La maldición bíblica a los tibios

10.02.2020 | 11:48

"Así, puesto que eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré?" (Apocalipsis 3:16). Los políticos españoles pertenecen en su mayoría a la clase de tibios, pues su objetivo es alcanzar el poder por medios lícitos o ilícitos y una vez logrado, mantenerlo. Salvo los impacientes que no soportan el, para ellos, humillante proceso de elección, pues se avergüenzan de participar en esa lotería en el que pueden fracasar y entonces acuden al método expeditivo del golpe de estado, unas veces cruento y otras con el apoyo de otros ambiciosos que tampoco intentan la aventura por pusilánimes porque forman parte del ejército de los tibios a los que Dios vomita, según el libro sagrado. Existe realmente una minoría que llena de buena fe se presta a dar el paso para participar en la política porque reconocen que Aristóteles, Voltaire, Rousseau u otros personajes honestos que valoran el arte de la política como un servicio a la comunidad, pero suelen ser hijos de la ingenuidad, pues confunden el rigor del ejercicio del poder con la ingenuidad, bondad le llama Rousseau porque es la esencia del ser humano. Son los tibios por excelencia porque ignoran "que gobernar es pactar y pactar no es ceder", según Marten de Roon. Pero existen otros tibios malvados ocultos y al acecho para embarcarse en cualquier aventura que colme sus ambiciones políticas. Suelen ser toscos y se les conoce. Son peligrosos porque viven pendientes de la opinión pública de las encuestas y utilizan el arma más eficaz para gobernar que consiste en amenazar con la dimisión argumentando que están en política por "afán de servicio a la comunidad". Finalmente existen los que acceden al poder a través de la Transición, pero que ven que el sistema de equilibrios inestables se acaba por consunción e impide su rápido progreso para, desde el ejecutivo, manejar la justicia aprovechando la ambición e impunidad de los jueces. El Parlamento está controlado, pues proviene directamente de las urnas. Cayetana Álvarez de Toledo considera tibio al PP vasco.