Síguenos en redes sociales:

"Cada programa es un "carpe diem" radiofónico"

Tras diecisiete años en la radio, desde el lunes 3 de mayo está al frente del espacio trasnochador de Onda Vasca con la misma ilusión con la que ha afrontado cada uno de sus programas. Se imagina cada noche como una oportunidad única "para seducir a la audiencia"

"Cada programa es un "carpe diem" radiofónico"Foto: Ainara García

pamplona. Jon Martija es un profesional joven y a la vez veterano. Toda su trayectoria ha transcurrido en Herri Irratia: "He sido un jugador franquicia, que se dice en baloncesto". Ahora forma parte del proyecto común que han puesto en marcha Onda Vasca y su emisora de toda la vida. Asegura que disfruta con lo que hace, y quienes le escuchen quedarán convencidos.

¿Quién ha bautizado el programa?

El título lo he puesto yo, procede de una película policíaca aunque no tiene nada que ver con ella. Me gustaba eso de la última seducción, que siempre es el último programa, que la radio -y más de noche- es seducción. La idea es que nos contratan por una sola entrega y si no conseguimos que funcione, al día siguiente no hay programa. Es un carpe diem radiofónico en el que tienes que darlo todo cada día para seducir a la audiencia porque si no, el programa desaparece.

Tanta preocupación con la seducción...

Seducir por seducir no, pero tratar de dar lo mejor de uno mismo en todos los ámbitos es importante. En el laboral y radiofónico también. Pero no me gano la vida seduciendo más allá de la radio, ¿eh?

En este caso, ¿qué es seducir? ¿Que no se duerma la gente hasta que usted termine?

Hombre, eso puede ser mucho pedir. No aspiro a tanto, sobre todo con aquellos que madrugan, pero si hay gente que retrasa un poco la hora de quedarse dormida por estar con nosotros pues estupendo.

¿Cómo son sus oyentes?

La noche tiene oyentes muy distintos: la gente que está trabajando en su fábrica, los insomnes, gente mayor a la que le cuesta conciliar el sueño o gente a la que le pone lo de la radio de noche, que le gusta eso de ser escuchantes -porque durante el día lo que hay son oyentes y a la noche hay escuchantes-, en general no están haciendo otras cosas como estamos durante el día. Además, prefiero no imaginarme a los oyentes. Estoy haciendo un programa de radio, pero se me olvida. Si empezara a pensar en quién me está escuchando y quién no..., prefiero pensar en seducir en general, sin poner caras, y a veces sin ser demasiado consciente incluso de que me pueden estar escuchando hasta los jefes.

Los "escuchantes", ¿buscan sosiego, algo diferente a la crispación que salpica el resto del día?

Vamos enchufados todo el día y la noche es el único momento de tranquilidad para mucha gente. Si estás fundido te duermes y si no, la gente aprovecha para leer o para hacer sus cosas... o si les gusta la radio, benditos sean, escucharnos. Eso no quiere decir que tengamos que hacer un producto de buen karma y medio hippy de relax, no. También puedes meter cosas con ritmo. Lo que no nos gusta es gritar. También creemos que el humor es un ingrediente muy importante, un oasis de humor, tampoco es que queramos ser Martes y Trece.

Dos horas y media diarias es mucho tiempo. ¿Con qué colaboradores y contenidos cuenta?

Siempre hay entrevistas y tenemos también bastantes colaboradores. Por ejemplo está Bernabé Tierno, con el que vamos a hacer una sección de psicología. También están Mar Monsoriu, que es una experta en nuevas tecnologías; Nerea Aguado, que va a hacer una sección con un personaje que se llama Mia Waters, como si fuera una investigadora privada de los años 50 como de cine negro, muy sugerente; la sexóloga Nerea Sancho; un colaborador de cine que es Josemi Beltrán, con el que repasamos los estrenos de la semana; la directora de cine documental Susana Koska, que también tiene un blog e intenta ver la actualidad a través de esa mirada de género; Mikel Amondarain, con el que cada semana planteamos una alternativa viajera; Miguel Ángel Sabadell, que es el editor de Ciencia de la revista Muy Interesante, con el vamos a ver que la ciencia puede ser divertida; y también tenemos al actor Fernando Mikelajauregi, que una noche a la semana vendrá a contarnos un cuento, muchas veces gótico.

¿Y la música? ¿Tiene un sitio?

Sí, claro. También hay secciones musicales que pueden ser desde un monográfico que dediquemos a un grupo escuchando sus canciones más destacadas o también lo que llamamos La historia secreta de las canciones, que es coger un tema conocido como el Satisfaction de los Rolling y saber cómo fue el proceso de creación, traducir la letra al castellano... La música como hilo conductor del programa tiene su protagonismo.

¿Cuenta con la colaboración de los oyentes?

Sí, damos mucha importancia a las redes sociales y tenemos perfil en Facebook y en Twitter. Vamos a ir viendo cómo percibimos la respuesta de la audiencia a través de las redes. También tenemos la idea de abrir el teléfono pero aún no está decidido cómo articularlo dentro del programa.

Para ser locutor de noche, ¿hay que tener una voz especial?

Hombre, creo que es un tópico. A mí sí me dicen que tengo voz de radio nocturna, pero hoy en día se puede oír de todo a cualquier hora, todo tipo de voces. Me niego a ser una voz nocturna, puedo serlo, pero no sólo nocturna.

El inicio del programa se enfrenta a una avalancha deportiva en la competencia. ¿Es un obstáculo o un aliciente?

Yo pienso más en la segunda alternativa. El deporte tiene mucho tirón, pero hay mucha gente (una inmensa minoría) a la que no le interesa y el que quiera voz, historias y protagonistas ahí nos tendrá.

¿Es duro estar despierto a esa hora y encima tener que hablar? ¿Está acostumbrado a trabajar de madrugada?

He tenido programas mucho más nocturnos y también matinales que empezaban de noche. Aunque estés cansado, empiezas el programa y se te ponen las pilas porque nos pone esto de la radio. De hecho, acabas el programa y entonces es cuando cuesta descansar porque estás excitado y a tope. Necesitas un tiempo de bajar las revoluciones, relajarte y dormir. Creo que me llevará su tiempo hacerme a este horario, durmiendo poco y a deshoras.

¿Qué le cuesta más: quedarse de noche o madrugar?

Madrugar. Un curso hice un programa de cinco a siete de la mañana y fue el peor año de mi vida. Envejecí como cuatro años. Lo que más gusta es la radio de tarde.

¿A qué hora se duerme?

A las cuatro o cuatro y media. Entre que acabas el programas, recoges, te vas a casa... Tengo la suerte de que soy de buen dormir.

¿Se duerme oyendo la radio?

Eso tiene un peligro porque ya me ha pasado que la ponía y me enganchaba... hace años que no escucho la radio para dormir. Me imagino que si lo hiciera me costaría. Por ahora, de radio nocturna, con la dosis que me llevo, ya voy servido.