La semana pasada, después de tres temporadas al frente de Osasuna Femenino, en las que ha peleado dos veces por ascender a la máxima categoría, Josu Domínguez recibía una llamada del club: dejaba de ser entrenador del equipo rojillo. Todo ello se producía días después de la dimisión de Mai Garde como directora deportiva ante, lo que denunció, “drásticos recortes económicos” y la reestructuración que se avecinaba en la sección femenina de la entidad. Domínguez (Pamplona, 29/09/1976) reconoce en esta entrevista que la decisión de Osasuna de no contar con él ya se la esperaba, puesto que estaba al tanto de que el club buscaba un recambio, y aunque se va dolido por no poder continuar con el proyecto deportivo, también lo hace “agradecido” por estos tres años al frente del principal banquillo femenino de Tajonar.
¿Cómo están siendo estos días para usted?
La verdad es que tranquilos. Al final la vorágine del día a día no te permite parar y yo no he dejado de trabajar en ningún momento. Ni siquiera cuando entrenaba por la mañana he dejado mi otro trabajo (es comercial). Salir a las ocho de la mañana de casa para ir a ese trabajo te da tranquilidad, aunque también se echa un poco en falta todo lo demás.
Habla de tranquilidad, ¿pero le da vueltas a todo lo que ha pasado? Ha sido todo muy sorpresivo.
Sí, aunque a mí no me ha sorprendido, yo ya lo esperaba. De hecho, algún entrenador de fuera me llamó para avisarme de que Osasuna estaba buscando entrenador. Se ve que el tema se estaba moviendo en las agencias. Me llamó para decirme que no sabía que no continuaba. Le contesté que yo tampoco. Era algo que lo veía venir, lo esperaba. Esta era mi tercera temporada y el tramo final estaba siendo diferente en cuanto al día a día de cara a planificar. No existía planificación. Cuando nadie te pregunta por ello, lo das por hecho.
¿Le han dolido las formas?
No, bueno... Es que creo que es el modus operandi de Osasuna. Ya son muchos años en este club y sé cómo funciona. Es en junio cuando se avisa, tanto para bien como para mal. A mí lo que me duele, si se puede decir así, es que nadie me haya preguntado nada. Llevaba tres años y creo que ahora mismo, junto con Mai Garde, soy la persona que más experiencia tiene del fútbol femenino en Navarra y nadie me ha preguntado nada. Simplemente hay un proyecto de navarrizar la plantilla, pero creo que esa no es la realidad. No se puede navarrizar más de lo que está ya. Ahora mismo el equipo tiene un 50 % de futbolistas navarras, más dos jugadoras, una de ellas guipuzcoana y que el pasado año estaba en el B; y otra riojana, pero que lleva desde muy pequeña en las tecnificaciones de Osasuna.
Se está hablando mucho de la reestructuración de Osasuna Femenino. Cuando oye eso, ¿qué piensa?
El fútbol femenino es un trasatlántico y si tú quieres coger ese trasatlántico no puedes ir con una barca hinchable a remo. O cogemos una fueraborda que funciona o estás fuera de la competición. Es así. Para intentar competir hemos tenido que traer este año diez futbolistas de fuera, muy a nuestro pesar, porque nuestras jugadoras no continúan aquí al tener proyectos más atractivos fuera de casa, económicos o ambiciosos. O les damos algo diferente o no vamos a poder retener el talento. En el fútbol masculino también, en su día, el jugador de casa tenía un caché, por decirlo así, hasta que vino un día un súper Athletic que quería llevarse a ciertos futbolistas y hubo que pagarle a Moncayola, por dar un nombre, lo que se le estaba dando a los de fuera. En el fútbol femenino ocurre un poco lo mismo. Quizás, si nos hubiésemos adelantado a todo esto, igual las Valero, Vilariño o Aitana de turno no se hubiesen marchado y no estaríamos hablando de navarrizar porque ya tenemos a las navarras en casa.
En su opinión, ¿Osasuna ha apostado realmente por el fútbol femenino?
Osasuna ha querido seguir una línea de contar con gente de casa y fichar lo que hace falta, en la línea del Promesas. Yo estoy de acuerdo. Apuesto por el talento. Pero ya el año pasado me enfadé con nuestra política de gestión, y me incluyo, porque al final la futbolista no se acuerda que tú has tenido paciencia con ella. Así que igual esa política de navarrizar no es buena porque al final somos la cantera del entorno.
