Varias profesoras y familias de niños y niñas de Primaria han llamado la atención del Ayuntamiento de Tudela por el estado en que se encuentran los parques infantiles de los centros escolares y la ausencia de accesibilidad que existen en la mayoría de los colgeios de educación Infantil de la capital ribera. Para ello, una de las profesoras que atiende a un niño con problemas de movilidad, diversidad funcional y discapacidad motora que estudia en el colegio de San Julián, entregó el pasado lunes al alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, una cartulina firmada por los niños y niñas en la que explicaba todos los problemas que están viviendo, “existe un grado de dejadez importante. Algunos de nuestros pequeños van con andador por discapacidad motora y no pueden subir al parque Infantil porque las losetas están todas levantadas y para ellos es un muro, un muro que, además les separa de otros niños”, explica Laura del Río, profesora en San Julián que el año pasado trabajó en Elvira España, donde encontró los mismos problemas. “El año pasado en Elvira España un pequeño se rompió dos dedos de los pies porque iba corriendo y se le quedaron atrapados en las losetas”, recuerda.
Una instancia
Previamente al encuentro con Toquero, había presentado también la semana pasada una instancia en el Consistorio en la que solicitaba que “se eliminen de forma sistemática los escalones, desniveles y rampas antirreglamentarias detectadas” para que los pequeños tengan una garantía de accesibilidad al centro y a los espacios de recreo para que, al mismo tiempo, se vean más integrados con sus compañeros y compañeras de clase. Por ello ante el “evidente mal estado de conservación en los patios de los diferentes colegios públicos de la ciudad de Tudela” pidió a la concejala de Educación “que se adecúen todos estos espacios públicos a la normativa vigente de accesibilidad universal para asegurar el derecho al juego y a la educación inclusiva de los menores con movilidad reducida”.
La respuesta desde la concejalía fue, además de fría, poco concreta, ya que tras referirse a que “las competencias en materia educativa corresponden con carácter general es el Gobierno de Navarra”, pasaron a reconocer que “la legislación atribuye a los ayuntamientos determinadas obligaciones de conservación, mantenimiento y vigilancia de los edificios destinados a centros públicos de educación infantil y primaria”. Finalmente, después de decir que el Consistorio invierte al año 200.000 euros en “actuaciones de conservación, reparación y mejora”, echaron balones fuera ante la solicitud, afirmando que los técnicos eran los que establecían las prioridades, “las intervenciones se priorizan conforme a criterios técnicos, de seguridad, funcionalidad, urgencia y disponibilidad presupuestaria, con el objetivo de atender de la forma más eficiente posible las necesidades existentes en cada momento”.
Solo al final, desde Educación dejaron una puerta abierta al afirmar que “las observaciones trasladadas serán tenidas en cuenta en las futuras evaluaciones e inspecciones que puedan realizar los servicios municipales competentes”, sin interesarse por mantener un encuentro o ver in situ los desperfectos.
Aumenta la exclusión
“Algunos de nuestros peques van con andador y necesitan ayuda para la marcha. Las losetas están tan abiertas que se les atascan los andadores y no pueden acceder a los juegos. La situación es tan surrealista que los niños cuando juegan al pilla-pilla se suben a las losetas del parque para que el niño del andador no les coja”.
Del Río llama la atención sobre la “dejadez” en los parques infantiles de los centros y más ahora que acaban de reparar los parques infantiles urbanos “les hacía falta, pero los de los coles no se tocan y año tras años recibo de las direcciones y de las apymas las mismas respuestas a mis peticiones ‘es que no llega el presupuesto’, ‘es que nos lo quitarán de otro sitio’… y el tiempo va pasando y no se arreglan y el riesgo de exclusión aumenta”.
Otras deficiencias
Pero el problema con el incumplimiento de la legislación en materia de la accesibilidad no es solo en los parques, “las instalaciones presentan graves deficiencias estructurales como grietas, escalones y escaleras, así como rampas inadecuadas (o falta de ellas) que incumplen la normativa de accesibilidad universal y suponen un riesgo para la seguridad de menores y profesorado”.
Asimismo, las puertas de acceso a los baños en San Julián son tan estrechas que los andadores no pueden entrar, “tenemos que ayudarles e ir girando poco a poco porque el andador pasa justo. Al milímetro. Le puede costar al niño dos y tres minutos entrar al baño”. Hace poco corrigieron unas cuestas en el patio de San Julián para que el porcentaje estuviera dentro de la legalidad, pero en una de las zonas aterrazadas, en el arenero, no lo hicieron, y aunque luego se les advirtió, hicieron caso omiso. “En Elvira España para poder ir al Parque Infantil han de atravesar todo el patio para poder ir a la rampa. Para cuando llegan al parque han podido pasar 10 minutos y llegan agotados después de hacer esa maratón. ¡Son niños y tienen discapacidad motora!”, repiten.
Además de cumplir con la legislación y que todas las instalaciones sean accesibles para todos y todas, el objetivo es claro “que no aumente la exclusión de los pequeños”.