Tenista

Garbiñe Muguruza: “Para cualquier otra jugadora, una temporada como la mía habría sido muy buena”

Garbiñe Muguruza piensa ya en la próxima campaña, después de que una lesión le obligara a cerrar el curso de forma anticipada y como la 36ª del ránking mundial

10.02.2020 | 11:45
Garbiñe Muguruza

bilbao - En su segunda visita a Bilbao, Garbiñe Muguruza (Caracas, 1993) tuvo tiempo para ver la ciudad, visitar el Guggenheim y animar al Athletic. Como embajadora de Caser, la tenista se relajó en una exhibición de pelota en la que se atrevió, con gerriko y todo, a pelotear un poco. Sin embargo, la exnúmero uno acaba de cerrar una temporada muy agria, en la que una lesión le obligó a cancelar los torneos de Tianjin y Moscú y en la que terminó en el puesto 36 del ranking mundial. Por ello, Muguruza tiene ganas de comenzar la nueva campaña para recuperar el nivel de su tenis. Aunque, para ello, primero debe escoger nuevo equipo técnico, puesto que el pasado julio terminó con su relación con Sam Sumyk, el entrenador con el que llegó a número 1, ganó Roland Garros 2016 y se coronó en Wimbledon 2017.

Ha tenido su primer contacto con la pelota. ¿Qué impresiones se lleva?

-No había jugado en mi vida, pero me lo he pasado muy bien. Es un deporte del que había oído hablar a mi padre porque él jugaba cuando era joven. Me ha sorprendido su dureza porque he jugado con la pelota blanda y me he dejado la mano. La tengo rojísima.

Hablando ya de tenis, da por cerrada la temporada por una lesión en la pierna. ¿Cómo se encuentra?

-Bien, al final poder hacer vida normal viene bien, a veces es bueno dejar que el cuerpo se cure por sí solo, no forzar la recuperación. Así que estoy contenta porque haya terminado la temporada porque ya miro a la siguiente.

Muchos medios hablan de que esta ha sido la peor temporada de su carrera. ¿Usted como la valora?

-Es muy fácil decir eso porque mis anteriores temporadas han sido muy buenas, entonces todo lo que no sea mejorarlas o igualarlas, es malo. La gente tiene una forma de encarar las cosas muy negativa. Si coges a cualquier otra jugadora, una temporada como la mía hubiera sido muy buena, pero está claro que yo parto de un nivel más alto y que genero mucha más expectativa. Cuanto más subes, más expectativa hay, mas responsabilidades tienes, mas dificultad existe... Es muy complicado estar en lo más alto durante muchos años porque está la presión, aparecen jugadoras nuevas, hay cambios de entrenadores... Mil factores.

Canceló los torneos de Tianjin y Moscú por lesión, pero ¿los malos resultados anteriores precipitaron su decisión de cerrar la temporada antes de tiempo?

-Mi cuerpo sabía lo que quería y me estaba pidiendo parar, por eso, aunque me quedaban todavía dos torneos por jugar, supe que era mejor descansar. Que el cuerpo y la mente reposaran. Por eso tomé la decisión.

Ahora vuelve al trabajo, nueva pretemporada... ¿Qué objetivos se marca este año?

-Intentar estar de nuevo en lo más alto, siempre es el mismo objetivo. Eso no cambia. Siempre es estar lo más alto posible, siempre es estar en las finales, tocando los trofeos. Esa es la mejor sensación.

Además está en plena búsqueda de un nuevo entrenador. ¿Ya tiene un nombre?

-Todavía no tengo ningún nombre en mente. Es un proceso que va a llevar su tiempo porque a mí no me vale cualquier persona, mi equipo no es un negocio. Quiero encontrar realmente a alguien que me ayude, quiero que mi equipo sea como una familia.

¿Qué perfil de persona está buscando entonces?

-Está claro que mi entrenador tiene que ser alguien que tenga carácter y que sepa lo que es la alta competición y lo que eso conlleva. Porque el tenis no solo es técnica y táctica, también es saber sobrellevar momentos difíciles y de alta tensión. Es todo un proceso.

¿Cuándo es el momento en el que se da cuenta de que su relación con Sam Sumyk ya no funciona y necesita un cambio?

-Pues fue hace poco. Después de cuatro años trabajando juntos, conseguimos lo máximo que podíamos conseguir. Entonces las cosas empezaron a cambiar y sentí que la voz que tenía antes ya no me entraba como antes. Así que sentí que necesitaba renovar esa voz. Cuando las cosas no funcionan, tienes que cambiar algo y probar cosas nuevas. Eso fue lo que me llevó a tomar la decisión.

¿Así que la nueva temporada es para probar cosas nuevas?

-Creo que es muy importante probar cosas, no tengo una clave específica para jugar bien. Todo es probar, ver qué cosas te sirven y qué no... Estoy en ese proceso.

Siguiendo con la próxima temporada, podría llegar al Abierto de Australia sin ser cabeza de serie. ¿Qué le supone eso?

-Pues tener una rival de más ranking antes. Pero no supone nada de relevancia porque en el circuito femenino cualquiera está preparada para ganar a cualquiera. Está claro que ser cabeza de serie te ahorra una rival fuerte, pero en realidad todas juegan bien.

Ha sido número 1. ¿Qué se siente cuando se ve ahí arriba?

-Es una sensación única, es un sueño cumplido; pero una vez que estás ahí te das cuenta de que es un ranking que cambia muy rápido. A la siguiente semana ya hay otra líder. Es muy bonito conseguir ser número 1, pero me preocupa mucho más el tocar trofeos.

¿Y qué tiene que mejorar Garbiñe para volver a tocar trofeos?

-Pues tengo que organizarme bien y coger un equipo nuevo. No hay ningún secreto: trabajar bien e intentar que la raqueta hable en la pista.

Siempre se ha dicho que la parte más floja de su tenis es la mente. ¿Usted qué opina?

-Soy una jugadora emocional, que se muestra tal y como es en la pista. Está claro que muchas veces me gustaría controlar las emociones, pero mi tenis se basa un poco en eso: he conseguido grandes cosas por tener un carácter fuerte. Por eso, muchas veces lo que la gente se piensa que es tu debilidad puede ser tu fortaleza. Si hubiese sido de otra forma no hubiese llegado tan alto. Puedo mejorar muchas cosas, pero esa no la puedo cambiar, es mi base.

La carrera de una tenista suele ser corta. ¿Dónde está su límite?

-Es corta pero intensa. Ojalá me quede muchos años todavía, ojalá pueda seguir ganando títulos y verme arriba. Pero está claro que ese es el deseo de todos.

¿Se ves como Serena Williams dando guerra hasta los 38?

-No creo. Al final ella juega tanto porque está jugando por la historia del tenis. Tiene algo bonito que conseguir, pero tiene la fortuna de que una bestia físicamente. Es una prodigio, es fuerte, es una atleta completísima y eso le permite conseguir las cosas que consigue. Además, en otros casos las lesiones han apartado a tantos jugadores en el circuito que es difícil saberlo. No sé si me veo hasta los 38. Creo que no.