De frente

Reflexiones post mortem

10.02.2020 | 11:49

Yo soy de nicho. Orientado a la Higa, si es posible. Pero me dicen que -como en otras cosas- estoy anticuado. Que hay que incinerar, esparcir las cenizas, conservarlas o repartirlas, en un hueco de la librería o en ese jardín "de entorno armonioso" que baraja el Ayuntamiento de Pamplona, y san seacabó. Requiescat in pace. Que no hay sitio para dar cobijo a tanto difunto empeñado en viajar al más allá en un ataúd. Por cierto: si a los muertos los incineran dentro de la caja, ¿cómo hacen para separar las cenizas? ¿Qué tanto por ciento de madera y de huesos van en la urna que recibe la familia? ¿Se ha pensado en la utilidad de un ataúd multiusos...? Nos acordamos de santa Bárbara cuando truena y del cementerio en vísperas del 1 de noviembre. Es jodido eso de morirse. Para empezar es caro si sigues el ritual social acostumbrado: servicios de tanatorio, flores y esquelas. Y la tasa de la parroquia por el funeral. Y para rematar la apropiación que hace Hacienda de las herencias, ese último peaje que pagan los fallecidos y con el que se les desposee de una parte de lo que han sido capaces de atesorar con su trabajo en vida después de pagar impuestos. ¡Qué obsesión con recaudar! En fin. Aquí hace negocio todo el mundo menos el que se va. No solo los tanatorios, algunos de los cuales cobran también por dejar pasar las flores que no provengan del establecimiento colaborador, que casualmente es el de al lado?; también los periódicos. Las clásicas esquelas cotizan en euros al nivel de primeras páginas-impar-color; además siguen siendo una fuente de información indispensable conforme vas cumpliendo años y, cada vez en más contadas ocasiones, una forma de exhibir músculo social y económico eligiendo un formato gigante de grandes letras que marque diferencias. En otro tiempo no muy lejano, esa categoría tenía que ver también con el número de sacerdotes que oficiaban la misa; y así, había funerales de primera, segunda o tercera? Como sabemos, tampoco la muerte iguala a todo el mundo.