Guiomar Puerta: "Cualquier época pasada me fascina"

La actriz bilbaína se ha convertido en una de las jóvenes referencias en el universo de la interpretación

14.12.2020 | 23:12
Guiomar Puerta se ha labrado, pese a su juventud, una sólida carrera.

Se encuentra en pleno rodaje de la cuarta temporada de Estoy vivo, la serie se ha convertido en una historia icónica para La 1 de TVE, y Guiomar Puerta se llevó la sorpresa de su vida cuando en pleno confinamiento le llamaron directamente de la productora para ofrecerle el personaje, Adriana, que verán los espectadores cuando se emita esta tanda de entregas. Lleva muchos años preparándose en la profesión, aunque es una mujer muy joven y estilosa, que además habla con gran soltura. La cultura siempre ha formado parte esencial de su vida: su padre, Xabi Puerta, es un reconocido guionista y autor de textos teatrales, y su madre es la actriz Zutoia Alarcia. Se fue a Madrid a los 17 años para estudiar Comunicación Audiovisual, porque su intención primera era estar detrás de las cámaras, pero enseguida se dio cuenta de que enfrentarlas le producía un placer mayor. Es una joven de su tiempo, aunque enganchada a otros pasados, y fan absoluta de la década de los 60.

Son estos tiempos raros para rodar una serie, aunque sea tan conocida...
Mascarillas, distancias, comer a turnos, nada de estar juntos salvo cuando grabas, y pruebas PCR todas las semanas. Así es nuestra vida cuando estamos trabajando. ¡Madre mía! Quién nos iba a decir que nos íbamos a acostumbrar a todo esto, pero es lo que toca si quieres trabajar y una vez que entras en la rutina, te acostumbras. Aun así, es bastante fuerte.

Pertenece usted a ese grupo de actores con suerte que tras la pandemia mantiene un ritmo alto de trabajo.
Cuando nos confinaron pensaba: A ver qué hago este año. Era marzo y todo pintaba en negro. Creía que no se iban a retomar los rodajes, que todo lo que se había hablado iba a quedar en el olvido. Han sido meses duros, supongo que para todos. Cada uno miramos lo que nos toca, pero es cierto que todos lo estamos viviendo como una película increíble. Y luego, cuando pasó esa parte más dura, he tenido la suerte de engancharme a un rodaje y me siento una privilegiada.

Estoy vivo es una serie que si bien no tiene una audiencia rompedora, sí cuenta con los parabienes de toda la crítica.
Tiene un público muy fiel, son los fans los que reclaman que continúe y yo estoy encantada de haber entrado a formar parte de este elenco en la cuarta temporada. Es una serie con prestigio que ha ganado bastantes premios y los actores son una maravilla, un privilegio de compañeros. Todavía ni me creo que esté en Estoy vivo.

¿Cómo es su personaje?
No puedo decir mucho, ya sabes que a los actores no nos dejan hablar demasiado hasta que no estamos en promoción. Todo es por no quitar emoción a la serie y que los espectadores se enganchen en cada temporada cuando comience. Diré que Adriana trabaja en la comisaría en la que se desarrolla la serie, que está en Vallecas. Es la nueva y tiene un vínculo familiar con los protagonistas. Hay unas cuantas sorpresas, pero no sé si puedo hablar de ellas.

Una comisaría no al uso.
La serie es mitad policiaca y mitad ciencia ficción. Es muy original y quizá por eso tenga tantos fans. Se han hecho muchas series policiales, pero esta aporta otra luz, la de la fantasía.

¿Dónde se sitúa Adriana?
En la ciencia ficción, que es esa parte con la que más tiene que ver mi personaje. Es algo que nunca había hecho y la verdad es que me está resultando muy divertido. Este es un rodaje para disfrutar.

"No hice casting para Estoy vivo"


¿Le resultó duro el casting para entrar en Estoy vivo?
Pues no. Ja, ja, ja€ No hice ni casting. He tenido una suerte increíble. Me llamaron directamente y la noticia de que me habían elegido para este papel me la dieron durante el confinamiento, aunque tal y como estaban las cosas no veía seguro que se pudiera hacer.

¿Mujer de poca fe?
No, es que casi no te lo podías ni creer. Que te den un trabajo sin haber hecho ningún tipo de prueba y estando confinada me parecía increíble. Lo más normal es que pases por un casting y vayas superando etapas, pero fue todo un golpe de suerte, aunque durante el confinamiento no tenía nada claro, ni yo ni nadie, cómo iba a ser la salida.

¿Por qué la escogieron?
Me dijeron que habían visto mis trabajos en 45 revoluciones y en Derecho a soñar, y pensaron que podía encajar en el personaje de Adriana. Obviamente, cuando me lo propusieron dije que sí.

