Estupidez magnífica

28.12.2021 | 00:15
Estupidez magnífica

¿Estamos locos o nos los le hacemos? ¿Quién en su sano juicio, como antaño se decía, vive hoy saludando por doquier a amigos o conocidos tomando una copa con un compi de bar que te invita, si ya tus propios amigos o familiares te echan el freno? ¿A dónde vamos a llegar si la mejor amiga de tu mujer, o eso dice ser, te larga de su casa porque no te has hecho una PCR en condiciones, de esas de a 24 horas resultados seguro, que ni eso es siquiera seguro, porque cada caso es un mundo? Pero por Dios, qué dices, que los antígenos son mentira y ni sirven para nada, y no vengas a mi casa a celebrar nada porque esos de los rápidos son trolas que larga la tele y no sirven. ¿Qué estará haciendo tontamente la mayoría de la población, en esos estamos los míos y yo, buscando salvaciones baratas para no contagiar a nuestros mayores a quienes queremos, con sus tres vacunas ya, los amamos, y que han vivido mil vidas? En mi caso tengo la suerte de tener padre camino de los 93 y mi viejilla cinco detrás. Y en un pueblillo de fardel, sin garitos de atender porque ni medio millar toca a filas, acabamos en txokos de privilegio, locos por delante porque la señora, humos muy arriba, canta la santa compaña que en su casa PCR de los de ley. De niño escuchaba a los mayores hablar de sus chanzas, y algunos decían aquello de que, no todo el miedo está en Francia. Sinceramente, nunca entendí qué significaba eso. Hoy, medio siglo largo después, lo intento. A pesar del covid. Y todo mi ser se encuentra más que antes, más que siempre, con que el miedo está aquí, me rodea, me echa de casa de la Luzi y de mi amigo Isma porque se sienten indefensos por verme, porque creen que yo los voy a matar, y a mí me pasa lo mismo con otros varios, pocos, o muchos. Y es que es muy difícil vivir en la España vacía. Esto es un cliché. Porque nosotros somos la Navarra del norte. Pocos. Bien o mal avenidos. Pero muy contrariados con esto que está jodiendo a todos. Vacunados por dos, y a la espera de tercera. Y hablo de los que, en teoría, somos ya mayores. Esos de treinta para arriba, que encima, por sus peques, son el peligro total. A dónde está llegando la estupidez humana. Nos echamos la culpa ahora de los peques sin vacuna, si no, pillamos a los chavales de juerga entre los 16 y los 30. Y ya, magnífica estupidez, me enfado con todos los que no hagan lo que yo digo. Y uno, triste, mira al norte y se acuerda de sus mayores, y acaba pensando que no todo el miedo está en Francia.

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