Roberto Martil | CAPITÁN DE OSASUNA MAGNA

"El cambio de ciclo será grande, pero volveremos a pelear como siempre"

18.05.2020 | 00:46
Roberto Martil, que en febrero renovó hasta 2022 con el Xota, durante un partido en Anaitasuna.

El capitán del Xota ve "muy negro" que se pueda disputar un 'play off express' por la Liga y habla sobre los compañeros que se marchan

pamplona – La temporada de fútbol sala ha llegado a su fin, salvo para los equipos que se juegan el título de Liga. La idea de la Federación Española es que los ocho primeros clasificados disputen un play off express, aún sin fecha ni sede confirmadas. Entre esos clubes estaría Osasuna Magna que, en el momento de paralizarse la competición, ocupaba la sexta plaza con 39 puntos. Un play off atípico que no ve muy claro el capitán del conjunto navarro, Roberto Martil, tras más de dos meses parados, con las posibles fechas muy apretadas y sin olvidar que la covid-19 todavía sigue ahí fuera. Al margen de ello, el cierre de Irurtzun, de 33 años, es consciente de que se avecina un "gran cambio de ciclo" en el club y lamenta que los jugadores que se marchan –Dani Saldise, Rafa Usín, Araça, Eric Martel, Álex Llamas y Mario Almagro– no podrán tener una gran despedida sobre la pista.

Parece que se disputarán play offexpress por el título. ¿Cómo valora esta resolución?

–Todo el mundo dice que se va a jugar, pero yo lo veo muy negro. Llevamos mucho tiempo entrenando por nuestra cuenta en casa, haciendo un esfuerzo increíble para poder competir a un nivel de elite. La verdad es que no son condiciones. Los jugadores, a nivel nacional, ya hemos dicho que necesitamos 20 días para ponernos en forma, una mini pretemporada antes de disputar un partido oficial, y debe ser antes del 30 de junio. A partir de esa fecha, finalizan muchos contratos y hay jugadores que ya tienen firmado con otros equipos. Veo difícil jugar más allá del 30 de junio. Es todo muy complicado. Además, hay que ver si Anaitasuna o el pabellón que sea nos deja entrenar y en qué condiciones. Eso sí, si al final lo jugamos, creo que este play off express es un formato bonito, más parecido a una Copa de España, donde los equipos pequeños o humildes tenemos más posibilidades de hacer algo ilusionante. Pero, a día de hoy, lo veo todo oscuro.

Aunque hayan entrenado por su cuenta. ¿Cree que el jugador está preparado para afrontar una fase así después de estar más de dos meses parado?

–Habría que ver. Hemos estado entrenando gracias a las sesiones que organizaban como podían el preparador físico, los fisios y el cuerpo técnico. Yo, personalmente, suelo estar bien físicamente, pero los primeros días que salí a correr cuando se permitió, después me dolía todo. La verdad es que no estamos preparados para salir de un confinamiento y ponernos a correr. Ya no quiero ni pensar en meternos en una pista de fútbol sala, con lo agresivo que son los movimientos. Creo que es necesario meternos poco a poco en una dinámica de entrenamientos, aunque hay que estar preparados para lo que nos manden.

Sin olvidar, además, el tema sanitario. Porque el virus sigue presente.

–Eso es lo que más nos preocupa. Tenemos que jugar, todo el mundo quiere que lo hagamos, pero lo principal es nuestra salud y la de nuestros familiares. Evitar contagios. Nosotros estamos en contacto continuo, sudando, nos juntamos, nos pegamos€ Y esto no es fútbol, donde se pueden hacer test casi a diario. Para mí lo lógico es que se nos hiciera un test el primer día y, después, otro más antes de los partidos. Pero quién sabe si a los tres días de estar entrenando, alguno puede tener el virus. Reanudar la Liga lo veo muy complicado. Se están contemplando otras opciones, como jugar el play off en agosto, con nuevas plantillas. Pero no sé. Habrá que ver qué deciden la Federación y los clubes. Lo único que pedimos los jugadores es que sea cual sea la opción, se adopte cuanto antes. Lo que nos mata es la incertidumbre.

En el momento en que se paralizó la Liga, el Xota iba sexto. ¿Cómo valora la temporada del equipo hasta entonces?

