Claro, esto es la vertiente meridional, nosotros estamos al otro lado. Es, no sé si ustedes lo habrán notado en alguna ocasión, como circular entre Pamplona y Baztan y pasar dejando el cruce de Lantz a nuestra derecha, lo que nos ha parecido siempre la raya de la humedad y del frío, no sé si nos entienden y si es una explicación convincente; o una tontería más, pero lo cierto es que pasa Lantz y el asfalto empieza a estar húmedo, la verdá pura y la fe pura.

Y vamos carretera adelante y nos acercamos a Elizondo, nuestro pueblo, mi pueblo, que uno piensa que tiene un pasar más que aceptable y le gusta, igual le engorda un poco y todo, escuchar de boca de los visitantes eso de que "tienen ustedes un pueblo precioso". Y cuando te hablan de las casas tan bonitas y lucidas con sus floridos balcones, aprovechar y decirles lo de pues encima lo que se ve en la calle principal (calle Santiago) es la trasera, porque las fachadas dan a la que era hasta 1850 o por ahí la calle más importante, la dedicada a don Jaime Urrutia.

Veníamos de ver y de estar con pastores, con pastores que lo fueron muy lejos, con 17, 16 y hasta 15 años a buscarse la vida al otro lado del mundo, y recordamos aquellas estrofas que leímos a José Julio Perlado un mes de diciembre de 1961, medio siglo largo que hemos andado: "Los pastores del Baztan -hijo mío- almuerzan pan y cebolla. Para comer, cebolla y pan. Y a la noche, si no hay olla, el joven pan y cebolla y el viejo... ¡cebolla y pan!".

"He aquí un valle que no se asemeja a sus hermanos. Repartidos por Dios en este mundo de los montes, Roncesvalles, Roncal, Ansó, Hecho, Ordesa...", seguimos a Perlado. Y en efecto, también nosotros lo creemos distinto, igual que nuestro Elizondo al que no cambiamos por Niu Yor, al menos en verano, que en invierno, cuando oscurece temprano y más por el cambio de hora puñetero nos sale musgo lo mismo nos daba la tentación. De cambiarlo, decimos; pero qué va, ni por el forro.

Hemos visto la fotografía panorámica de la plaza, 360º de plaza que ha captado nuestro amigo Josu con la sensibilidad que pone en estas cosas, el amor a la tierra que se le adivina, baztandarra también como es. Esa foto tiene algo que sugiere, que promete que a esa plaza discutida como ha sido le espera un próximo futuro optimista, de ser objeto de cariño como si fuera la sala de estar, el rincón preferido de la casa propia. Luego hemos recorrido el pueblo, despacio, mirando, escuchando, oliendo incluso, sintiendo su alma, su espíritu que nos agrada, nos fascina y nos atrae. El pueblo propio ejerce en sus hijos una atracción poderosa como ninguna. Es que es el nuestro.

Mañana lunes, 12 de septiembre, la luna estará en pleno apogeo, en plenilunio. Será la tercera y la última luna llena del verano y el 23 será el otoño. Se aconseja vehementemente disfrutarla y escuchar a Lucio Dalla cantar La última luna, letra e interpretación excelentes. Y al día siguiente será martes (Martes y 13).