caza y pesca

Los cazadores navarros reclaman al Gobierno foral que no limite su movilidad

Esgrimen que la caza es una actividad esencial y que las consecuencias de impedir la actividad cinegética serían desastrosas

25.10.2020 | 01:37
Palomera situada entre los árboles.

pamplona – El mundo de la caza ha recibido con estupor la afrenta que esta semana le ha lanzado el Gobierno de Navarra, al no tener en cuenta la trascendencia de la actividad cinegética a la hora de aplicar las restricciones fronterizas en la lucha contra el coronavirus. El Ejecutivo foral publicó el jueves un documento en el que expone que, pese a que dentro de los límites de la comunidad no existen limitaciones a la movilidad para la práctica de la caza, se restringe la libre entrada y salida de cazadores en todo el territorio de Navarra.

Esta directriz forma parte de la Orden Foral 57/2020 dictada por el Departamento de Salud, en la que se prohíbe salir de la Comunidad foral. Sin embargo, esta decisión no asimila la relevante función que realizan los más de 25.000 actores del sector cinegético en Navarra, además de los miles que vienen a cazar desde las comunidades limítrofes, en una actividad que no entiende de fronteras políticas.

Desde la Federación Navarra de Caza (FNC) se lleva trabajando desde hace meses en evitar que la situación depare en una problemática tan catastrófica como la ocurrida en el anterior confinamiento, con enérgicas protestas del sector agroalimentario por el descontrol generado en los daños a la agricultura ante la prohibición de la caza. Una coyuntura que el Gobierno de Navarra trató de solventar con hasta cuatro regulaciones diferentes, alguna de ellas realmente inauditas, como encomendar el control de las poblaciones mediante la caza a la Policía Foral. Finalmente, tuvo que aceptar la mano tendida de los cazadores y permitir, con su labor, que retornara el equilibrio a los hábitats navarros.

No obstante, con las restricciones fronterizas, el Ejecutivo foral vuelve a impedir que la sociedad emplee su herramienta más eficaz en el cuidado del medio ambiente y el control de las poblaciones. Así lo avisa el ingeniero forestal y asesor de la FNC Aitor Merino, que recuerda que "la caza es una actividad esencial por todos los beneficios que conlleva: vigilancia de las enfermedades animales, reducción de daños en la agricultura, prevención de los accidentes de tráfico€". A su vez, remarca que "además de los beneficios medioambientales, la aportación económica de la caza es clave para el desarrollo de muchos municipios rurales, como, por ejemplo, con las subastas de puestos de paloma. Por lo tanto, el Gobierno foral debería tener en cuenta la imprescindible contribución de los cazadores a la sociedad".

Tanto es así que, la semana pasada, más de 60 entidades representativas del mundo rural (con las más importantes asociaciones agrarias y ganaderas a la cabeza) suscribieron una carta enviada al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que se reclamaba la declaración oficial de la caza como una actividad esencial. A su vez, exigían a los ministerios de Sanidad, Interior y Agricultura que confirmaran de manera urgente que los desplazamientos puntuales de los cazadores fueran considerados como una de las excepciones a las normativas sobre el confinamiento y las restricciones a la libre circulación.

La misiva aportaba un informe técnico de Christian Gortázar, catedrático de Sanidad Animal e investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, en el que se exponían los efectos tan adversos que generaría la paralización de la caza. El peligro que se cierne sobre el medioambiente y determinados sectores económicos no augura una situación fácil de lidiar, si no se cuenta con los cazadores.

Un contexto que se torna más peliagudo en Navarra, tal y como refleja Nicolás Urbani, asesor técnico veterinario de la Real Federación Española de Caza, al argumentar que, en las regiones fronterizas de los Pirineos, el control de las poblaciones de jabalí resulta clave en la prevención de que enfermedades tan alarmantes como la peste porcina africana acaben entrando en España, o para regular otras ya presentes, como el Aujeszky, la triquinosis o la tuberculosis.

"En el ámbito porcino, pilar del sector agroalimentario nacional, la aparición de esta enfermedad supondría un golpe terrible y afectaría sobremanera a todo el mundo rural. Pero la caza va mucho más allá y los gobiernos tienen que darse cuenta de la esencialidad de la caza, ya sea por la reducción de los daños agrícolas y forestales, por la rebaja de los accidentes de tráfico, por evitar perjuicios en la seguridad ciudadana, por la prevención de la salud pública, por el sostenimiento de la biodiversidad€ Y, al final, los cazadores deben contar con libertad de movimientos para realizar esa labor clave en la gestión del equilibrio medioambiental", remarca.

Los representantes del mundo rural incidieron en su carta a Sánchez que, debido a sus características propias y a las condiciones en las que se desarrolla, la caza no comporta situaciones de riesgo de transmisión del coronavirus. Una razón más para que no se prohíba que los cazadores traspasen las mugas para ejecutar una actividad que trasciende el territorio autonómico. "No se le pueden poner puertas al campo y los animales no entienden de fronteras. Si se paraliza el flujo de cazadores entre regiones limítrofes, sufriremos consecuencias muy graves", alerta Urbani.