Han expulsado a una concursante de Gran Hermano por haber hecho una broma de pésimo gusto sobre el retorno de ETA. La chica se dio cuenta al instante del error y ha pedido mil veces perdón. El jefe de Telecinco no acepta disculpas y la presentadora apoya su decisión. Mercedes Milá al aparato: "Lo único que siempre ha prevalecido en mí desde hace muchos años, lo único que sigue estando en el centro de cualquier análisis son las víctimas". Yo no sé si descojonarme o vomitar.

Telecinco, cadena impar, ha invitado a terroristas, pederastas, racistas, proxenetas, traficantes, estafadores, pistoleros, maltratadores. ¿Ahí no había víctimas? Ha cedido el micrófono a delincuentes económicos, sexuales, domésticos, políticos. Ha envenenado el cerebro de millones de españoles por la tarde y por la noche para, por la mañana, desayunar en palacio e impartir moralidad. Por sus platós han pasado cobrando para vender su ponzoña José Amedo, Julián Muñoz, Luis Roldán, Ricardo Sáenz de Ynestrillas, el Dioni, en fin, todos los ladrones, cabrones y matones locales y algún foráneo. En Telecinco han entrevistado al célebre Rafita, condenado por el crimen de Sandra Palo. Y a su novia de 14 años para preguntarle esto: "Mírame a los ojos ¿Tú sabes que has estado enamorada de un asesino?". Sandra fue violada, atropellada y quemada viva. Se ve que esta clase de víctimas no prevalece ni ocupa el centro de los análisis de Merceditas.

A mí los chistes sobre ETA no me hacen gracia. Y quizás merezca una tarjeta roja quien no mide el gesto: le puede ocurrir a una bocas de Gran Hermano, a un borrachín de bar y a un defensa del Urroztarra. Hay que asumir la responsabilidad de lo que uno hace y deshace. Ahora, que Telecinco sea el árbitro, fiscal y juez sorprende bastante. Pero que no se preocupe la expulsada. Como ya es famosa la llamarán del mismo sitio para que dé su versión. Y ganará más tras haber delinquido que antes. Así va el negocio. Y así va el país.