Aranburu despega con energía
El ciclista de Ezkio muestra su mejor cara en el comienzo del curso, con grandes actuaciones en la Figueira Classic y la Vuelta a Andalucía
En febrero el sol se abotona aún a la timidez y al recogimiento. Le cuesta salir, abrochado por el invierno, que está en ese proceso del que se va sin irse. Cerca y lejos a la vez. La Vuelta a Andalucía es un reclamo del buen tiempo. A la carrera también se le conoce como Ruta del Sol.
Es un saludo a la primavera que invoca al enjambre de ciclistas, todos ellos buscando el calor, huyendo del frío y de la lluvia. Las bicicletas son para el verano, pero no solo. En invierno también lucen.
La cita andaluza acomodó la pasada semana al pelotón que desea arrancar la campaña con entusiasmo, esperanza y optimismo. La energía del sol, la claridad de los días, el cielo terso, aterciopelado el azul, donde podría dibujarse el plumaje brillante, bello, colorido y exquisito del Ala de la carraca azul que pintó Durero, son un reclamo estupendo.
Andalucía era el escenario ideal en el que brillar incluso en el loco ciclismo de esta era enajenada por la velocidad y la voracidad. Todo es urgente e importante. No hay tiempo para pensar. Acción-reacción.
En ese esquema encajó de fábula Alex Aranburu, el único ciclista vasco que la pasada campaña celebró la victoria en una prueba del WorldTour. El guipuzcoano se hizo con un triunfo de etapa de la Itzulia con final en Beasain.
La cita vasca será uno de los puntos álgidos del curso para el de Ezkio, que ha comenzado la temporada mostrando un perfil fotogénico tras introducir cambios en el inicio del calendario. Las tres anteriores campañas, Aranburu se propulsó entre la Challenge de Mallorca y Castellón.
Esta vez ha fijado sus primeras pedaladas entre la Figueira Classic y la Vuelta a Andalucía, donde ha acumulado 270 puntos UCI, el baremo del ciclismo.
Una gran puesta en escena la del ciclista del Cofidis, un equipo que pretende recuperar su mejor versión después de dos cursos complicados.
Segundo en la Figueira Classic
La permuta de los paisajes competitivos han certificado el gran estado de forma del guipuzcoano, siempre protagonista en los seis días de carrera que ha acumulado.
En la clásica portuguesa, disputada el 14 de febrero, solo Antonio Morgado, uno de los notables del UAE, pudo imponerse a Aranburu en el mano a mano.
El luso es un ciclista fuerte y con chispa. Le batió con un esprint tenso y largo que no pudo voltear el de Ezkio en su estreno de la campaña. Se destapó Aranburu con una gran actuación.
El guipuzcoano estableció en Portugal el hilo conductor de su hoja de ruta en la Vuelta a Andalucía (del 18 al 22), en la que obtuvo el maillot verde de la regularidad y la sexta plaza en la general tras celebrar muy buenas actuaciones en la cinco jornadas de la carrera.
Solo el primer día de competición se alejó de las plazas cabeceras, finalizada la etapa en un esprint masivo.
A partir de ese inicio, Aranburu asomó siempre entre los mejores con constancia y fortaleza. Fue tercero en la segunda jornada, en la que Iván Romeo sentenció la general con una fuga.
El de Ezkio dio tiempo al grupo principal. Con la confianza en el macuto, en la segunda llegada masiva con llegada en Lopera, fue sexto.
Vencedor de la regularidad
En Pozoblanco, en la siguiente jornada, el guipuzcoano estuvo de nuevo entre los mejores. Firmó la cuarta posición. Ese mismo fue el resultado en el cierre de la carrera en Lucena, si bien el guipuzcoano se dejó ver antes para llevarse segundos de bonificación en el primer paso por el Alto de la Primera Cruz.
Realizada la segunda subida, en la que Pidcock se subrayó para vencer, logró otra puesto notable, cuarto, para completar la carrera andaluza en la sexta posición.
La determinación en el día a día, la solidez y la perseverancia impulsaron finalmente a Aranburu al podio de la carrera andaluza como el ciclista más regular de la prueba.
Posó de verde esperanza, el color con el que ha comenzado la campaña. Bajo el sol de Andalucía brilló el plumaje del guipuzcoano en su vuelo. A la espera de volver a lucir un dorsal el 1 de marzo en la Faun Drome Classic en Francia, Aranburu despega con energía.
