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Yesa, 25 años de un recrecimiento sin fin

Cumple un cuarto de siglo desde que un ministro corrupto del PP pusiera su primera piedra para recrearlo

Yesa, 25 años de un recrecimiento sin finJavier Bergasa

25 años desde la primera piedra de una obra faraónicay empantanada desde sus inicios. Y al menos habrá una demora de cinco años más por los trámites burocráticos y administrativos del más alto rango, pues depende del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros que siguen sin dar luz verde al cuarto modificado de la obra, que tardaría en ejecutarse un mínimo de 54 meses una vez sea aprobado. Y todo ello, contando con que no existan contratiempos en una infraestructura hidráulica cuyos antecedentes no invitan precisamente a creer en plazos y certezas.

No en vano, el recrecimiento estaba pensado de inicio para triplicar la capacidad actual de Yesa y pasar a 1.500 hectómetros cúbicos y se tuvo que corregir antes de 2013 para que se anclara en 1.079 hm3. Pese a ello, la Confederación Hidrográfica del Ebro, y el Ministerio de Medio Ambiente, se encargan de repetir como un mantra ante cualquier contingencia frases como “Yesa es la presa más auscultada del Estado y dispone de tecnología para su seguimiento que no es comparable”, “se trata de una obra de máximas garantías”, “nuestra prioridad es la seguridad por encima de todas las cosas”.

Nada puede arrojar más incertidumbre a semejante proyecto que los continuos vaivenes a los que se ha visto sometido, entre ellos, que también quedan por afrontarse los trabajos de mayor cimentación y aseguramiento de la ladera. Un lugar en el que hace poco más de una década fueron expropiadas y derruidas más de un centenar de viviendas de dos urbanizaciones para hormigonar uno de los costados del embalse. Ahora, bajo tamañas incógnitas solventadas a base de paladas de maquinaria y millones de euros (va camino de los 500 millones cuando su presupuesto inicial era de 113), y las inestabilidades geotécnicas nunca resueltas ni con tanto sobrecoste, el recrecimiento de Yesa cumple un cuarto de siglo desde que el Partido Popular pusiera la primera piedra. La depositó el entonces ministro Jaume Matas, condenado posteriormente por corrupción por los casos Palma Arena y Noos. Y lo hizo un 18 de mayo de 2001, fecha de inauguración oficial del proyecto, adjudicado a una unión temporal de empresas integrada por ACS, Ferrovial y FCC.

La asociación Río Aragón aseguró esta semana que los trabajos llevan más de tres años prácticamente paralizados debido a los problemas geológicos y de estabilidad detectados en la zona. Además, sostiene que el proyecto incumple las normativas de seguridad vigentes en materia de presas y embalses.

La asociación subraya que las laderas del embalse “siguen en movimiento” y recuerda los deslizamientos registrados en 2006 y 2013. También rescata unas declaraciones realizadas en 1982 por el ingeniero René Petit, director de las obras de la presa original, quien advirtió de que aumentar el volumen del embalse incrementaría “considerablemente” el riesgo de fallo geológico y expresó sus dudas sobre la seguridad del proyecto.

Asimismo, Río Aragón cita diversos informes técnicos elaborados en los últimos años. Entre ellos, destaca un estudio de Geoconsult para el Gobierno de Navarra que, en 2020, concluía que no podía establecerse un factor de seguridad para la ladera, así como otro informe encargado por el Ayuntamiento de Sangüesa que recomendaba “no proceder al llenado del recrecimiento”. La asociación critica las valoraciones de estabilidad de la CHE y distintos responsables políticos, y ha reclamado “valentía política” para abandonar una actuación que, a su juicio, “nunca debió haberse emprendido”.