la carta del día

‘Pupfluencers’

10.02.2020 | 11:48

Me sigue un perro en Instagram. También algún gato. Por lo visto, hay personas que deciden crear perfiles de sus mascotas en redes sociales. Una cosa me lleva a otra, y termino leyendo que existen aplicaciones de citas para perros; aunque es sabido que los perros no necesitan ayuda para ligar. Algunas personas sí. El uso de Tinder se ha generalizado ya que manejarse en sociedad es cada vez más complejo, no te digo ya ligar. "El mercado está muy mal", dicen quienes solo ven chulería, incultura, y psicopatía generalizada en el mundo real. Internet, por el contrario, ofrece cantidad y variedad de especímenes en su mercado digital: fornidos adonis, veggies, carnívoros, de la liga antitabaco, hipsters, culturistas, culturetas, falsos profetas.

El único problema que tienen las mascotas para desmelenarse es la correa de sus dueños. Así que quienes podrían relacionarse sin prejuicios, las mascotas, no son libres; y quienes son libres, las personas, tienen que recurrir a herramientas digitales para socializar, aparentar, y si es posible, ligar. Algunos para encontrar pareja y otros para un efímero intercambio de fluidos; y si te he visto no me acuerdo. Por lo general la ilusión desaparecerá tras la primera cita al comprobar que el fulano no sabe ni freír un huevo, no es el portento genético que prometía su perfil, y ha mentido con lo de que no fumaba. Además de gordo morirá antes de los sesenta. Eso sí, los filtros y Photoshop los maneja de maravilla. Se podría decir que es un maestro de las fake news de carácter personal. También las hay maestras.

La presencia de mascotas en redes sociales es recurrente a pesar de que nadie les ha preguntado si quieren ceder sus derechos de imagen. Lo que se ha incrementado, sobre todo con Instagram, es su profesionalización. Es curioso el afán por querer humanizar a las mascotas, dotarles de una personalidad, incluso de una marca personal. Hay quien pregunta en Internet, ¿cómo hago famoso a mi perro en Instagram?, ¿cómo ganar dinero con mi gato? En el mundo anglosajón, las mascotas famosas reciben un nombre: pupfluencers. Y algunas ganan mucho dinero y tienen muchos seguidores. Hay un perro que se llama jiffpom que tiene más de nueve millones de followers en Instagram; ¡y eso que es feo de cojones! ¿Será una tendencia y los humanos poco agraciados tendrán ocasión de hacer carrera como modelos e influencers? Una duda más: ¿la humanidad desaparecerá por la implosión de su estupidez acumulada antes que por el cambio climático? Estas nuevas realidades forman parte de la libertad de cada cual, hay que respetarlas, y cierto es que no hacen daño a nadie, pero... ¿pupfluencers? Menuda gilipollez. Y que nadie se ofenda; será la envidia de alguien sin mascota ni followers.