Anne Lukin: “Voy a tener que currar el doble por no seguir el ritmo de la industria”
La joven compositora y cantante Anne Lukin (Pamplona, 24 años) ha pasado estos últimos años mascando la continuidad de su disco de debut, Al día siguiente (2021), en la ciudad de Barcelona. Allí ha crecido como artista pop y persona. Ha aprendido a producir canciones. Ha madurado. Se trasladó a Catalunya tras su paso por Operación Triunfo en 2020, con el objetivo de poder emprender una carrera musical que está desarrollando a fuego lento, escapando, sabiamente, de las peligrosas brasas de la industria musical. La juguetona Y sin querer es el primer tema de adelanto del próximo álbum de la autora navarra, que presumiblemente se publicará entre finales de este año y principios de 2027.
¿Lo mejor que le ha podido pasar tras pasar por Operación Triunfo es haber construido una carrera con personalidad propia?
-Lo mejor que me ha pasado ha sido seguir teniendo ganas de hacer música. Ten en cuenta que con 19 años toda mi vida cambió al dejar Iruña y venirme a la gran ciudad.
Vega me decía que le daba rabia que pesaran más tres meses en televisión que 20 años como artista en solitario.
-Cuando vino a Barcelona a tocar, me invitó a cantar y, últimamente, la tengo muy presente en mi vida. Alguna vez hemos hablado sobre el tema y es exactamente eso que tú dices; si para mí la academia es algo muy lejano que me queda en los pies, imagínate lo que debe ser para ella, que lleva haciendo música toda la vida.
Eclecticismo (y buen gusto) al poder
Al entrar en la academia de OT, una jovencísima Anne Lukin dijo que le gustaban Adele, Queen y Elton John. Seis años después, su vida es otra y sus preferencias musicales ya no son las que eran. La cantante desgrana su listado de artistas favoritos en una playlist, donde caben figuras del indie (Bon Iver, Feist, Él mató a un policía motorizado, Surfjan Stevens), la aclamada cantautora Mitski, Nelly Furtado, Billie Eilish y hasta clásicos del rock como Fleetwood Mac. Todo este ecléctico gusto musical tiene su reflejo, inevitablemente, en las composiciones de una artista que renuncia a encorsetarse y destaca por una particular visión de la libertad creativa. También en la elección de sus compañeros de viajes musicales. Además de con Gorka Urbizu, Zahara o Vega, ha colaborado con las barcelonesas The Crab Apple, Nøgen y la cantautora Maren.
¿Cinco años sin un nuevo álbum no es demasiado tiempo para los frenéticos tiempos de la industria?
-La pregunta ya se responde por sí misma. La industria tiene un ritmo súperexigente, donde todo va muy y rápido. Está instalada en la inmediatez y el consumo, con vídeos súpercortos de 15 segundos para poder amoldarse a TikTok. En mi caso, siento que todo ha sido fruto de un proceso muy coherente con lo que yo necesitaba como persona, más allá de la música, que era crecer, entender que tenía que tomar decisiones por mí misma y aprender a producir, que era algo que me apetecía mucho hacer. Este disco responde a lo que soy y a mi crecimiento personal, aunque soy consciente de que me lo voy a tener que currar el doble por no seguir el ritmo de la industria.
"Todo ha sido fruto de un proceso muy coherente con lo que yo necesitaba como persona"
¿De dónde viene toda esa pulsión por la producción?
-Mi primer disco (Al día siguiente, 2021) lo produjo Ricky Falkner, que es un absoluto genio, pero se me quedó la espinita de querer involucrarme más en todo el proceso. Suelo tener las ideas bastante claras de cómo quiero que suenen las canciones y también soy exigente, así que me gusta que todo quede bien hecho y estar además implicada al máximo en todas las etapas de un disco. Para este, he tenido la suerte de poder rodearme de alguien como (el productor) Víctor Valiente, con quien no he sentido ningún tipo de paternalismo, más siendo yo mujer. Me ha dado total libertad para poder probar y equivocarme. Es un disco del que estoy orgullosa porque he podido llevar las canciones exactamente hasta donde yo quería.
