Sayas afirma que la ejecutiva de UPN acordó apoyar la reforma laboral para "desgastar las relaciones" entre el PSOE y EH Bildu

Carlos García Adanero acusa al líder del partido de ocultar la verdad del pacto con el PSOE y exige que se haga público su contenido

07.02.2022 | 21:22
Adanero llega a la sede de UPN para declarar ante el comité de garantías en medio de una gran expectación mediática.

La expulsión del partido de Sergio Sayas y Carlos García Adanero no va a ser tan sencilla como hubiera deseado Javier Esparza. O al menos es lo que van intentar los dos diputados UPN, que han acudido a testificar ente el comité de disciplina y garantías que tramita el expediente abierto por la ejecutiva. El proceso sumario todavía tardará unos días en ver la luz –el comité tiene tasados unos plazos para que la instrucción sea garantista– pero es probable que acabe en la justicia ordinaria. "Vamos paso a paso. Y de momento estamos jugando este paso", apuntó Sayas.

Los dos diputados han tratado de preparar bien su defensa recurriendo a juristas de prestigio. Quien fuera rival de Esparza en el último congreso ha optado por Eduardo Ruiz de Erenchun, que ayer le acompañó hasta la sede del partido para asistirle durante la declaración ante el comité de garantías.

"Voy a ir a por todas para defender mi permanencia en UPN. Es un partido en el que creo, es un partido en el que quiero seguir y creo que no hay ninguna razón que pueda justificar ni una expulsión, ni un cese de militancia, ni sanción de ningún tipo porque en ningún caso hemos incumplido los estatutos del partido", argumenta Sayas. Adanero por su parte ha optado por el bufete del hijo de Jesús Aizpún, histórico presidente y fundador de UPN.

Ambos han alegado ante el órgano interno que no han incumplido el mandato de la ejecutiva ni el de su presidente y que, por lo tanto, no hay motivos para su expulsión. Es lo que debe dictaminar el comité de garantías, que tiene ahora cinco días para redactar un pliego de cargos con propuesta de sanción. Después, Sayas y Adanero tendrán otros cinco días para presentar alegaciones. La decisión final debe ser ratificada por la ejecutiva.

Desde prácticamente el jueves se daba por hecho dentro de UPN que la expulsión era la única salida viable a esta crisis interna. El entorno de Esparza ha apostado además porque fuera un proceso lo más rápido posible, aunque matizado. Solo habrá expulsión si no dimiten de sus cargos y quedan como militantes de base. Algo que no va a ocurrir. "Si pidiéramos el acta a quien vota diferente, la mitad del partido ya no estaría aquí", replicó Adanero.

La disputa interna se hace pública


El comité de garantías se ha limitado a tomar declaración a ambos, a quienes preguntó por los hechos concretos ocurridos la semana pasada. Y tanto Sayas como Adanero alegan que en ningún momento han ido en contra de los estatutos ni de "los principios y valores" del partido. Este es uno de los argumentos que recogen los estatutos para justificar la expulsión.

Pero la defensa también va a ser política –y pública–, y ahí la crítica tiene un destinatario claro: Javier Esparza. Los dos diputados insisten en que no han incumplido el mandato de la dirección, y denuncian que todavía no se ha hecho público el contenido del pacto con el PSOE. "Lo que me gustaría saber es si había un acuerdo con el Partido Socialista o no, y si existía ese acuerdo, qué decía exactamente, porque yo creo que se está engañando a todo el mundo", ha denunciado Adanero a las puertas de la sede de UPN, donde ha acusado al líder del partido de haber "engañado a la ejecutiva de UPN, a sus votantes y al conjunto de la sociedad". "Espero que esto sirva también para saber qué paso y dónde estábamos cada uno", apuntó.

La misma crítica hace Sergio Sayas, que ha desvelado las dos condiciones que había puesto la dirección de UPN para votar a favor de la reforma laboral. La primera, dijo, era que "el acuerdo sirviera para desgastar la relación del PSN con Bildu". Y la segunda, que esa cuestión "fuera visible para los ciudadanos".

"A nuestro parecer no se cumplía, porque si el precio del acuerdo era la reprobación de Enrique Maya, el precio era insuficiente, y si el precio era dinero para el Ayuntamiento de Pamplona, era el mercadeo que criticamos en otros", señaló. Según su lectura, "el único precio posible era la ruptura de la relaciones del Partido Socialista con Bildu". "Un precio que el Partido Socialista no estaba dispuesto a pagar, y por tanto no teníamos ningún argumento que contar a los ciudadanos", ha explicado.

El diputado se ha mostrado además muy dolido con el trato que ha recibido los últimos días por parte de algunos compañeros de sigla. "Nos han linchado en los órganos del partido, pero espero del comité de garantías que actúe de manera independiente porque así lo espero en un partido que considero democrático y en el que he militado de manera democrática toda mi vida", ha apuntado Sayas.

Un optimismo que hace suyo también Adanero, que celebra que por primera vez desde que se abrió la crisis interna alguien en UPN ha querido escuchar sus argumentos. Que los atienda o no es ya otra cuestión. La batalla jurídica está servida.

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