Los principios y los medios en Política

10.02.2020 | 06:42

Pablo Casado, en las elecciones primarias del Partido Popular, presentó un programa de atractivos principios de centro-derecha declarados innegociables como la Unidad de España, la defensa de la Vida, la Familia natural, la Libertad individual y colectiva, etc. plantea la duda de si podrá llevarlos a la práctica en su propio Partido y en el Gobierno de España si algún día no lejano llegara a ser elegido como Presidente.

Para responder a la cuestión, debemos preguntarnos previamente, ¿qué son más importantes en Política, los principios o los medios? ¿Cómo llegan al Poder los Partidos progresistas de izquierdas? ¿Se pueden mantener principios inquebrantables sin que el Partido que los presenta se convierta en una opción inútil como afirman algunos políticos?

Voy a empezar por contestar a la segunda pregunta analizando cómo han llegado al Poder político los partidos "progresistas" de izquierdas como los socialistas y comunistas. Utilizan diversas estrategias que se pueden agrupar en las siguientes acciones: Mediante una revolución armada contra el Gobierno y el poder establecido, más o menos corrupto, como en el caso de Cuba y Venezuela, jugándose la vida audazmente.

Por medio de ir modificando poco a poco, la cultura de los pueblos con logros parciales importantes. Por ejemplo, la homosexualidad era considerada tradicionalmente como una enfermedad mental o anomalía o trastorno psíquico, pero un lobby de homosexuales, amedrentando y amenazando a la Asociación de Psiquiatras Norteamericanos en el año 1973, consiguieron que declararan que en lo sucesivo no fuera considerada como enfermedad, sino algo natural, optativo. Apelaron a infundir miedo insuperable a los representantes de los psiquiatras estadounidenses, para que cambiaran todos ellos de criterio.

Mediante mentiras insidiosas e insistentes como sucedió también en Estados Unidos, con la campaña promovida por el Dr. Bernard Nathanson para que los Tribunales aceptasen la despenalización del aborto provocado que hasta entonces estaba penalizado. Es indudable que esas mentiras insistentes provocan siempre un impacto emocional en el que las sufre, que le pueden llevar a desistir de su oposición razonada al mal que supone el matar a los niños no nacidos en el seno de su madre, hasta que se consiguió en sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos del 22 de enero de 1973, (Caso Roe versus Wade).

Mediante la descalificación pura y dura de todo aquel que se atreve a pensar razonablemente de modo distinto o contrario a los principios que defiende la izquierda con ardor como el aborto, la eutanasia, la imposición del homosexualismo, el feminismo radical o la ideología de género. También la calumnia lo más baja y repugnante posible, machaconamente repetida en los medios de comunicación. La manifestación colectiva lo más grosera que se pueda imaginar, contra los que se atreven a poner en duda el mito de la supremacía moral de la izquierda, o atacan con razonamientos sensatos y reales sus principios.

Empleando estos medios y otros más violentos, consiguen rechazar cualquier tipo de oponentes y apoyados por el miedo de la gente o su indiferencia, o su colaboración entusiasta, tratan de difundir la cultura de la muerte y del mal, y alcanzar el Poder, para, desde él promulgar las leyes que rigen la convivencia de las sociedades democráticas según sus principios. Los anteriores medios ?amedrentar, amenazar, mentir, descalificar, calumniar, manifestar- son los medios iniciales y necesarios y éste último ?el Poder- es el medio principal.

En cuanto a la primera pregunta, no hace falta plantearse la importancia de unos u otros ?los principios o los medios- lo importante es conseguir el Poder político y legislativo y una vez conseguido, se trata de promulgar leyes a capricho, con toda la fuerza del mal que sea posible, camuflada de bien arteramente y beneficiando económicamente a todos los que piensen o se plieguen a las leyes promulgadas porque están de acuerdo con ellas voluntariamente, o porque sienten y piensan que no les queda más remedio que adaptarse a las leyes establecidas por el poder mayoritario de izquierdas.

En consecuencia, los medios son fundamentalmente la mentira y el amedrentamiento y el conseguir el Poder político y el fin es la implantación de leyes autoritarias e incluso totalitarias que favorezcan el ateísmo, el anticlericalismo, el aborto, la eutanasia, etc. y traten de acabar con la religión, sobre todo la católica que se opone insistentemente a esa implantación.

En cuanto a la tercera pregunta, efectivamente, hace falta mucho talento y mucho valor y acierto para ganar el pensar y el sentir de las gentes en favor de la libertad, de la familia natural y de la cultura de la vida, en este comienzo del siglo XXI. Mucho talento porque es una tarea dificilísima de conseguir en la actualidad y siempre, aunque no imposible, la cual sólo está al alcance de unos pocos; el resto, la mayoría, se siente y son incapaces de lograrlo con las solas luces de la razón y desisten de emprender tal tarea.

Es mucho más fácil estimular y favorecer el mal en el corazón de las personas, muchas o todas ellas naturalmente inclinadas a él, como un camino más placentero y cómodo de discurrir, siguiendo la inclinación a evitar el dolor, el esfuerzo y las contrariedades o vicisitudes de la vida.

Además, hace falta mucho valor acompañado de sagacidad para superar la oposición injusta de los malos que se resisten con todas sus fuerzas a perder o no alcanzar el poder de legislar y configurar la mente y los sentimientos de las otras personas más débiles que se dejan llevar por el miedo a las represalias o la violencia de los poderosos, fanáticos y autoritarios.

En fin, ¿tendrá o logrará alcanzar Pablo Casado esas cualidades necesarias para conseguir el Gobierno un día, y garantizar la Unidad de España, y la propagación de la cultura de la libertad, de la vida, de la familia y el desarrollo del bien común en todas sus manifestaciones? Ojalá lo consiga, será un bien para todos los españoles aunque algunos sigan pensando lo contrario y le tachen de fascista.