La conocida discoteca Ozone, ubicada en la calle Monasterio de Belate 5, en el barrio pamplonés de San Juan, ha cerrado temporalmente sus puertas. El motivo no es otro que el inicio de unas obras de remodelación en el local, un espacio emblemático de la noche de Pamplona que ha pasado por distintas etapas y generaciones.

Ozone abrió al público en febrero de 2012, ocupando el histórico emplazamiento de la antigua sala Reverendos. Desde entonces, el establecimiento se consolidó como uno de los referentes del ocio nocturno en la capital navarra, especialmente entre el público joven y universitario. En su última fase, la sala había reorientado su programación musical hacia los ritmos latinos, adaptándose a las nuevas tendencias y a la demanda de un público cambiante, y cesó su programación en diciembre del pasado año.

Tres ambientes bajo un mismo techo

Desde sus inicios, Ozone se presentó como un espacio moderno y versátil, inspirado en clubes de ciudades como Berlín, Londres o París. La dirección definía el local como un lugar “totalmente renovado” en el que se había cuidado “muchísimo la iluminación, la estética y el sonido”, combinando elegancia y música en tres espacios diferenciados.

Vista exterior de la discoteca Ozone, que afronta una nueva etapa. Javier Bergasa

El primero de ellos estaba pensado para comenzar la noche de manera más tranquila, con mesas y sofás donde tomar una copa con música suave de fondo. El segundo funcionaba como un pequeño pub con un ambiente más desenfadado y música pachanguera, enfocado a un público más juvenil. La sala principal, la de mayor tamaño, ofrecía house comercial, espectáculos en directo y un marcado espíritu de club.

La discoteca abría sus puertas los jueves, viernes y sábados. Los viernes estaban especialmente dirigidos al público universitario, mientras que los sábados se reservaban para un perfil de mayor edad. Un equipo joven, integrado por camareros, dj’s, personal de seguridad y responsables de sala, completaba una plantilla de alrededor de 30 personas en sus inicios.

De Young Play a Reverendos: medio siglo de historia

El local de Monasterio de Belate forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones de pamploneses. Antes de Ozone y Reverendos, la sala fue conocida como Young Play, un nombre que todavía despierta nostalgia entre quienes frecuentaban el barrio de San Juan en los años 70 y 80.

Discoteca Reverendos en una imagen de 2009. Iñaki Porto

Young Play abrió en febrero de 1970 y se mantuvo activa hasta 1985. Muchos recuerdan su llamativa fachada verde brillante y un interior dominado por los mismos tonos, con pista circular en el centro, sillas de madera, suelo enmoquetado, columnas y grandes espejos que multiplicaban la luz y el ambiente festivo.

Tras su cierre, el testigo lo recogió Reverendos, donde comenzaron a sonar con fuerza la música disco y el techno y que también acogió conciertos, adaptándose a las nuevas corrientes musicales de finales del siglo XX.

Ahora, más de medio siglo después de la inauguración de Young Play, el local vuelve a echar el cierre, aunque esta vez de forma temporal. Las obras de remodelación abren una nueva etapa en un espacio que, con distintos nombres y estilos, ha sido punto de encuentro de miles de pamplonesas y pamploneses.