Coca-Cola refuerza su apuesta por este formato con una nueva campaña que pone el foco en la sostenibilidad y en el papel de bares y restaurantes.
En un contexto marcado por la creciente preocupación por los residuos, el debate sobre los envases ha ido más allá del reciclaje. Reducir, reutilizar y alargar la vida útil de los materiales se ha convertido en una prioridad tanto para la industria como para los consumidores. En este escenario, el vidrio retornable se ha consolidado como una de las mejores alternativas dentro del modelo de economía circular. El vidrio permite múltiples usos sin perder sus propiedades. Este material puede lavarse, rellenarse y volver a ponerse en circulación varias veces antes de ser reciclado. En el caso de Coca-Cola, sus botellas están diseñadas para alcanzar hasta 25 ciclos de uso.
La hostelería sigue siendo un espacio clave para impulsar la sostenibilidad con acciones que se basan en rellenar, reutilizar y volver a empezar. En España este sector representa uno de los grandes motores económicos y sociales. Para Coca-Cola y su socio embotellador, Coca-Cola Europacific Partners Iberia, este canal representa cerca del 20% de sus ventas. Cuentan con más de 194.000 clientes en Horeca, ocio nocturno y comida rápida, según su último Estudio de impacto socioeconómico.
En este contexto, el vidrio retornable se alza como una herramienta relevante tanto para el negocio como para la experiencia del consumidor. Según datos de la compañía, el 84% de sus clientes en el canal Horeca adquiere este formato. Además, las preferencias del público acompañan. El 82% de los consumidores en España opta por el vidrio cuando toman refrescos fuera de casa, según el estudio ‘Hábitos de consumo de refrescos en hostelería’ de CS On Research para CCEP. Lo hace en parte por su capacidad para conservar mejor el sabor y la frescura, lo que mejora la experiencia de consumo.
La botella de vidrio de Coca-Cola es tan característica que se ha convertido en un símbolo de la propia marca. De la encuesta se concluye que el 69% de los españoles prefiere consumir refrescos en vasos anchos, y que el 85% los toma con abundante hielo.
Para adaptarse a las diferentes ocasiones, el portafolio de Coca-Cola en vidrio ofrece dos tamaños, 350 ml, ideal para las comidas, y el de 237 ml, perfecto para acompañar el aperitivo, el tardeo o el consumo nocturno.
El valor del vidrio no solo reside en la experiencia, sino en la reducción del impacto ambiental. Cada botella de vidrio de Coca-Cola está diseñada para ser rellenada hasta 25 veces, manteniéndose intacta para ser lavada y vuelta a llenar en múltiples ocasiones antes de ser reciclada al final de su vida útil. Para trasladar esta información al consumidor y facilitar la comprensión del proceso, Coca-Cola ha diseñado un minijuego digital interactivo que recrea el ciclo completo de una botella de vidrio retornable.
A través de distintas fases, el usuario puede participar virtualmente en el recorrido del envase: desde su recogida en el establecimiento hasta su limpieza, rellenado y posterior distribución. El juego plantea pequeños retos que reproducen procesos reales: el primero, el lavado de botellas, en la que hay que alinear correctamente la botella de vidrio y mantener pulsado el botón de lavado para dejarla limpia; el segundo, el llenado de botellas, en el que hay que presionar el pulsador en el instante concreto en el que la botella esté bajo el grifo hasta que se llene; y, por último, la organización logística para su transporte, en la que hay que reagrupar y preparar las botellas para su distribución. Finalmente, el ciclo se cierra mostrando cómo los envases vuelven al bar.
El objetivo no es solo lúdico. La propuesta busca hacer más comprensible un circuito que suele permanecer invisible para el consumidor, mostrando cómo un mismo envase puede tener múltiples vidas antes de llegar al reciclaje.
El reciclaje desempeña un papel muy importante en la solución al problema de los residuos, pero la reducción y la reutilización también son palancas clave para gestionar el impacto ambiental. En este sentido, Coca-Cola mantiene un firme compromiso para conseguir que sus envases sean más sostenibles, alargando la vida útil de los materiales y reduciendo la necesidad de producir nuevos.
En paralelo, la compañía explora nuevas fórmulas de consumo vinculadas a la dispensación. Un ejemplo de ello es Coca-Cola freestyle, que combina la personalización de la bebida a través de la elección de la cantidad y el sabor, con el uso de vasos reutilizables. Asimismo, España ha sido el país europeo elegido para probar el proyecto piloto ‘Pour My Beverage’. Se trata de un sistema de autoservicio pensado para estadios, parques de atracciones, restaurantes, oficinas o cafeterías que permite a los consumidores rellenar y pagar sus propias bebidas sin necesidad de hacer largas colas, ofreciendo comodidad y soluciones rellenables.