Disponer de una piscina en casa, por pequeña que sea, es un lujo. Quien esté pensado en darse este capricho, lo primero que debe hacer es analizar bien todas las opciones disponibles en el mercado, porque este sector ha evolucionado mucho en los últimos años. Hablamos con Fernando Cuesta, Responsable de oferta de Piscinas de Leroy Merlin España, quien nos aclara todas las opciones para quien busque piscinas de pequeño formato. “En espacios reducidos, las mejores opciones son las piscinas elevadas, ya que no requieren obra y se adaptan fácilmente al entorno. Su rápida instalación, el precio más accesible y la posibilidad, en muchas de ellas, de desmontaje, son sus principales ventajas, afirma.
¿Es necesario pedir permiso?
Las piscinas que no requieren obra –como las hinchables, tubulares o desmontables– no suelen requerir licencia, ya que no implican una intervención estructural. Aun así, es recomendable consultar la normativa local o la comunidad de propietarios, especialmente en terrazas o azoteas.
Por el contrario, las piscinas que implican obra sí requieren permisos municipales. Estas actuaciones se consideran una modificación del terreno o de la estructura, por lo que deben cumplir requisitos urbanísticos, técnicos y de seguridad. “Es muy importante, en todos los casos, tener en cuenta que una piscina contiene un volumen importante de agua, y esto supone un peso elevado. Así que hay que ser muy precavido antes de montar una piscina en una terraza, ático, etc., y consultar siempre con un profesional que pueda asesorar”, recalca.
Piscinas hinchables
Las piscinas hinchables son la alternativa más básica. Se instalan en minutos y no requieren montaje.
- Pros: precio asequible, portátiles y ocupan poco espacio al guardarse.
- Contras: baja durabilidad, menor estabilidad y profundidad limitada.
Piscinas tubulares
Tienen una estructura metálica que soporta la lona. Son más resistentes que las hinchables y pueden ser de mayor tamaño. Además, se están incorporando algunos modelos con un tipo lona que permite mantener la piscina montada todo el año (resiste las heladas de invierno, por ejemplo). Se instalan fácilmente.
- Pros: buena relación calidad-precio, mayor resistencia y capacidad. Pueden ser de diferentes formas (redonda, ovalada o rectangular).
- Contras: necesitan algo más de espacio y algo más de tiempo de montaje (aunque es una instalación muy sencilla).
Piscinas de acero, madera o composite
Son piscinas elevadas con paredes sólidas, diseñadas para durar varias temporadas sin ser desmontadas. Ofrecen una estética más elegante: las metálicas con diferentes acabados (imitación piedra, madera, ratán…), las de composite y madera con una mejor integración en el jardín.
- Pros: durabilidad, diseño, robustez.
- Contras: inversión más alta y montaje más técnico.
Piscinas elevadas premium
Son piscinas elevadas que constan de una estructura metálica y un revestimiento de lámina armada. Se pueden hacer en infinidad de tamaños y acabados, y pueden incorporar diferentes extras como equipamiento. Suelen llegar al cliente totalmente montadas, incluyendo el equipo de filtración.
- Pros: la mayor calidad en piscinas elevadas, posibilidad de customizar la piscina (tamaño, acabado, equipamiento….), se descarga ya montada y preparada para su llenado y disfrute.
- Contras: suponen una mayor inversión, y suelen hacerse bajo pedido por lo que tienen un plazo de entrega mayor a otro tipo de piscinas.
- En todos los casos es clave comprobar que la superficie esté nivelada y que la estructura soporte el peso del agua.
Mantenimiento diario
En lo que se refiere al mantenimiento de una de una piscina doméstica es relativamente sencillo. “La clave está en un control regular del agua, manteniendo en buen estado el sistema de filtración, y vigilando los niveles de pH y cloro”, apunta el experto. Con estas pautas, el agua puede conservarse limpia y segura durante largos periodos. “Es importante que el químico a usar sea apto para piscinas de liner (revestimiento flexible de PVC), para evitar que se dañe por el uso de un producto inadecuado”, añade. Además, un buen mantenimiento ayuda a evitar el vaciado innecesario. “Gracias a los avances en los tratamientos, el agua puede mantenerse en buen estado durante varias temporadas, lo que simplifica la puesta a punto cada verano y reduce el consumo de un recurso cada vez más escaso”, explica Fernando Cuesta.
El mantenimiento diario es simple: retirar residuos, optimizar la filtración y limpiar ocasionalmente el fondo y las paredes... Para evitar pérdida innecesaria de agua, es importante limpiar los filtros solo cuando sea necesario.
Para facilitar aún más el proceso, existen soluciones como limpiafondos automáticos, sistemas de dosificación o alternativas más sostenibles como la electrólisis salina, que reduce el uso de productos químicos. Asimismo, el uso de cobertores isotérmicos ayuda a mantener la piscina limpia, conservar la temperatura y minimizar la evaporación.
En resumen, con una rutina básica y un enfoque responsable en el uso del agua, el mantenimiento es fácil, práctico y sostenible..
El kit básico
Para mantener el agua de la piscina en buen estado no hace falta un equipamiento complejo, pero sí un kit básico bien completo y constante en su uso. Este conjunto permite asegurar agua limpia, segura y sostenible durante toda la temporada.
En primer lugar, son imprescindibles los productos desinfectantes, como el cloro en tabletas o granulado, que eliminan bacterias y evitan la proliferación de microorganismos. Se complementan con alguicidas y floculantes, que ayudan a prevenir algas y mejorar la transparencia del agua.
El control del equilibrio es otro punto clave. Para ello se necesita un medidor de pH, que permite mantener el agua dentro de los valores adecuados y evitar problemas como irritaciones o turbidez.
El corazón del mantenimiento es el sistema de filtración, encargado de retener partículas e impurezas. Es importante revisarlo y limpiarlo de forma periódica para garantizar su eficacia durante toda la temporada.
Es importante el uso de accesorios de limpieza, como recogehojas, cepillos o limpiafondos (mejor si son automáticos, ya que reducen esfuerzo y mejoran la eficiencia del consumo de agua).
Por último, el cobertor es un elemento cada vez más importante: protege la piscina de suciedad, reduce la evaporación en verano y ayuda a mantener la temperatura del agua, lo que contribuye a un uso más responsable del recurso.
En conjunto, estas soluciones no solo facilitan el mantenimiento diario, sino que también permiten optimizar el consumo de agua, reducir el uso de productos químicos y alargar la vida útil del agua de la piscina.