Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Cordal Arroleza-Eretza, embalse El Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Exterior del centro de interpretacion de El Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Fuente en el recorrido
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
El embalse rodeado de bosque frondoso
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
El emblase del Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Un lugar perfecto para admirar el embalse
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Detalle de la presa
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Carteles indicativos del recorrido
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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Iglesia en el Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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La vegetacion surge del embalse
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Las aguas reflejan la vegetacion
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Nucleo urbano de El Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Pista ancha para transitar
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Panorámica, embalse El Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Gorostiza barbacoas
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Presa del embalse de Gorostiza el embalse de El Regato
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Puente Supersur
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Puente de piedra
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Pequeño salto de agua en el recorrido
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.
Un recorrido amable que abraza el embalse del Regato y descubre un valle donde la naturaleza ha recuperado, paso a paso, un territorio marcado por la minería, las ferrerías y el agua que alimentó a toda una ciudad industrial. Un paseo de unos ocho kilómetros que es, en realidad, un viaje por la historia viva de Barakaldo.