"El fútbol femenino es un trasatlántico y si tú quieres coger ese trasatlántico no puedes ir con una barca hinchable a remo"
Como ocurre en el masculino.
Eso es. Es difícil, también lo entiendo. Para los gestores, los que toman las decisiones, es una línea muy complicada de decidir.
Hace poco escribió una frase en la red social X que generó bastante revuelo: “El fútbol profesional es más complicado que el aficionado, la libertad de decidir no es plena”. ¿A qué se refería?
No me quiero excusar. Llevo unos 35 años entrenando, empecé con 15. Yo puedo saber entrenar, pero solo. En equipos aficionados. Sin embargo, estos últimos tres años ha sido con una estructura, con un staff. Yo nunca he tenido un cuerpo técnico. Bueno, en el Genuine sí, pero no a este nivel competitivo. El primer año con Osasuna Femenino no sabía ni por dónde me pegaba el aire. El segundo fue muy convulso y muy difícil. Y este tercero es el que de verdad he disfrutado de ese cuerpo técnico. Cuando digo que la toma de decisiones no es plena es, por ejemplo, por la presión que tienes. Estás entrenando a tu equipo y sabes que si la cosa no funciona estás en la calle. Yo no he hecho mucho caso a las redes, pero también te influyen. Por eso digo que todo al final no es pleno. Hay intereses también de contratos, de no contratos, de cosas que influyen y tú no eres neutro a la hora de tomar decisiones. Eso quería decir básicamente.
Quizás se entendió más por el hecho de dejar fuera a jugadoras porque no le dejaban contar con ellas o al contrario, poner jugadoras que usted no tenía intención.
Al final cuando tomas decisiones estás muy pendiente, que no deberíamos, del qué dirán. Le das muchas vueltas a todo. Decía Toshack: llegaba el domingo y después del partido cambiaba a once y según avanzaba la semana repetía el once. Es todo la presión. Aunque mediáticamente veo las redes, no les hago tampoco mucho caso.
¿Se queda con alguna espina clavada?
Sí. Sobre todo este año, que era el bonito, entrenando por las mañanas, de no haber podido disfrutar cien por cien única y exclusivamente del fútbol. Lo he llevado bien, pero me hubiese gustado terminar de entrenar en Tajonar y haberme quedado en Tajonar compartiendo experiencias con Santi (Castillejo) o con los compañeros del Promesas. Tú puedes saber entrenar, pero cuando llegas a estos niveles ya no sólo es eso, sino también gestionar. Organizar.
"Es verdad que este año ha sido el de más presión, el que he perdido un poco la esencia y he dejado un poco de ser yo"
En el lado positivo, ¿con qué se queda de estos tres años?
Han sido muy gratificantes. Yo soy un privilegiado. Cuántos entrenadores habrá que pagarían por lo que yo he vivido. He vivido el fútbol de la manera más profesional posible y eso ya es un lujo. El ver cómo evoluciona tu equipo, tomar decisiones... Es verdad que este año ha sido el de más presión, el que he perdido un poco la esencia y he dejado un poco de ser yo. Eso es lo que quizás más enfada conmigo mismo. Pero es cierto también que este ha sido el mejor año que he tenido con mi staff. En un balance posterior, determinamos que era muy difícil encontrar un ambiente de trabajo como el que habíamos generado nosotros. Con nuestros errores y con nuestros aciertos. Pero había un ambiente muy sano y de fidelidad. Hoy en día la fidelidad está cara en el fútbol y yo he sentido con los más técnicos, con los del verde, eso. Como conclusión final, nos daba pena todo lo que habíamos avanzado esta temporada y que no nos dejaran una continuidad. Nos da un poco rabia y pena en ese sentido.
"Han sido unos años muy gratificantes. Yo soy un privilegiado. Cuántos entrenadores habrá que pagarían por lo que yo he vivido"
¿Cómo ve el futuro?
Estos tres años he aprendido mucho. A mí me gustaría seguir en este mundo que he vivido, pero tampoco soy un iluso. Me encantaría seguir entrenando en el fútbol femenino al máximo nivel, pero se tienen que alinear los astros para que yo tenga la oportunidad de continuar en un banquillo de Primera o Segunda División femenina española.
¿Y en el fútbol masculino?
Yo estoy abierto a todo. Pero lo chulo es lo que yo he vivido. Me gustaría seguir entrenando, eso seguro, y para mí bienestar tengo que seguir entrenando. Mi mujer, Natalia, no me va a permitir estar en casa (se ríe).