Unax Ugalde: “La industria del cine está valorando más la visibilidad de los actores que el talento”
Unax Ugalde (Gasteiz, 1978) da vida a Juan Carrascal en la segunda temporada de El Infiltrado, la serie de Prime Video compuesta por seis episodios. Su personaje es un abogado ligado al entorno del crimen organizado, en concreto al traficante de armas colombiano Teddy Dos Santos, interpretado por Diego Calva. El alavés participa en varios capítulos, dejando su huella en una producción internacional de gran alcance.
¿Qué fue lo primero que le atrajo del personaje?
-Lo primero, la magnitud del proyecto. Ya había disfrutado hace diez años de la serie El Infiltrado y me parece una producción brillante. Sin grandes pretensiones, ha conseguido hacerse un hueco dentro de las series de espionaje, sobre todo por el autor que tiene detrás, uno de los más importantes. En esta nueva etapa, además, están implicados sus hijos dentro de la producción, lo que de alguna manera transmite al espectador una sensación de seriedad y refleja bien la envergadura del proyecto.
¿Ha construido a Carrascal desde fuera hacia dentro (gestos, voz…) o más desde lo emocional?
-Creo que el trabajo ha sido más de fuera hacia dentro. Conté con una gran ayuda de la directora, que tenía una visión muy clara del personaje, y poco a poco lo fuimos adaptando a las necesidades del guion, intentando que encajara como el ingrediente perfecto dentro de la producción.
¿Qué parte del personaje le ha resultado más difícil de defender como actor?
-Lo más difícil de defender fue, precisamente, el cambio de decisión que se tomó un día antes de empezar a rodar: mi personaje dejaba de ser español para ser colombiano. Yo había estado pidiendo a la directora que me concretara qué acento quería y, hasta entonces, me había mantenido en el castellano. Pero, justo el día previo al rodaje, me dijo que el personaje era colombiano. Eso supuso un trabajo muy tenso para mí, porque no tuve el tiempo suficiente para prepararlo bien. Este tipo de cambios de última hora, que a veces no llevan a ningún sitio, pueden generar bastante inestabilidad en la confianza de los actores, que es algo muy importante.
"Sorprende la participación de un actor vasco en una producción de esta magnitud"
¿Hay más libertad interpretativa en este tipo de proyectos o todo está muy encorsetado?
-Todo depende de la confianza que tengas con el director y de la que él te dé. Siempre he creído que un guion es una guía y que no puede llegar tal cual al espectador. Tiene que pasar por el proceso de quienes lo interpretan y lo dirigen, y también por lo que aporta cada escena en el momento del rodaje. Al final, es algo vivo y, como tal, debe llegar al espectador.
¿Qué cree que va a sorprender más al espectador en esta segunda temporada?
-Creo que, por lo que me llega, lo que más está sorprendiendo es la participación de un actor vasco en una producción de esa magnitud. Prime Video apostó más por promocionar la serie en otros países y, en España, la verdad es que no hizo una gran campaña. Yo, de hecho, apenas tuve contacto con la plataforma, algo que me sorprendió. Aun así, ellos ya sabían que tenían mucho terreno ganado y se han centrado en el mercado internacional. Al final, ha llegado a ser la segunda o tercera serie más vista del mundo durante más de un mes, así que creo que aquí todavía está por descubrirse.
Trabajar en una producción internacional cambia muchas cosas. ¿Qué es lo que más ha notado en el set respecto a proyectos estatales?
-He tenido la suerte de trabajar en proyectos nacionales muy potentes y con presupuestos muy altos. Al final, contar con más dinero suele traducirse en más tiempo para rodar y en producciones de mayor envergadura, con equipos muy preparados, algo que siempre se agradece. Pero también hay que saber trabajar en todo tipo de contextos.
Ficha personal
Unax Ugalde (Vitoria-Gasteiz, 1978) es un actor vasco de sólida trayectoria en cine, teatro y televisión. Inició su carrera en producciones televisivas a finales de los años noventa, ganando popularidad con series como Periodistas. Su salto al cine le permitió consolidarse con títulos como Báilame el agua, Reinas o Alatriste, mostrando versatilidad en registros dramáticos e históricos. Ha trabajado también en producciones internacionales y latinoamericanas, ampliando su proyección. Reconocido por su intensidad interpretativa, combina proyectos comerciales con cine de autor, manteniéndose como una presencia constante en la escena audiovisual estatal.
¿Le ha pasado alguna vez, preparando un personaje, sentir que estaba justificando cosas moralmente cuestionables?
-Creo que una de las bases del actor, o una de las cosas más importantes, es no juzgar a tu propio personaje. Si lo haces, le estás quitando al espectador parte del derecho a interpretarlo y entras en un filtro en el que no deberías participar. Al final, nosotros debemos ser simples transmisores de lo que propone el director o el guion, y es el espectador quien tiene que juzgar.
¿Es de los que le interesa más contar historias grandes, internacionales, o personajes más íntimos aunque el proyecto sea más pequeño?
-Siempre he sido más de producciones pequeñas, porque creo que, en las grandes, a veces se utilizan trazos demasiado amplios y se pierde parte de la esencia de la interpretación, de transmitir y expresar. Por eso me gusta trabajar de forma más íntima, con un director y con otro actor o actriz, porque siento que así llego a lugares más profundos y auténticos de mí mismo.
“La industria del cine está valorando más la visibilidad de los actores que el talento”
Lleva muchos años en la profesión, ¿sigue sintiendo vértigo antes de rodar o siente que ya va en piloto automático?
-Sigo sintiendo mucho vértigo y lo agradezco. Creo que el actor siempre tiene que mantener esa sensación de lanzarse al vacío, de no saber muy bien hacia dónde va. Tener un objetivo, sí, pero también dejarse llevar. Y, sobre todo, mantener los oídos muy abiertos para escuchar a los compañeros y captar lo que surge en el momento, que es lo que al final genera la chispa en pantalla.
¿Le molesta cuando encasillan a los actores en ciertos perfiles o lo ve como parte del juego?
-No diría que me moleste, pero sí me sigue sorprendiendo que todavía te llamen para personajes muy parecidos al último que has hecho. Creo que sigue habiendo cierta falta de riesgo y de imaginación.
Viendo cómo está cambiando la industria, ¿cree que hoy importa más el talento o la visibilidad?
-Hoy en día, por desgracia, importa mucho más la visibilidad. No creo que se esté valorando tanto el talento, aunque luego el espectador sí lo aprecia en los resultados. Por ejemplo, en el Festival de Málaga de este año lo vi muy claro. Estuve invitado, pasé por la alfombra roja y me encontré justo con lo que comentó Megan Montaner días antes de presentar la segunda temporada de Entre Tierras: el mundo influencer está bien siempre que no haga perder el foco, pero allí el foco estaba completamente desviado. La mayoría de las preguntas que escuchaba en la alfombra roja tenían que ver con todo menos con la interpretación, el cine o las series. Creo que ahora mismo se está metiendo todo en la misma coctelera, y eso es negativo tanto para el espectador como para quienes trabajamos en este sector.