la carta del día

Aula de la Experiencia UPNA

09.02.2020 | 09:36

A la atención del rector de la UPNA

Como usted sabe, las personas que desean matricularse en el Aula de la Experiencia son en general personas que ya no requieren de título académico alguno para labrarse el futuro. Esto prueba que este alumnado es diferente al habitual de las universidades, y consecuentemente que sus vicisitudes académicas admitirían otras ópticas y soluciones distintas a las aplicadas para el resto del alumnado.

También conoce el gran interés que el Aula de la Experiencia despierta en la población navarra, hasta el punto de que cada año son muchas las solicitudes de ingreso que no son admitidas a causa de una oferta de plazas muy inferior a la demanda.

Podría pensarse que como -aparentemente- todo el mundo tiene las mismas opciones, el sistema de matriculación establecido es justo y correcto, ya que solo es cuestión de madrugar más para estar en los primeros lugares de la fila, o de tener suerte con la informática el primer día de matriculación; sin embargo, estas dos razones, además de no ser ni mucho menos un ejemplo serio de igualdad de oportunidades, sirven de excusa que tapa la raíz del problema: y es que las 75 plazas ofertadas para el primer curso del diploma de Humanidades y Ciencias Sociales, si se atendiera a la demanda, podrían ser el doble.

Además, el pasado día 6 el sistema u operativa de preinscripción resultó torpe, lento e inservible en algunos momentos. Mis intentos de inscribirme ese primer día por medio de la web fueron infructuosos desde las 9.00 hasta pasadas las 11.30, cuando ya era demasiado tarde. Antes, desesperado, sobre las 10.00 había ido a las oficinas para hacerlo de forma presencial, pero allí encontré una fila que superaba las 40 personas esperando para el mismo trámite, y otras seguían llegando con las mismas intenciones. Según contaron, algun@s habían comenzado a formar esa fila a partir de las 6.00 de la mañana, y a las 9.00 una persona repartió 100 números para ordenar a quienes estaban en la fila.

La mayoría de las personas que seguían llegando, a sabiendas de que optar a una de las 75 plazas disponibles ya era totalmente imposible, optamos por marcharnos y no perder el tiempo en algo inútil. Y es que realizar la inscripción de manera presencial resultaba insultante por la anacrónica exigencia del madrugón y larga espera en la fila.

Señor rector, en la lista de reserva ahora publicada aparecen 70 nombres, lo cual da una idea de lo corta y rácana que resulta la actual oferta de plazas. ¿Por qué no se amplía? Aún se está a tiempo. Considérenlo. Y si no lo hacen, le pido que al menos para el próximo curso informen de todos estos detalles en la web para que el alumnado más cándido sepa de antemano que las posibilidades de ser admitidos dependerá más de sus ganas de madrugar y de aguante en la fila que de la realidad de querer seguir formándose.

Y, por favor, dejen de gastar la broma de establecer un plazo de matriculación de cinco días a sabiendas de que con tres horas bastaría.