Nuevo Gobierno, ¿impulso al modelo de empresa?

09.02.2020 | 22:53

en junio del 2018 se aprobó por unanimidad de los siete grupos políticos del Parlamento foral una moción para promover lo que se definió como un Modelo inclusivo participativo navarro de empresa.

La relativa sorpresa de contar con la unanimidad respondió, desde nuestro punto de vista, a tres factores: a) la altura de miras de todos los grupos políticos, que renunciaron a algunos de sus matices diferenciadores en aras del bien común b) un cierto "suelo cultural" común, basado en los valores del humanismo, existente en la sociedad navarra, y c) unos precedentes relativos al cambio en la empresa que conectaban con la propuesta formulada.

Es de destacar, en este último ámbito, que desde el año 2005 existe en Navarra el Proyecto InnovaRSE (que se desarrolló con gobiernos de UPN y continuó bajo la responsabilidad del cuatripartito) y, por otra parte, que la CEN lleva años trabajando en lo que, finalmente, ha denominado Sistemas de gestión innovadores para competir en el mundo, con importantes similitudes también con el modelo aprobado.

Además de los avances que los programas arriba citados van experimentando, merece la pena destacar, por otro lado, que tan sólo 4 meses después de la decisión del Parlamento navarro, el Parlamento europeo aprobaba una moción instando a la Comisión Europea para que ponga en marcha un plan de acción para, entre otras medidas de reforma de la empresa, promover la participación de los trabajadores en la misma.

De forma complementaria, parlamentarios de 15 países diferentes, componentes de 6 de los 7 grupos de la Cámara, firmaron el manifiesto promovido por EFES (European Foundation of Employee Share Ownership) para que la citada Comisión Europea dé prioridad a estas indicaciones del Parlamento.

Se apuntan así políticas semejantes a las iniciadas en Navarra, que claramente está en el grupo de "pioneros" de una forma de empresa que muy probablemente se irá imponiendo poco a poco en el mundo occidental. Y que, a la vista de lo que existe en otros países, puede aspirar a ser uno de los territorios líderes en ese cambio.

Sería muy importante por ello la continuidad de la apuesta por la transformación del tejido empresarial navarro por parte del nuevo Gobierno. De forma que continúe el Programa InnovaRSE con enfoques incluso más ambiciosos, pero siendo importante también que el cambio se concrete en algunas empresas de forma más profunda, tal como está gestionando con éxito el programa de la CEN, y del que los casos de das-nano y Tesicnor pueden ser una referencia.

Sin minusvalorar tampoco los cambios parciales en la cultura y sistemas de gestión iniciados en otras empresas, a las que sería interesante ayudar y acompañar desde las instituciones públicas.

En ese sentido, teniendo en cuenta la experiencia en el mundo cooperativo, así como la escucha a muchos directivos y sindicalistas veteranos de empresas convencionales, me atrevería a señalar como prioritario trabajar los siguientes ámbitos de gestión:

1) Crear un clima de confianza mediante una política de transparencia informativa, con información regular a los trabajadores sobre las variables y políticas más importantes de la empresa, salvando aquellas que pudieran ser estrictamente confidenciales.

2) Implantar un modelo organizativo y unos sistemas de gestión participativos, con procedimientos y herramientas adecuados, que conduzcan a una corresponsabilidad que implique en las decisiones relevantes del proyecto empresarial tanto a la línea ejecutiva como a la representativa. Incluiría consultar con los representantes de los trabajadores las decisiones más relevantes de la empresa que no exijan un tratamiento confidencial.

3) Impulsar políticas retributivas que no generen una gran desigualdad y favorezcan la cohesión social, incorporando alguna participación en resultados susceptible de alcanzar a la totalidad de la plantilla.

4) Establecer sistemas periódicos de evaluación y mejora continua de la satisfacción y necesidades de las personas que trabajan en la empresa, con una frecuencia bienal.

5) Avanzar hacia la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

6) Buscar fórmulas que favorezcan la conciliación de la vida profesional y familiar de todos sin perjuicio del desarrollo empresarial.

Como siguiente paso, se trataría de identificar, en esos ámbitos concretos de gestión, las mejores prácticas de empresas con actividad en Navarra, de forma que los programas públicos de acompañamiento empresarial puedan enriquecerse con la experiencia de las empresas líderes en el territorio.

Buscando siempre conciliar la competitividad empresarial y el desarrollo humano, noble tarea en la que deberíamos cooperar los agentes sociales, el sector público y las instituciones sin ánimo de lucro del ámbito socioempresarial.

El autor es presidente de la Fundación Arizmendiarrieta

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