Cultivar la virtud de la insignificancia

12.04.2021 | 00:22

Leyendo el libro de Ismael Landry-Vega Filosofía pesimista: La insignificancia del ser humano, uno se siente pacificado y reconoce que el ser humano es feliz cuando es consciente de su pequeñez, que lo que realmente le hace pesimista es la búsqueda permanente y enloquecida del éxito porque nunca lo logra. Viene a cuento esta disquisición a la vista de las lecciones de los políticos. Toni Cantó nos da una muestra de ese tipo de poquedad que inexorablemente le persigue. Se sentía arrinconado de la política, pero al pasar por Génova 13 le meten en las listas electorales. Personalidades que quieren dar imagen de naturalidad como si fuera una virtud, que es sólo señal de su irrelevancia: el general, el obispo, el director de un hospital, el presidente de comunidad autónoma que se cuela para vacunarse sin que le corresponda para evitar riesgos: qué banalidad. La imagen de Pablo Casado, cuyo ejercicio diario es llamar la atención en los medios, aunque sepa que cada aparición en público contribuye al protagonismo del día que se disipa como el humo. Produce morbo la aventura de los creadores de opinión al servicio de los líderes de los partidos para recopilar basura contra Pablo Iglesias, pues el de Podemos va siempre un paso por delante. Merece la pena la erótica de García Ferreras, Ana Pastor o Carlos Herrera para mantener la audiencia inventando fake news. Mientras, eldiario.es, Público, Gara, Berria y los escasos periodistas honestos que cumplen con su misión de informar malviven entre juicios y condenas de jueces que se pasan de los tribunales a partidos como pavos reales. "Qué polvareda levantamos. La hormiga al elefante". Cuento árabe sobre la vanidad.