurso. En ese aspecto es como quien controla, por ejemplo, las redes sociales que son capaces de modelar la opinión pública. Ese aspecto es un arma poderosísima. Si esto lo combinas con inteligencia artificial, que tiene la capacidad de crear contenido falso, que es muy difícil de detectar que es falso, y además lo puede crear no de manera puntual, sino a escala. Eres capaz de propagar ese contenido por redes sociales, porque tienes la suficiente capacidad para hacerlo y, esto se convierte en un arma muy poderosa. Eres capaz de modelar la opinión de la población, de sectores enteros, de países, en función de las necesidades de personas concretas.

¿Hasta qué punto esto está cambiando el papel tradicional de los Estados?

Sí, efectivamente, supongo que estás pensando en Palantir. Sí, la defensa hoy en día se ha privatizado. Obviamente los estados juegan un papel fundamental en la defensa, los ejércitos, etcétera, pero hoy en día la defensa, como te decía antes, no va solo de bombas, de fusiles y de trincheras, también va de información. Y ahí son precisamente las grandes empresas, las grandes tecnológicas las que juegan un papel fundamental, las que han desarrollado, no solo los modelos de IA, sino grandes desarrollos tecnológicos.

“El dominio de la tecnología es fundamental en el panorama geopolítico mundial ahora mismo que está tan inestable”

Román Orús . Director científico de Multiverse Computing

Pero en particular en la IA se ve más claro, porque es una cosa que no ha salido como una iniciativa gubernamental. No ha sido, el ejército de Estados Unidos, que ha dicho, vamos a hacer un proyecto para desarrollar esto. Ha sido una empresa que hacía aprendizaje automático, modelos de inteligencia artificial, como los que te reconocen las caras cuando vas a un aeropuerto. Simplemente han hecho una cosa mucho más gorda y emergida y algo que nadie se esperaba.

Entonces, el dominio de la tecnología es fundamental en el panorama geopolítico mundial, ahora mismo que el mundo está tan inestable. Es cierto que está habiendo un poco una dualidad en el tema de defensa entre la parte gubernamental y pública y la parte privada. Pero esto no solo pasa con Palantir, también hay empresas privadas en el estado español que obviamente son actores importantes en el panorama de la defensa.

¿Y puede llegar un punto en el que el poder tecnológico de algunas compañías sea comparable al de un Estado?

Sí, aquí ya estamos un poco haciendo perspectivas de futuro. Lo que estamos viendo es que efectivamente hay como una especie de tecnocracia hacia lo que está evolucionando el capitalismo moderno. Obviamente los estados tienen poder, los organismos políticos, por supuesto, democráticos, etcétera, pero lo que estamos viendo es que hay una grandísima concentración de poder en empresas privadas. Esto lo estamos viendo antes incluso del tema de la inteligencia artificial, están los Microsoft, Apple, Amazon, Facebook, etcétera, todas estas americanas, Alibaba, que tienen muchísima capacidad de influencia.

Ya hemos visto la influencia que tiene Elon Musk con sus satélites, etcétera, es capaz de influir. Con la red social de X, es capaz de influir más él con un tuit que a lo mejor el presidente de un país. Esto es así. Lo que estamos viendo, parece más una transición desde un punto de vista sociológico. Lo que estamos viviendo es una transición hacia una era en la que, efectivamente, parece que hay actores tecnológicos en donde no es que hay un trasvase de poder, sino que hay un cambio, digamos, de los centros de decisión.

Yo creo que la parte gubernamental siempre va a seguir siendo importante, en particular es la que regula, pero es cierto que en la práctica buena parte del poder se ha trasladado a actores privados.

En este escenario, ¿qué preocupa más: el uso descontrolado de estas tecnologías o la concentración de ese poder en pocos actores?

La verdad es que las dos cosas me preocupan, a partes iguales. El uso indebido de la tecnología, por supuesto que me preocupa. Yo creo que la tecnología se tiene que desarrollar para el bien de la humanidad y no para equivocarnos. Siempre nos ha pasado esto con todas las tecnologías que hemos desarrollado. Incluso cuando el hombre descubrió el fuego, lo primero que hizo fue quemarle la casa al vecino y luego se dio cuenta de que también lo podía usar para hacer máquinas de vapor. Esto, lo que está sucediendo con inteligencia artificial no es nuevo, ya lo hemos visto antes. En ese aspecto, hay que regularlo bien para fomentar la adopción, la innovación, etc., sin ponerle muchas trabas al desarrollo, pero sí que hay que tener un poco de regulación para asegurarnos que el uso es el correcto.

