Botellas que siguen rebosando memoria en el Fuerte de San Cristóbal
Cientos de personas participan en el acto de Txinparta, con especial recuerdo para los 131 presos enterrados en el Cementerio de las Botellas
Un mayo más, cientos de personas han subido este domingo al Fuerte de San Cristóbal, que preside el monte Ezkaba, para asistir al acto anual organizado por la asociación memorialista Txinparta para honrar a los cerca de 7.400 presos que estuvieron en su interior, muchos de los cuales fueron fusilados por el régimen franquista. Este año, el protagonismo especial fue para los 131 presos que fueron enterrados en el conocido como Cementerio de las Botellas.
Con un sol implacable y casi 30 grados, los asistentes depositaron los tradicionales claveles rojos y las botellas enfrente de la puerta al antiguo recinto militar, con las que se recuerda las botellas de cristal con las que se enterraba a los presos políticos en las laderas del monte. En esos recipientes se solían introducir los datos de los muertos, hecho por el que se ha logrado identificar a muchos de los cuerpos que año tras año, todavía son recuperados y enviados a los familiares que aún los esperan en diferentes puntos del Estado.
Los recuerdos, la música, la danza y las banderas republicanas llenaron el acto que pretende mantener viva la memoria de los presos antifascistas de todo el Estado que, antes de la guerra y también después, fueron apresados en este cuartel convertido en cárcel hasta su cierre en 1945.
Botellas como 'lápidas'
Los miembros de la asociación Txinparta, organizadora de este acto anual, intervinieron para contextualizar el homenaje y recordar que este colectivo lleva más de 30 años trabajando por la recuperación de la memoria sobre lo ocurrido en el fuerte y luchando "por la dignidad de las víctimas" del franquismo. Recordaron como "hito" del último año la declaración del fuerte como Bien de Interés Cultural, pero también en el lado negativo la postura de PSN, EH Bildu y Geroa Bai contraria a demoler el Monumento a los Caídos en Pamplona, tras apostar por su resignificación.
En cuanto al Fuerte, recordaron los numerosos presos fallecidos, más de 200, que fueron enterrados en los cementerios de los 12 pueblos de la Cendea, pero dado su número en 1942 hubo que habilitar un cementerio propio para ellos, cuya existencia se ignoraba hasta que en 2006 se hizo pública su existencia con 131 cuerpos, cuya filiación se consignaba en un papel metido en una botella que se enterraba con ellos.
También intervinieron familiares de aquellos presos, como Alicia y María, dos niñas tataranietas de Andrés Rodríguez Calero, de Cáceres, quienes aseguraron que "su sacrificio no fue en vano porque su memoria sigue viva en sus descendientes".
El acto de Txinparta de este año se ha celebrado apenas un mes después de que el Fuerte de San Cristóbal fuese declarado el pasado 21 de abril Lugar de Memoria Democrática. En la fortaleza, que sirvió como prisión franquista, alrededor de 7.400 presos, en su mayoría republicanos, sufrieron las condiciones insalubres e infrahumanas del lugar, y se calculan unas 650 muertes entre el total de la población reclusa.
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