Uztárroz/Uztarroze acogió este fin de semana el Uskararen Eguna. Una fiesta que es mucho más que una fecha en el calendario, igual que el euskera es mucho más que una lengua. El escenario de este evento está en el Pirineo, pero las reflexiones podrían servir para cualquier parte de Navarra. O al menos para muchos puntos de esa Navarra rural despoblada.
Porque el euskera en general, y la escuela plurilingüe en particular, son algo más que idiomas o formación. Está comprobado que el euskera crea comunidad, da vida y genera espacios transversales entre diferentes y puntos de encuentro mucho más allá de las fronteras sociales, ideológicas, territoriales e incluso intergeneracionales. Abrir una línea educativa en euskera para la población infantil o tener un euskaltegi es en estas zonas rurales pequeñas mucho más que recuperar o mantener una lengua milenaria.
Es una inyección cultural de futuro. En 1997, cuando se celebró el primer Uskararen Eguna, también en Uztárroz, el porcentaje de personas euskaldunes del valle (donde en tiempos se hablaba su propio euskera roncalés) no llegaba al 5%, mientras en el conjunto de Navarra era el 9,6%. A día de hoy, un 22,5% de roncaleses y roncalesas son euskaldunes, frente al 14,9% en Navarra. Unas cifras que hablan por si solas y que van sumando día a día.
Porque con el euskera vienen otras muchas cosas que hacen comunidad, la recuperación de la toponimia, la música, el teatro, el deporte, la korrika, el carnaval, la celebración del Olentzero, un bertso, los juegos en el frontón o la plaza, una emisora de radio, la EITB, los libros y cuentos en bibliotecas y casas, charlas ... Y eso es fundamental en estas zonas.
El Uskararen Eguna se celebra de forma rotatoria por los siete Pueblos del Valle de Roncal desde hace casi 30 años. Por eso, justo cuando arranca el demandado instituto de Lumbier, es el momento de reconocer el trabajo y el esfuerzo de aquellos y aquellas familias, profesorado, entidades locales, técnicos de euskera...que en su momento apostaron por el modelo D ,( entre la población menor de 30 años del valle, 3 de cada cuatro personas son euskaldunes) a la vez que se impulsaban iniciativas de euskaldunización de adultos, que han extendido el conocimiento y el uso de la lengua en estos años. Lecciones del Pirineo que demuestran como desde lo pequeño se puede conseguir algo grande.