Ayuso es la Zelenski de Madrid, ¿no le ven un aire?

Chuscas analogías entre la invasión de Ucrania y la crisis del PP tras su Junta Directiva

02.03.2022 | 06:38
Ayuso, emperatriz de Sol y ahora también la Zelenski de Madrid

Qué tentación más difícil de resistir, la de mezclar la guerra de verdad en Ucrania con la metafórica (aunque cruenta) del PP. Mucho más, cuando ayer los genoveses firmaron una tregua que incluyó la capitulación de Casado, previa a su envío a la reserva. Pero como quiera que la lideresa salió respondona pidiendo una vendetta mayor, el tonante columnero de Vozpópuli Miquel Giménez se ha venido arriba en la comparación. "La Zelenski de Madrid", titula su incendiada pieza. Se lo juro.

El texto es un delirio del punto a la cruz. Ahí les va una muestra: "Cada vez que sale Ayuso y habla son legión quienes se levantan y dicen ¡ole tus cojones! Porque habla claro, tiene coraje, pone pasión en la política igual que el tabasco le da a la lechuga algo de vidilla y no teme enfrentarse al statu quo llámese comunismo con bótox o derecha acomplejada. Pero, especialmente, porque la presidenta es de las pocas personas con responsabilidades a la que puedes imaginarte colocándose un casco kevlar para marchar al frente a defender la libertad".

Antes del punto final, el autor se delata. Hace como que sabe que se ha paado de frenado y se justifica: "Quizás a alguno le parecerá que me he pasado en las comparaciones, pero a esas personas les ruego que cierren los ojos y hagan el ejercicio que proponía al inicio del artículo. ¿Se imaginan a Ayuso con casco, en el frente y defendiendo Madrid de un ataque? Si la respuesta es afirmativa no tengo más preguntas que hacer, señoría". Pues no. La respuesta es negativa.

Cogiendo el rábano de la mezcla por otras hojas, Gabriel Sanz titula (también en Vozpópuli; curioso) "Putin echa una mano a Feijóo". Al buscar en la letra menuda el porqué de semajante encabezado, se confirma que es un ejercicio de onanismo mental. El autor se lo guisa, e autor se lo come: "Desconcierta que la Junta Directiva del PP se planteara inicialmente a puerta cerrada para que no se oyera al crepuscular Casado, solo a Putin y las sirenas de bombardeo sobre Ucrania; hubiese sido un mal comienzo a la defensiva de Feijóo en una organización asediada por Vox".

En La Razón, el odio del director, Francisco Marhuenda, hacia el presidente de la CEOE añade un tirabuzón a la ensalada. Bajo el lisérgico encabezado "Garamendi, Putin y Feijóo", el tercer editorial del diario azulón vomita esta brea: "El presidente de la CEOE está mostrando, una vez más, su talla de estadista. Por un lado, dando su bendición –cuidadoooo– a la vía Alberto Núñez Feijóo en el PP, dicen que por sacarse la espina de su pésima relación con Pablo Casado, y por otro, implicándose a fondo en las sanciones contra Rusia aun habiendo reconocido que van a tener serias repercusiones para las empresas españolas. Como dice alguno por la patronal, «Putin está temblando con Antonio [Garamendi]»".

Analogías chuscas aparte, lo cierto es que la Junta Directiva del PP ha devuelto cierta variedad temática a los espacios de opinión. Cabría esperar cierta compasión el vencido, pero no ha sido el caso. Así comienza, por ejemplo, el editorial de El Mundo: "No parecía ayer Pablo Casado muy consciente de las razones por las que se reunía la Junta Directiva Nacional. Lo hacía porque su ejecutoria ha llevado al PP al colapso. Repasando el discurso con el que Casado cerró la cita, bien podría pensarse que los populares están inmersos en un proceso natural de sucesión en su cúpula y no intentando dejar atrás el episodio más traumático de su historia. Sin asumir ningún tipo de error, Casado –en quien ya no quedaba rastro de aquel candidato que hace cuatro años se impuso en unas primarias inéditas con un programa ilusionante–, se enredó en reivindicaciones autorreferenciales, hurtando al partido el ejercicio de autocrítica que habría permitido cerrar su etapa de un modo más airoso y útil".

Más conciliador, ya lineado a piñón con el mesías gallego, ABC da la crisis por resuelta: "Al PP le toca mirar hacia adelante. Feijóo es garantía de un partido de centro derecha moderado, pero abierto a pactos, incluso con Vox, como se está demostrando en Castilla y León, donde el acuerdo entre ambos partidos parece inminente".

En Libertad Digital, aunque se celebra la patada a Casado, el gallego no acaba de gustar. De hecho, Emilio Campmany titula su descarga de hoy "Pilatos Fijóo". ¿Por qué? Pues por no plegarse a las exigencias de la que Miquel Giménez llama la Zelenski de Madrid: "Una cosa es que Casado prefiriera perseguir a Ayuso en vez de al socialista que cometió el delito de filtrar esos datos y otra muy distinta que los demás, empezando por Feijóo, una vez caído Casado, sigan sin demandar una cabeza y se limiten a confiar con la boca pequeña en la honradez de Ayuso. Bien empezamos".

En El Debate, sin embargo, es Ayuso la que recibe el pescozón de Ramón Pérez Maura por haber enredado en el sepelio de Casado: "Lo más triste fue la intervención de Isabel Díaz Ayuso. Una vez que se ha ganado incontestablemente no tiene sentido seguir buscando la confrontación. El deseo de venganza cuando Casado está casi muerto políticamente y García Egea está enterrado no tiene ningún sentido".

Termino la cosecha con Salvador Sostres buscando, como siempre, llamar la atención. Esta vez lo consigue saliendo en favor del malo malísimo de la película: "La patológica pulsión española por el linchamiento. El ataque al hombre que en las últimas semanas ha sufrido el ya ex secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea. La superioridad moral no es exclusiva de la izquierda. Hay una mezquina y transversal tendencia por hacer ver que no hacemos lo que hacemos o que somos mejores que lo que criticamos".

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