Y por otra parte, la concentración de poder. Lo que estamos viendo es que ahí se corre el riesgo de qué zonas geopolíticas concretas, estoy pensando Estados Unidos, China e incluso más, como empresas concretas, acaben teniendo demasiado poder en comparación con el resto del mundo. Por eso ninguna región se tiene que quedar atrás, Europa también tiene que apostar, el estado español incluso también tiene que apostar a nivel nacional por este tipo de tecnologías, no solo por legislar, sino también por desarrollar, por tener las capacidades.

Yo creo que cuanto más distribuido esté y cuanto más accesible sea, cuantos más agentes tengan capacidad de producir estos modelos, mejor. Siempre cuando hay una tecnología que está muy concentrada en puntos muy concretos, se corre un determinado riesgo. En ese aspecto, hay que intentar tender a distribuir todas estas capacidades lo máximo que se pueda.

Si esta tendencia continúa, ¿cómo cree que evolucionará el equilibrio de poder global en los próximos años?

Europa antes o después empezará a jugar un papel más relevante del que juega ahora. Sí que es cierto que ahora mismo, en el poder global, quien está pintando algoes Estados Unidos y China. Europa se ha quedado rezagada, pero de las tecnologías cuánticas, de la de Internet, de la del Cloud, de la de computación cuántica, de la IA… es una más y esto no puede ser, pero, más vale tarde que nunca. Ahora está empezando a desarrollar sus capacidades. Yo creo que Europa emergerá ahí, y luego habrá otras regiones que también emergerán. Al final, me puedo imaginar que India seguramente acabará haciendo sus propios modelos, etcétera.

Yo quiero pensar que aparecerán más empresas, incluso gobiernos. Lo que pasa es que, para desarrollar estos modelos hace falta muchísimo capital. Y eso lo tienen las empresas, lo tiene el capital privado, es la “gasolina” que genera esto. Entonces yo creo que acabarán saliendo más empresas, no solo en Estados Unidos y en China, que desarrollaran modelos con una capacidad similar a las de Open AI, Antropic u otros.

“Si no se actúa ahora las consecuencias es posible que duren décadas”

Román Orús . Director científico de Multiverse Computing

Si tuviera que resumirlo, ¿la inteligencia artificial va a ser más un factor de estabilidad o de tensión internacional?

Uf, es una pregunta delicada. Este es uno de los temas que precisamente preocupan a la ONU. Y por eso creo, tanto el panel asesor científico del que soy parte, como el diálogo global, etcétera. La inteligencia artificial, como cualquier otra nueva tecnología disruptiva, debería ser un factor que ayude a la humanidad a superar, digamos, sus diferencias. Y también ayuda al progreso global, que ayude a disminuir la brecha tecnológica, digamos, entre el norte y el sur global.

Pero también se corre el riesgo de que, efectivamente, si estas herramientas acaban en manos de países o zonas muy concretas, se acabe con el efecto contrario. Que se aumente la brecha global, qué unas regiones tengan unas capacidades mucho mayores que otras, etcétera.

Ahora mismo estamos un poco en la fase intermedia. Pero tenemos muy poco tiempo para poder ser capaces de regular todo esto a tiempo. Seguramente en unos años vamos a llegar tarde ya. Esto hay que hacerlo ahora, si ahora mismo somos capaces de establecer una regulación adecuada, entendiendo muy bien cómo funcionan estas tecnologías, etcétera, vamos a ser capaces de aprovecharla para bien. Si en este periodo corto de tiempo, realmente es muy corto porque los modelos y la tecnología se desarrollan a una velocidad hiper exponencial.

Si en este periodo de tiempo no somos capaces de hacerlo, entonces lo que es probable es que la brecha global aumente y ya veremos a ver cómo lo solucionamos después. Entonces, por eso ahora estamos en un punto bastante crítico. Hay que actuar ahora y si no se actúa ahora, las consecuencias es posible que duren décadas.