Sobreentrenamiento, cuando el deporte pasa de aliado a enemigo
El ejercicio físico es salud y bienestar, pero llevado al extremo se convierte en un riesgo real y termina pasando factura tanto a la salud física como mental
El ejercicio físicoes esencial tanto para la salud física como mental. Los profesionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que "todas las personas, sea cual sea su edad y capacidades, pueden ser físicamente activas y en que cada tipo de movimiento cuenta".
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"De 150 a 300 minutos de ejercicio físico de intensidad moderada por semana"
Es más se indica "por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes". Ello ayuda a prevenir y ayudar a manejar las cardiopatías, la diabetes de tipo 2 y el cáncer, así como para reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad, disminuir el deterioro cognitivo, mejorar la memoria y potenciar la salud cerebral.
Eso sí, siempre en su justa medida. Porque como bien dice una popular expresión, todo en exceso es malo. También el deporte. Y es que "a medida que se aumenta la cantidad de tiempo de dedicación y las cargas de trabajo durante los entrenamientos, puede provocar alguna sintomatología o problemas de salud, entre ellos, diferentes estados de fatiga que pueden desembocar en el Síndrome de Sobreentrenamiento", se indica en la Revista de Psicología Aplicada al Deporte y al Ejercicio Físico.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome de sobreentrenamiento?
Excederse en la práctica deportiva, especialmente si no se cuenta con una planificación adecuada, puede tener efectos negativos tanto para la salud física como mental. Según señala el Dr. Juan Bertó, responsable del Área de Medicina Deportiva de la Clínica Universidad de Navarra, "el sobreentrenamiento aparece cuando el cuerpo no tiene tiempo suficiente para recuperarse entre sesiones de ejercicio".
Si bien, después de un entrenamiento exigente es normal experimentar dolor o cansancio muscular, lo cierto es que hay determinados síntomas que indican que hay sobreentrenamiento. Entre los indicadores están los dolores musculares y articulares, una mayor frecuencia cardiaca y presión arterial, sensación de peso en las piernas, cansancio persistente, sistema inmunitario más débil, falta de motivación, pérdida de apetito, baja de rendimiento y mala calidad del sueño.
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La importante de la prevención
Prevenir es mejor que curar. Por ello, la mejor medida es evitar caer en el sobreentrenamiento. De ahí que los especialistas recomienden llevar un control del volumen y la frecuencia de entrenamiento para evitar exceder los límites. Hacer solo un ejercicio de baja intensidad, seguir una planificación equilibrada, darse unos días de descanso, hidratarse bien y seguir una dieta sana y equilibrada y cumplir con las horas de sueño recomendadas es fundamental.
En caso de no ser capaz de seguir con las indicaciones de los especialistas, se recomienda ponerse en manos de un profesional cualificado, como puede ser un entrenador personal, pues sabrá cómo ir aumentando progresivamente la carga e intensidad del ejercicio para tratar de evitar que se produzca este fenómeno que puede llevarse al extremo de una lesión.
