Por Suárez y Oblak

el líder el atlético de madrid gana al alavés gracias al oportunismo de su delantero y al olfato del meta

22.03.2021 | 00:53
Pacheco, portero del Alavés, intentando el remate en los últimos lances del partido. Foto: Efe

Atlético Madrid1

Alavés0

ATLÉTICO MADRID Oblak; Trippier, Savic, Giménez, Hermoso, Carrasco; Llorente, Koke, Lemar (Herrera, m. 74); Correa (Saúl, m. 74) y Luis Suárez.

ALAVÉS Pacheco; Ximo Navarro, Lejeune, Laguardia (Tachi, m. 70), Duarte, Edgar (Rioja, m. 60); Pellistri, Battaglia, Pere Pons (Borja Sainz, m. 80), Jota (Abdallahi, m. 70); y Joselu.

Gol1-0, m. 54: Luis Suárez.

Árbitro Martínez Munuera (Valenciano). Amonestó a los locales Carrasco (m. 77), Savic (m. 85) y Saúl (m. 92) y al visitante Peleteiro (m. 33).

Estadio Wanda Metropolitano.

madrid – En un momento de inseguridad, alejado como equipo de la versión que propuso en el primer trimestre del curso, Luis Suárez y Jan Oblak son unos recursos incalculables, cuya dimensión cobra una transcendencia indispensable para el Atlético ganador contra el Alavés por el goleador uruguayo, certero en un cabezazo, y por el portero esloveno, salvador de penalti.

Son los dos instantes del partido. El primero, en el minuto 54, con el centro de Kieran Trippier, sensacional por potencia, efecto y dirección, desde la banda derecha para el imparable remate del 9, goleador por decimonovena vez esta Liga, definitivo para el Atlético, como en ocho de las últimas doce victorias de su equipo. Tan definitivo como lo fue Oblak después, en el minuto 84, con un 1-0 en el marcador, frente a Joselu, en el filo de un empate que habría sido una concesión de impensables consecuencias ante la persecución del Real Madrid y del Barcelona, como lo fue la falta de Savic que provocó ese lanzamiento, repelido por el guardameta, uno de los mejores del mundo, reivindicado con una parada concluyente.

Dos protagonistas, dos jugadas, que marcaron la diferencia de un partido que dominó el Atlético, con una posesión improductiva casi siempre, transformada en nada en los últimos metros, contenido y frustrado por el buen hacer defensivo del Alavés, superado en un momento puntual que sólo hubiera sido eso, quizá, si enfrente no hubiera estado Luis Suárez, el mejor argumento del líder.