El evento Música de cerca organizado por la Fundación Baluarte tomó lugar el pasado lunes 8 de junio en la Residencia Amavir Valle de Egüés de Sarriguren. Esta iniciativa busca llevar funciones musicales a residentes de centros sociosanitarios de Navarra para ofrecer una oportunidad de disfrutar de una experiencia musical. 

El día del concierto esto cobró especial fuerza, pues el trío formado por Yorrick Troman (violín), Liesbeth Baelus (violín) y Jacques-Alexis Marcon (violón) logró construir un espectáculo que convirtió la música en juego. A través de una dinámica cercana al crowd work cómico o al improv teatral, el conjunto integra al público en la actuación, elevando la experiencia de la música clásica hacia una dimensión más interactiva y dinámica. Cada función es distinta, tanto por la complicidad que se genera entre intérpretes y asistentes, como por el hilo narrativo que el trío teje entre pieza y pieza: pequeños relatos que otorgan color y vitalidad al conjunto. El repertorio combina obras reconocidas de compositores como Wolfgang Amadeus Mozart, Antonio Vivaldi y Pablo Sarasate con piezas originales y propuestas innovadoras que amplían los límites del canon clásico.

Más allá del escenario, el evento tiende un puente entre comunidades rurales y la creación cultural, un objetivo que la Fundación Baluarte, organizadora del proyecto, lleva grabado a fuego: lograr que estos encuentros se “transformen en epicentros de cultura que llenen de vida y vitalicen el sentido de la rutina”, afirma Isabel Solano, responsable de comunicaciones de la Fundación Baluarte.

Desde dentro

Puy, una de las residentes afirmaba que a sus 94 años quiere tener una vida activa. Su cotidianidad cambió drásticamente tras una cirugía, pues le dijeron que no iba a poder volver a andar. Y aunque hace lo posible por no quedarse atrás —saliendo a caminar todos los días y tomando la villavesa 18 para sus paseos— asegura que eventos como este “la llenan de vida”. Para ella, estas experiencias no tienen un carácter efímero, sino que se convierten en actos inéditos que no solo rompen con la rutina, sino que la ayudan a sentir. “No es lo clásico de siempre”, dice, “son eventos muy bonitos que te mueven, que te hacen llorar.”

Deportista toda su vida —practicó escalada desde los 24 años—, Puy encontró en estos espacios culturales una puerta hacia amores y gustos que nunca había imaginado a su edad. Sin embargo, las nuevas pasiones no son lo único que se cultiva, como señala Irati, trabajadora en animación sociocultural de la residencia Amavir. Según ella, estos centros generan lazos estrechos: “para ellos ésta es como su familia”

Un sentimiento que se ve reforzado por este tipo de eventos, que no solo sacan a los residentes de la rutina, sino que crean comunidad y estrechan vínculos, transformando lo cultural en algo social y colectivo. En este ciclo la Fundación ha buscado implicar tanto a sectores sénior como a los más jóvenes, invitando a asistir a escuelas de música y colaborando con los ayuntamientos para tejer estas conexiones entre generaciones y territorios.

El ciclo continuará el 9 de junio en el Pabellón Valtierra Arena (17.30), llegará el 10 de junio a la Residencia Dionisio Salcedo de Mendavia (17.00) y concluirá el 11 de junio en la Residencia San Isidro de Lumbier (17.15). La entrada es libre y gratuita sin necesidad de inscripción.