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La vertebración del Estado y el empleo

10.02.2020 | 11:49

El último conejo que se ha sacado de la chistera el susurrador que susurra al oído de Sánchez ha sido eliminar del programa electoral para el 10-N las referencias a la reforma federal como vía más eficaz para solucionar los problemas de vertebración territorial de la plurinacionalidad del Estado. Ayer ya rectificó el PSOE. Ayer no, hoy sí. No lo entiendo. Es la fórmula que hasta ahora ha defendido con ahínco el mismo Sánchez. Pero la duda ya es otra regresión del inmovilismo político que impera en Madrid. Y otro asalto al fondo político de la propia Constitución en el ámbito de la configuración territorial. Según el CIS, este asunto ni siquiera es prioritario en la sociedad española, aunque lo parezca en el debate político y mediático. La máxima preocupación es el empleo y le sigue más o menos cerca la ineficacia de la política. Pero si la recentralización y la uniformidad son las soluciones que plantea la política española, la situación de crisis global del Estado, aumentada ahora con el conflicto político en Catalunya, solo irá a peor. De hecho, las elecciones generales celebradas en abril cambiaron el mapa político del Estado español con un mensaje muy claro de la ciudadanía de rechazo taxativo al modelo ideológico y territorial que proponían las derechas. Sin embargo, cinco meses después y camino de la repetición electoral, ése es el mensaje que se ha impuesto en la agenda política de cara al 10-N. Sánchez recibió el 28-A el mandato ciudadano de resolver el conflicto territorial y hacerlo buscando puntos de encuentro mediante diálogo y acuerdos -Navarra ha sido, en ese sentido, ejemplo-, pero ha acabado cediendo a las presiones y manipulaciones de las derechas más ultras y extremas que han impuesto sus tesis más antidemocráticas y anticonstitucionales. Sin embargo, la realidad es tozuda, aunque se prefiera mirar hacia otro lado. Las continuas referencias de las formaciones políticas españolas a las recetas que cada una de ellas aplicaría ante el las demandas democráticas de la plurinacionalidad denotan hasta qué punto la configuración del Estado es, además de endeble, una asignatura aún hoy pendiente desde que se aprobara una Constitución. Que en plena debacle por la corrupción, por las sombras sobre la economía y el empleo y por la incapacidad de elegir un nuevo Gobierno, el PP, Ciudadanos y Vox, aquí todos ellos de la mano de UPN, hayan situado el recurrente debate de la España uniforme y única sin solución alguna como prioridad dice todo de la profundidad de la crisis política actual.