Olatz Larunbe (Pamplona, 1998), estrena este sábado 11 en el Centro Cultural Iortia de Altsasu su nueva obra, Etena Dena, Lo que se detiene, un espectáculo de danza contemporánea que invita a mirar de frente nuestra relación con el tiempo. Y es que en una época marcada por la prisa y la producción constante, reivindica la pausa y propone detenerse para sentir, escuchar y habitar el presente. Será a las 19.30 horas.
En este mismo escenario fue la residencia de creación de esta pieza apoyada por el programa DNA del Gobierno de Navarra, el pasado mes de septiembre. “Volver a Iortia me hace especial ilusión, ya que es el lugar donde nació esta pieza de danza y dónde comenzó todo el proceso de investigación del movimiento. Aquí se inicia y también se cierra una primera etapa de creación con un estreno muy significativo, cuyo resultad ha evolucionado mucho desde entonces”, explica Larunbe.
Etena Dena es una pieza inmersiva y poética que aborda el vértigo de la inmediatez y la aceleración, reflexionando sobre cómo estos ritmos afectan a la manera de vivir y habitar en el tiempo, según explica su autora. Inspirada en los ensayos La sociedad del cansancio y El aroma del tiempo de Byung-Chul Han, la obra se adentra en una experiencia escénica que transita entre la hiperactividad, el colapso y la búsqueda de quietud. “Propone un espacio de reflexión y una experiencia sensorial que invita a abrir grietas en el ritmo frenético de la vida contemporánea”, observa Olatz Larunbe.
“Vivimos atrapados en la prisa del instante. Un vértigo continuo nos arrastra, como si el ahora solo existiera para ser consumido. Todo es ya”, reflexiona. Así, se pregunta qué pasaría si el ahora no fuera urgencia, sino presencia y plantea que la escena sea una forma de resistir la prisa, de tocar el tiempo con el cuerpo y hacerlo eterno, aunque solo sea por unos segundos.
También hay una mirada generacional, un diálogo entre el pasado y el presente, con testimonios de mayores que habitaron otros ritmos y formas de estar en el tiempo a través de cuatro intérpretes: Olaia Valle, Maddi Muñoz y Clarissa Costaglioga además de Olatz Larunbe, con música original de Daniel Munarriz, diseño de luces de Fermín Izko y asistencia de dirección de Alfonso Aguilar entre otros colaboradores.
“La danza se convierte en una pieza más dentro del engranaje de la obra, un diálogo con la música, la escenografía, vestuario y diseño de luces para conformar un universo escénico coherente y potente”, destaca Olatz Larunbe. “El resultado nace de un proceso cuidado al detalle, tejido en un tiempo breve y con los recursos que teníamos a nuestro alcance. Pero más allá de la pieza en sí, me emociona profundamente el equipo que lo hace posible: un grupo de artistas que acompaña, sostiene, cuida y da sentido a toda la obras. En ese encuentro es donde, para mí, reside la verdadera esencia de todo lo creado”, incide.
PRESENTACIONES Después de su estreno en Iortia, la obra se presentará en las casas de cultura de Ansoáin, el 17 de abril; de Tafalla, el 1 de mayo, para finalizar su recorrido el 3 de mayo en Bera.