–La valoración es buena. Era una temporada complicada, en la que otros equipos, además, se habían reforzado mucho. Nosotros, aun así, estuvimos ahí. Fuimos a la Copa de España y fue una pena no haber podido luchar más contra el Barcelona. Pero todavía teníamos muchas ilusiones puestas en este tramo final, por todas las bajas que va a haber y por demostrar que este bloque se merecía algo. Me gustaría decir que, aunque no se puedan llevar el reconocimiento, estoy seguro de que todo el mundo reconoce la labor durante estos años de todos los jugadores que se marchan. Siempre serán bienvenidos.

¿Cómo está viviendo el vestuario todo el tema de las salidas, en especial de los que llevan una vida aquí?

–Es una situación difícil. Todos queríamos despedirnos en la pista. Un adiós soñado, ante tu público, en el último partido. El poder hacer una comida y disfrutar juntos de la vieja Iruña, por los bares. Pero parece que no va a ser así. Es triste, porque esas son las cosas que a mí se me quedan grabadas. Me acuerdo de las despedidas de Javi (Eseverri), de Jesulito o de Víctor. Si no se puede hacer ahora, lo haremos cuando sea posible. Y si tienen que volver más adelante lo harán, porque a esta gente le tira nuestra tierra.

Usted lleva ya muchos años en el club, los dos últimos como capitán, y como bien dice le ha tocado despedir a varios compañeros. En el Xota se va más la persona que el deportista, ¿no?

–Sí. Al final son compañeros que han estado casi toda su vida deportiva en el Xota. Nakata (Eric Martel) ha estado muchos años con nosotros y es un jugador que ha calado profundo. Rafa (Usín) y Araça también llevan casi toda su vida deportiva aquí. Vinieron siendo niños y se han convertido aquí en personas hechas y derechas. Hemos crecido y vivido juntos cosas increíbles, desde la final de Liga de 2010 hasta otras muy bonitas. Y finalmente, punto y aparte para mí por la relación que tenemos, es Dani (Saldise). Es una persona muy especial. Él se cree que yo le he ayudado mucho, pero es al revés. Es él quien me ha ayudado en momentos duros... (se emociona).

Le va a echar mucho de menos, ¿verdad?

–Sí, sí. Al final, el cabrón se ha comprado un piso junto al mío y no me deja en paz.

Vamos, que incluso tiene que aguantarle como vecino.

–Tengo que llevarle hasta tuppers y demás, así que igual es un alivio que se vaya (se ríe).

Se habla de cambio de ciclo, de reinventarse. Cuando escucha esto, ¿cómo lo interpreta?

–Está claro que va a ser un cambio de ciclo grande. Pero siempre digo una cosa: a los que se van les agradeceremos mucho, pero esto es deporte de elite y, a partir del 30 de junio, nos centraremos en lo siguiente. En los que vienen, en los nuevos. Será un proyecto ilusionante, sobre todo por lo diferente. Con gente muy joven, con mucha hambre, que querrá demostrar sobre la pista. Junto a ellos, ojalá podamos crecer. Confiando mucho en Imanol, que tiene muy buen ojo para ello, estoy seguro de que volveremos a luchar por cosas bonitas. Será más duro, habrá que poner más empeño y cada uno aportar más, pero estoy seguro de que volveremos a pelear como siempre ha hecho este equipo. Con todas nuestras fuerzas.

Desde luego el final de esta temporada está siendo muy raro, pero en el plano personal, imagino que muy bonita para el capitán del Xota, que se ha convertido en aita.

–Así es. Mi hija, Bera, nació en octubre y la verdad es que me dio un vuelco la vida. Además, nos deja dormir bastante últimamente, así que estamos muy contentos. Cuando tienes alguna cosa en la cabeza, le miras a los ojos, te echa una carcajada y se te pasa todo. Después de este confinamiento, el llevarle para que le vieran sus abuelos y que estuviera con su prima, la hija de mi hermana, ha sido especial. Ver la cara de mis padres al estar de nuevo con su nieta es algo que jamás olvidaré.

"Todos queríamos despedirnos en la pista. Hacer una comida y disfrutar juntos de la vieja Iruña"