Culpa de los comunistas

18.03.2021 | 00:23
Vacunas de Moderna en un almacén en Mississippi

En marzo y abril en Europa no teníamos mascarillas, trajes de protección, guantes, etc. El mundo decidió hace unas décadas que la fábrica y el almacén era Asia y durante meses cruciales de nuestra historia nuestro tejido productivo multimillonario fue incapaz de generar bienes de protección para 700 millones de ciudadanos del llamado primer mundo. Meses después, no tenemos vacunas. Mandamos naves a Marte, somos capaces de fabricar miles de millones de productos que no son necesarios, pero en el momento más importante a nivel planetario desde 1939, con cientos de miles de fallecimientos, colapso hospitalario, colapso social, colapso económico, no tenemos la capacidad de que unas vacunas que ya existen hace mucho sean producidas a una infinitamente mayor y eficaz escala. Es cuando menos contradictorio y sin duda irritante. Y esto, ahora que se oye tanto que estamos en un país comunista, es por el libre mercado, señores y señoras. El libre mercado llevado a su máxima expresión, por el cual estás en manos de fabricantes y farmacéuticas que han recibido ingentes cantidades de dinero público y con las que se podría llegar a acuerdos más audaces sin por ello tener que nacionalizarlas. Porque siempre puede haber puntos intermedios en situaciones de estas que se dan cada tantos años, acuerdos que les puedan permitir obtener beneficios por su investigación, fabricación y lo que quieran pero que al mismo tiempo se pueda fabricar y distribuir a nivel nacional o continental y surtir esto como la situación requiere. A día de ayer, Israel ya ha vacunado con al menos una dosis a toda su población –han pagado las dosis a doblón–, el Reino Unido a casi el 40%, Estados Unidos al 33%. La Unión Europea, al 11%. Es un fiasco de proporciones bíblicas y una vergüenza como ciudadanos ver que cuando pintan bastos el capitalismo extremo en su peor acepción sigue manejando el cotarro.