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Propaganda Urdangarin

Propaganda UrdangarinAngel Navarrete

Los libros tienen motivaciones extrañas, de revancha o expiación, pero algunos son un calculado lavado de cara, como el del Juan Carlos I, fabricado para redimir su oprobioso reinado. Con idéntico propósito de blanqueoIñaki Urdangarin ha publicado Todo lo vivido, según él, “un relato experiencial” con una patética declaración de inocencia contra su condena de cinco años y diez meses por prevaricación, fraude a la administración, tráfico de influencias y delitos fiscales, por los que pasó “mil días y mil noches” en una cárcel de mujeres. Que no se diga que el libro ha tenido mala promoción tras gozar antes de su lanzamiento de un reportaje de diez páginas más portada en El País Semanal y una larga entrevista en Lo de Évole, en La Sexta, con una charla de confesionario.

Y todo para hablar de su libro y nuevo negocio, Bevolutive, ideado para clientes de la élite deportiva al término de su carrera. Urdangarin hace sus cuentas mezclando los errores propios con los ajenos y en esa confusión escribe que su mayor desatino fue su “desnaturalización”, algo así como haber perdido su esencia en un mundo que no era lo suyo. Y que fue un ingenuo al delegar en personas que le engañaron y firmar papeles sin mirar; pero sus delitos quedaron abrumadoramente demostrados.

Lanza un bulo sobre el honesto juez Castro al decir “que formaba parte de la lista de candidatos a las municipales por Podemos”, ataca sin piedad a la directora de la prisión y muestra una actitud paranoica frente a casi todo. Solo tiene razón en denunciar la podredumbre de la familia real: es brutal que el rey enviara, como emisario de la indecencia, a un funcionario a pedirle que se divorciara de Cristina de Borbón. Urdangarin ha pagado y tiene derecho a una vida nueva en Vitoria-Gasteiz, un paraíso.