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Eléctricos de ayer y hoy

12.04.2020 | 00:42
Eléctricos de ayer y hoy

Cada vez son más habituales por nuestras carreteras y sobre todo por las calles de nuestras ciudades. Los automóviles eléctricos se van adueñando de la movilidad, pero esto no es algo que venga de ahora.

Cuando nos hablan de automóviles eléctricos, la mayoría pensamos en los modelos con ese sistema de propulsión que ya han llegado al mercado y en la avalancha de los que se incorporarán a medio y largo plazo. Automóviles como los Peugeot 2008 y 208, este último galardonado con el título de Coche del Año en Europa 2020, son un buen ejemplo de esta generalización de la movilidad eléctrica, caracterizada por sus nulas emisiones contaminantes y sonoras también. De hecho, el propio jurado internacional que otorga la distinción de Coche del Año en Europa destacó del Peugeot 208 su amplia gama de motores, con la posibilidad de elegir entre gasolina, diésel y totalmente eléctrico, al tiempo que ponía de manifiesto su atrevido diseño y avanzada tecnología.

Y es que los compradores de hoy en día y en mayor medida los de los próximos años se van a caracterizar por una demanda de lo más variada y completa. Las necesidades de movilidad no son las mismas para todo el mundo, los niveles de contaminación de las grandes ciudades imponen cada vez mayores restricciones, que a su vez también se irán trasladando a las localidades menos masificadas, la normativa medioambiental se muestra cada vez más exigente y, además, la conciencia ecológica de la población es cada vez más sólida. En este contexto, los automóviles menos contaminantes y los medios de transporte más eficientes se van a ir imponiendo paulatinamente. Es algo que se puede apreciar ya en los últimos lanzamientos, en los que cada vez más proliferan las versiones híbridas, híbridas enchufables y las totalmente eléctricas, al tiempo que brillan por su ausencia las en otro tiempo adoradas e imprescindibles variantes GTi y de altas prestaciones.

Así que el futuro parece ser de los eléctricos, salvo que los vehículos impulsados por hidrógeno le den la vuelta a la tortilla –hay varias marcas que apuestan también decididamente por el hidrógeno como la solución ideal ante las limitaciones de los eléctricos en cuanto a peso, autonomía y desarrollo de las baterías–, por lo que nos tendremos que ir acostumbrando a su silencio de marcha, algo especialmente crítico para los peatones despistados que van mirando su teléfono móvil mientras caminan por la ciudad y sin reparar por dónde pisan.

También es cierto que los eléctricos han evolucionado considerablemente y que sus precios de compra ya no resultan tan desmesurados. Así, modelos como los Peugeot 208 y 2008 se pueden adquirir por 28.695 y 30.950 euros, con tarifas con la fórmula easy credit, con entrada y punto de recarga incluidos, por 260 y 290 euros al mes, respectivamente. Además, su rendimiento es excelente. Baste el ejemplo del 208 con sus 340 kilómetros de autonomía bajo la normativa WLTP, la más realista, su excelente aceleración de 0 a 100 km/h en apenas ocho segundos, una velocidad punta más que suficiente de 150 km/h o su brillante respuesta con 136 CV y 260 Nm, amén de sus tres prácticos modos de conducción: Eco, Normal y Sport. Así que no sorprende que de los casi 110.000 clientes que han solicitado ya el Peugeot 208 desde su lanzamiento en Europa, en octubre de 2019, un 15% corresponda a versiones eléctricas.

Pero la tradición de modelos eléctricos en Peugeot no es algo reciente, viene de lejos, de muy lejos. Ya en 1941 la firma del león se convertía en la primera fábrica automovilística en comercializar un vehículo totalmente eléctrico, el Peugeot VLV. Según precisa la casa francesa, "se trataba de un mini-cabriolet de dos plazas, con una batería de 12 V que proporcionaba 3,3 CV de potencia, alcanzaba los 36 km/h y ofrecía hasta 80 kilómetros de autonomía. Estaba pensado para asegurar servicios esenciales, como Correos o asistencia médica, en un contexto de escasez de combustible por la II Guerra Mundial". A pesar de las dificultades en el aprovisionamiento de materias primas y acumuladores, se lograron fabricar 377 unidades de este modelo, cuyo peso eran unos exiguos 365 kilogramos. Como nota anecdótica cabe apuntar que lucía un rayo en el frontal en sustitución del tradicional león de Peugeot.

La marca francesa volvió a desarrollar automóviles eléctricos tras la crisis del petróleo de los años 70 y 80 del pasado siglo, con sus Peugeot 104 y 205 eléctricos, el lanzamiento comercial del 106 eléctrico en 1995 y, ya en nuestro siglo, retomó esta estrategia con los modernos Peugeot iOn (2009) y Partner Electric (2014).