No sabemos si es que en Estados Unidos se concibe el deporte de otra manera –más espectáculo y menos competición– o que Trump desbarra en todos los ámbitos, pero su propuesta de que Italia sustituya a Irán en el Mundial de este verano se ha acogido en el mundillo del fútbol, y en Italia, como una ocurrencia disparatada. En primer lugar, porque si Irán no va –al no garantizar el gobierno de EEUU ni siquiera su integridad física– su puesto lo debería ocupar una selección de su misma confederación, la asiática –en concreto, Emiratos Árabes Unidos–. Y en segundo lugar, por pura dignidad. Si no has conseguido clasificarte y no se produce ninguna baja europea, sencillamente no vas. En Italia son tan forofos del fútbol como el que más, pero ya han dicho que así no quieren ir, por el simple hecho de que no se lo han ganado en el campo y no se lo merecen. Y punto pelota.
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