la carta del día

Estados de ánimo

02.09.2021 | 00:08
Estados de ánimo

El estado de ánimo es algo esencial. Si no existiera sería imposible entender cuál es el rumbo de las cosas que nos suceden. También de todo aquello que no sucede pero que entendemos como posible, incluso deseable. Todo aquello que deseamos, o que hemos deseado alguna vez, sufre cambios constantes en su percepción dependiendo del estado de ánimo que nos habite en cada momento, porque el estado anímico no habita como lo hace una capa o un abrigo en invierno. Ambas prendas tienen que ver con nuestra temperatura y nuestro cobijo y son cambiantes según su grosor y textura. También nuestro ánimo tiene grosor y tiene textura, son pequeñas estructuras internas que determinan nuestro presente inmediato, es decir, esas décimas de segundo que son futuro pero que nacen de un pre-estado anímico concreto pero variable. El humor, qué sería de la vida sin humor. Casi podemos afirmar que el noventa por ciento de nuestra percepción está compuesta de humor, que no es la exaltación de una permanente algarada sino un lugar donde impera la comprensión positiva y la ignorancia en su acepción más noble.

Alguien se levanta con un humor de perros y eso tiene que ver con un sinfín de elementos que, si fuera posible seguirlos, nos llevarían hasta el momento exacto de su nacimiento y antes aún. A su experiencia en los nueve meses de gestación en el vientre de su madre, que estarían a su vez influidos por el estado anímico y el humor de ella y su entorno más próximo que estaría a su vez influido por el talante del universo circundante. ¿Puede cambiarse la trayectoria de ese estado de ánimo nefasto con el que a veces nos levantamos? Se puede. Aunque es necesario una parada reflexiva suficiente, es decir, necesitamos saber que el humor que nos habita es de naturaleza mutable y por tanto no es ni tiene por qué ser definitivo. Ni siquiera la muerte tiene porqué ser definitiva. Sería bueno por tanto tener presente que siempre es posible cambiar lo nefasto, el horror, la pena, la infelicidad. La alegría está a la vuelta de la esquina.

El autor es escritor

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