Seis años trabajando desde que en 2014 empezara en Goenkale. ¿Pensaba que su carrera se iba a desarrollar de esta forma? ¿Tenía algún plan in mente?
Lo que digo es que no me puedo quejar. En esta carrera es difícil pensar en un plan o en cómo se va a desarrollar. Aunque tengas un trabajo, no sabes cómo va a ser la vida después de que éste acabe. Te pueden volver a llamar o no. No voy a decir que es una profesión inestable porque es algo que todo el mundo sabe. Es una carrera difícil, y lo que digo es obvio, una carrera de fondo, pero a mí de momento me ha ido bien.

Su padre es escritor y guionista, su madre actriz. ¿Fueron ellos su mayor influencia para decidirse por ser actriz?
Totalmente. Mi familia siempre ha estado muy vinculada a la cultura y yo siempre supe que quería dedicarme a algo relacionado con el mundo en el que había crecido, aunque no tuviera claro desde qué lugar iba a afrontar mi vida profesional.

Estudió Comunicación Audiovisual.
Al principio pensé que igual me interesaba más la parte de dirección o de guion, pero estando en la carrera me di cuenta de que lo me gustaba era estar delante de las cámaras. Cuando hacíamos prácticas universitarias o grabábamos cortos siempre me ofrecía voluntaria para hacer algún personaje o para presentar algún programa. Así es como me di cuenta de que lo que me gustaba era ser actriz. Y estando en la universidad empecé a estudiar Interpretación y Arte Dramático. Compaginé ambas carreras y cuando terminé inicié el camino como actriz.

¿Renuncia a la dirección?
Soy aún joven, tengo 27 años, y la dirección también me atrae, aunque es otro mundo, es muy complejo y hay que estar muy preparado para dirigir. Quizá algún día lo intente.

En su casa no habría habido pegas a la profesión que había elegido...
He tenido la suerte de que la interpretación en mi familia era algo normal, era una profesión más y siempre han estado a mi lado, pero conozco a gente que lo ha tenido más difícil cuando ha comentado en casa sus deseos. Como he dicho, a nadie se le escapa que es una profesión inestable y que es difícil labrarse una carrera.

Y se fue muy joven de casa.
Con 17 años. Llevo ya once viviendo en Madrid.

¿Le dio vértigo irse tan joven a una ciudad como Madrid y dejar la casa de sus padres?
Ninguno. Recuerdo que estaba en el instituto en Bilbao y les decía a mis padres que cuando acabara me quería ir a Madrid y estudiar fuera. Ningún vértigo. Es verdad que cuando tenía unos doce años estudié sexto de primaria en Madrid porque mis padres estaban trabajando allí. Me gustaba la ciudad, tenía amigos de aquella época y me sentí bien cuando regresé cinco años después para hacer Comunicación Audiovisual. No tuve miedos de ningún tipo. Además, no hay tantas distancias con Bilbao.

Ahora hay que echar a los hijos de casa, no se van tan fácil.
Ja, ja, ja€ No es mi caso. Quizá me fui muy pronto, no sé, pero siempre he vuelto a casa en momentos especiales y con mis padres tengo una relación muy buena y estamos muy unidos. Ellos también suelen venir por Madrid y nos vemos con frecuencia.

¿Qué es lo que más le atrae de Madrid?
La verdad es que todo. Es una ciudad que ofrece muchas oportunidades y en esta profesión es la ciudad a la que tienes que ir a vivir si quieres seguir trabajando en ella con continuidad. Es la ciudad donde ocurre casi todo, porque es donde se hacen la mayoría de los rodajes. Los casting casi siempre son en Madrid. Para mí tenía todo el sentido del mundo quedarme aquí. Y conoces a mucha gente, no solo madrileña, porque coinciden personas que vienen de muchas partes y se crea un ambiente bonito.

"Disfruté una barbaridad en 45 revoluciones"


Su papel más estelar hasta ahora ha sido hacer la protagonista de 45 revoluciones.
Un lujo. He hecho bastantes personajes, pero ese fue muy especial. Hasta ahora ha sido el rodaje más importante de mi vida, sí, el que más me ha aportado a nivel personal y profesional. Disfruté una barbaridad. Sé que es trabajo, pero yo lo consideré un auténtico regalo.

Es una serie con buena factura que no tuvo éxito en abierto y sí en Netflix.
Es cierto. Estaba muy bien, pero no funcionó en Antena 3. Nunca sabes qué es lo que ocurre para que una serie que tenía tan buena pinta no se asentara con la audiencia. A través de Netflix funcionó bien, pero especialmente lo hizo muy bien en Hispanoamérica. Allí gustan mucho las historias que contamos desde aquí. Me escribe gente de allí diciendo lo que han disfrutado viendo 45 revoluciones. Siempre nos piden que haya otra temporada.

¿La ve posible?
No. No creo, pero en esto de la televisión nunca se sabe. Es una serie que estaba planteada así, de una temporada. Creo que no continuará, pero siempre es agradable saber que un trabajo tuyo lo ha seguido un número importante de espectadores.

