el gigantesco asentamiento de chabolas

Kibera Pride, un apoyo a África desde Navarra

La ONG, impulsada por andrea irisarri, organiza mañana un concierto solidario en el mun para recaudar fondos

10.02.2020 | 06:45
Andrea Irisarri, a la derecha, junto algunos de los niños que forman parte de Kibera Pride.
Andrea Irisarri, a la derecha, junto algunos de los niños que forman parte de Kibera Pride.

La ONG, impulsada por Andrea Irisarri, organiza el sábado un concierto solidario en el MUN para recaudar fondos

La ONG Kibera Pride, impulsada por la navarra Andrea Irisarri, y situada en Kibera (Nairobi, Kenya), el asentamiento de chabolas más grande de todo África, lucha cada día por cubrir las necesidades de los niños y las niñas más vulnerables de la zona. Su labor consiste en darles hogar y educación en la casa de acogida que tienen en Kibera desde 2014, y para poder hacerse cargo de los gastos que conlleva, la asociación recauda fondos desde nuestro país a través de diferentes eventos. Uno de ellos será el concierto solidario que se va a celebrar mañana sábado 12 de octubre en el teatro del Museo Universidad de Navarra a las 20.00 horas: Tanampas por Kibera.

Andrea Irisarri, de 28 años, siempre había estado involucrada en el tema del voluntariado, pero fue en el verano de 2012 cuando viajó a Kenya y surgió este proyecto. Allí conoció a Irene Kasandi, una Trabajadora Social de Kenya que estaba pensando sacar adelante una casa de acogida, y no dudó en sumarse a la iniciativa. Al volver a su casa, comenzó a recaudar fondos a través de donativos de amigos y conocidos y logró conseguir 14.000 euros; "un reto económico", que le hizo cumplir su sueño. En verano de 2013 registró Kibera Pride como ONG en Barañáin, y desde ese año el número de personas que acuden a la asociación en busca de un futuro mejor no ha dejado de aumentar.

vida en la casa de acogida Actualmente viven en la casa alrededor de 30 niños y niñas, con edades comprendidas desde el año hasta los 22. "Por lo menos hasta que puedan terminar sus estudios", comenta Irisarri, que es profesora de primaria. Por parte del equipo, quien vive durante todo el año con ellos y ellas es Irene Kasandi, a quien ayudan tres personas más. El resto de voluntarios viaja a Kenya normalmente en verano. Mientras, durante el curso, tratan de recaudar fondos a través la venta de camisetas, calendarios o eventos como torneos de pádel, para cubrir los 2.800 euros de gastos que tienen al mes.

Ese dinero va destinado a ofrecer alojamiento, alimentación, sanidad y educación a niños y niñas que viven en la pobreza. "Están en la calle, en las drogas, entre la basura...", explica Andrea. Una situación que los voluntarios intentan cambiar con su labor. Además de enseñarles y ayudarles a hacer los deberes, juegan con ellos y les trasmiten valores como la igualdad, al pertenecer a "una cultura más machista que la nuestra". El apoyo académico lo ofrecen no solo a quienes viven en la casa de acogida, también a jóvenes de diferentes familias que acuden por las tardes y pasan los fines de semana con ellos. Además, consiguen padrinos y madrinas que se encargan de su educación y manutención. Actualmente apadrinan la educación de 70 personas.

Andrea confiesa que la actitud de los pequeños le sorprende cada vez que va a Kibera. "Son ellos los que me enseñan a mí, más que yo a ellos. Te abren los ojos", expresa, y pone en valor el cariño y la poca importancia que le dan a lo material. Por ello, Irisarri anima a todo el mundo a que haga voluntariado, porque "es algo que te aporta mucho personalmente".

Esta contribución a las causas solidarias, y en especial a Kibera Pride, es lo que le llevó a Andrea a obtener el Galardón de Juventud 2015 al Valor Solidario, otorgado anualmente por el Gobierno de Navarra, algo que, confiesa, no se esperaba.

A día de hoy sigue recaudando fondos para que Kibera Pride siga adelante. "Ayudar no lo siento como una obligación; para mí es seguir cuidando de mi familia y darles lo que se merecen", admite. Entre los objetivos futuros que quieren lograr desde la ONG se encuentra comprar una parcela cerca de la casa de acogida para crear una escuela propia, "que es más barato que pagar a otros colegios", como hacen ahora. Además, tienen en mente poner en marcha una huerta con el objetivo de reducir los gastos mensuales, en especial los de la comida, y darles trabajo a las familias de los niños y niñas que acuden a la casa los fines de semana.

Formas de ayudar Las personas que quieran colaborar con Kibera Pride, además de acudir al concierto solidario de mañana, pueden hacerlo a través de un apadrinamiento o aportando un donativo a la cuenta bancaria ARQUIA (Banco de arquitectos) ES70 31833100850001188721. Para ayudar en la alimentación mensual de los niños y niñas de la casa de acogida, cualquier persona se puede registrar en el Teaming de Kibera Pride con su cuenta bancaria, a la cual se descontará únicamente un 1€ al mes (https://www.teaming.net/comidaparakiberaprideorfanato-kenya).