Síguenos en redes sociales:

Treguas y guerras

Treguas y guerrasEP

Podrá el mundo gritar ¡basta! Podrán las madres y padres llorar la muerte de sus hijos. Podrán vivir los hijos mil batallas con los corazones congelados, de piedra, ante tanta atrocidad, que mientras los que gobiernan no queden ahitos, no habrá paz. Ni salida posible del horror. ¿Y entonces? Gentes pequeñas como yo. ¿Y entonces? No a la guerra voy diciendo en este concurso de ver quién es más malo. Y se pierde mi voz en el mercado de esclavos en el que estamos. No a la guerra. Sí a la paz. Y por suerte a mí me va mejor que a los de los campos de refugiados, pero ¿alguien más mira por ellos? Y sé que sí, que hay miles de personas nadando a contra corriente. Pero mientras nuestros gobernantes consientan las guerras, olvídate que nadie te va a salvar: ni de la guerra, el burka, o el campo de refugiados y las violaciones de los derechos humanos. Porque somos basura y como tal nos tratan. Digan lo que digan y se les llene la boca con el respeto. ¿Qué respeto, señores gobernantes? ¿Qué respeto? Si en sus consejos de ministros o consejeros hay más corruptos que piojos en el perro flaco que, a juicio del veterinario, está para morir. Como los millones a los que les cae una bomba. ¡Oh! fatalidad. Que sigue la locura desbordada y a sus anchas. Pues bienvenido el sol, que es luz y buen augurio. Y que toquen las gaitas que, próximas las fiestas de Sanfermines, todo se olvida. Y así lo digo.