¿Se sintió dolida cuando no fue aceptada por la audiencia en abierto?
Sabes a lo que juegas y sabes que a veces pasa. En realidad pasa muchas veces. Hay muchas series muy buenas que se estrenan y no tienen el éxito esperado. Nunca vas a saber por qué no ha cuajado una historia; puede ser que el horario no sea bueno o que ese día la competencia haya apostado por algo que atraía más al espectador. Es difícil encontrar la respuesta en un solo motivo, pero estoy convencida de que 45 revoluciones fue un trabajo bien hecho por parte de todos los equipos.

Estuvo también en Carlos, rey emperador.
Esa fue la primera serie que hice después de trabajar en Goenkale y la primera fuera de Euskadi. Fue una experiencia maravillosa. Me encantó y me hizo enamorarme totalmente de esta profesión.

En 45 revoluciones se vistió de los 60 y en Carlos, rey emperador su vestuario era el de una dama del siglo XVI.
Y yo estaba encantada. Cualquier época pasada me fascina. Me gusta ir a través de la Historia a otros mundos que son muy diferentes al que vivo ahora. Vivir los años 60 fue un auténtico lujo, es una década que me gusta mucho, con una estética que encaja mucho conmigo. Y qué voy a decir de Carlos, rey emperador, me vistieron con un ropaje espectacular, imagina esos corsés que llevaban en aquella época las mujeres.

Una ropa que no parecía cómoda.
No, está claro que no, pero ayuda mucho a que el personaje entre en ti.

El confinamiento le pillo en€
En Madrid con mi pareja. Fue duro, no teníamos ni balcón para que nos diera el aire y debíamos pillar los rayos del sol por la ventana. No poder salir fue duro de verdad, pero creo que lo gestionamos bastante bien.

Su pareja también es artista, aunque de otra disciplina, es pintor.
Me gusta rodearme de gente que se relaciona con la cultura, creo que nos entendemos mejor si estamos en el mismo mundo o en un mundo parecido.

Y el sector de la cultura no está saliendo bien parado en esta pandemia. Tampoco lo estaba antes, pero ahora€
La cultura siempre está muy machacada. Antes no estaba bien, pero es cierto que ahora está fatal. Es una pena que se cierren los cines, porque se sabe que no son focos de contagio, y de los teatros digo lo mismo. Que se rebajen tanto los aforos afecta mucho a la gente que está intentando sacar obras adelante. Espero que vuelva la normalidad cuanto antes.

¿Qué otras cosas aparte de actuar despiertan su pasión?
Soy muy inquieta y me gusta mucho leer, escribir, la fotografía€ También tengo un perro que hemos adoptado y estoy loca con él.

Y si hay otro confinamiento podrá salir a pasearlo.
Ja, ja, ja€ Habitualmente me gusta mucho salir a la naturaleza, me encanta sentir el aire fresco porque Madrid puede ser una ciudad un poco agobiante. Viajar lejos también es una de mis aficiones. Estoy deseando volver a poder hacerlo. Tuve la suerte de que el año pasado viajé muchísimo y de momento tengo el mono cubierto, pero me gustaría hacer pronto planes para irme lejos, muy lejos.

Antes ha dicho lo unida que está a la moda de los 60. Parece un poco raro que a una mujer del siglo XXI le guste la estética y la cultura de hace 50 años.
Quizá es soy un poco rara. Me gusta lo retro, lo vintage. También me atraen los años 50 y los 70. Soy un poco nostálgica. Aunque sean décadas que no tienen nada que ver conmigo, he visto muchas películas, he leído biografías... También me gusta mucho la música de los 70, de los 80€ Y si voy más atrás, me encanta Elvis Presley y con él me pongo en los 50. Sí, definitivamente, soy rara en gustos para tener la edad que tengo. 

PERSONAL
Edad: 27 años (16 de diciembre de 1992).
Lugar de nacimiento: Bilbao.
Formación: Estudió Comunicación Audiovisual en Madrid.
Familia: Sus padres pertenecen al mundo artístico. Xabi Puerta es guionista y autor de textos teatrales y su madre Zutoia Alarcia es actriz. Su pareja se dedica a la pintura.
Trayectoria: Su primer personaje fue el de Tania Ugarte en la serie Goenkale, donde entró en la temporada 21 de la longeva producción de ETB-1. En 2015 tuvo un regio papel, el de Catalina de Austria en Carlos, rey emperador. El cine se cruzó en su camino con la película Embarazados. En televisión, el medio en el que más ha trabajado, ha pasado por Paquita Salas durante 130 capítulos,  dando vida a Alba Córdoba, y estuvo en Derecho a soñar. En 2019 se convirtió en Maribel Campoy, la protagonista de la serie 45 revoluciones. Su segunda película tiene fecha de 2020, El verano que vivimos, de Carlos Sedes, y ahora está grabando con Javier Gutiérrez la cuarta temporada de Estoy vivo.