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Ozempic y Demi Moore

Ozempic y Demi MooreCAROLINE BREHMAN

The Lancet Psychiatry alertó recientemente del aumento de trastornos alimentarios en mujeres de entre 40 y 70 años. La obsesión ya no se llama delgadez extrema. Ahora se llama wellness, longevidad o verse increíble para su edad.

El otro día, en una terraza de la plaza Nueva de Tudela, escuché a varias amigas hablar de Demi Moore y de sus 63 años. “Pues hija, yo no sé qué lleva esa mujer encima, pero desde luego un plato de pochas no”. Risas, café y una conversación que llevamos décadas teniendo: el cuerpo de una mujer. Cómo envejece. Cómo se mantiene. Cuánto aparenta. Y ahí está el problema. La vieja tiranía estética no desapareció; solo cambió de disfraz. Antes venía con cigarro y ojeras. Ahora llega con pilates, colágeno y Ozempic. Pero el mensaje sigue siendo inquietantemente parecido: para seguir siendo admirada, una mujer parece tener que desaparecer un poco. Y lo más perturbador es que ya ni siquiera lo cuestionamos. Lo llamamos disciplina. Salud. Éxito. Quizá por eso la pregunta importante ya no sea cómo hace Demi Moore para estar así. Quizá la pregunta es otra: ¿Qué parte de nosotras hemos dejado desaparecer para sentirnos aceptadas?