El primer adelanto, Y sin querer, es muy juguetón: hay xilófonos, flautas, cuerdas. Parece que se lo ha pasado estupendamente haciéndolo.
-Efectivamente, me lo he pasado muy bien haciéndolo (ríe). Es una canción que ha determinado mucho el sonido del álbum. Además de disfrutar con la grabación del disco, me ha permitido experimentar y probar con cosas nuevas. El disco ha pasado por tantas fases… Al principio, iba a ser bastante electrónico y oscuro y ha pasado a ser algo completamente diferente, más experimental y luminoso. La canción tiene una producción bastante singular, como vacía, y para mí la clave era que hubiera un contraste entre la letra y el sonido.
La letra de la canción es autobiográfica, parece un resumen de su vida en el último lustro.
-Literalmente, es un diario abierto sobre lo que ha significado crecer y hacerme adulta en esta ciudad y en esta profesión. En todo este tiempo he hecho nuevas amigas, pero también he perdido otras amigas; he perdido a mi abuela, he compuesto muchas canciones, algunas de las cuales las he tirado a la basura… Esta canción la compuse hace tres años y la tenía guardada en un cajón. Iba a ser un tema desnudo, pero no tenía las herramientas para poder llevarla a donde quería hasta que el verano pasado, estando Víctor y yo metidos en el disco, la sacamos a la palestra. Llamé a una amiga, Irene Romo, del grupo Alosa, la primera amiga que hice en Barcelona, para que metiese unos arreglos de cuerda y tocó el chelo.
¿Fichar por una agencia pequeñita como Lume es una manera de reivindicar su faceta como artista independiente?
-Es importante poder trabajar con personas con las que me siento como en casa y sentir una especie de match. En Lume entienden el proyecto, lo tratan con cariño y tenemos una relación profunda. Tenía más opciones encima de la mesa, pero al conocer a las chicas de Lume (Marta Abella y Claudia Taboada) vi que se producía una conexión personal y que confiaban en mi música. Estoy muy a gusto en este camino de poder ser una artista independiente, por mucho que tenga sus contras. Pero para mí es importante tener esa sensación de libertad en la que poder elegir los tiempos y la dirección de la música que quiero hacer.
"Es importante poder trabajar con personas con las que me siento como en casas"
Así que para usted triunfar en la música sería algo así como hacer lo que uno quiere y le sale de dentro.
-Sí. La sensación de triunfar es muy personal y subjetivo; pero, ahora mismo, el éxito sería para mí haber podido hacer este disco y sacarlo a luz, haber producido las canciones con alguien a quien admiro, con un equipo detrás que me respalda, seguir haciendo canciones y que la gente las escuche, tocar en directo… Suena súperromantico, pero es así cómo lo siento. Estos cinco años me han servido para preguntarme si quiero seguir adelante con la música, que es un tipo de vida muy comprometido y sacrificado.
Se lleva bien con Gorka Urbizu. ¿Qué es lo que más le gusta de él?
-Tenemos una amistad que se ha mantenido a lo largo del tiempo, aunque igual pasan dos años sin vernos. Cuando vino a tocar a Barcelona (el pasado 19 de octubre) me invitó a subir a cantar Lisboa con él. Me gusta mucho cómo hace las cosas, su manera de escribir, cómo entiende la música y este trabajo.
Lento supera los 4 millones de oyentes en Spotify. ¿Cómo explica su éxito?
-Sinceramente, no lo puedo explicar porque, a priori, no es una canción nada fácil de escuchar: no tiene estribillo, es bastante oscura y muy minimalista, con sintetizadores, un ukelele… En mi caso, como oyente suelo conectar con la honestidad y creo que Lento se siente como una canción desnuda. Puede que eso mismo sea lo que ha hecho que tanta gente haya conectado con ella.