Hola personas, nada comentaré de la situación atmosférica por no hacer más grande la herida.
Tampoco haré excesiva mención a lo que se nos viene encima, aún nos queda el domingo que viene para ver y analizar en profundidad los 9 días de locura que tanto esperamos.
En estas fechas son ya tantos los peldaños que se han subido que casi no los puedo ni contar, que si ya se sabe quién va a tirar el chupinazo, desde aquí mi más cordial enhorabuena al Servicio sanitario de urgencias, que tantas veces me ha socorrido, que si ya han llegado los primeros toros al Gas, que si este sábado ya han abierto la Mañueta para hacer la prueba de los churros, que si ya han dado el bombo de la Jarana, que si ya han dado el premio Festa los del bronce y mil hitos más que rodean al meollo de la cuestión. Dense todos por mentados.
Bien, entonces, os preguntaréis, ¿por dónde paseamos hoy?, pues el paseo de hoy va a ser largo, muy largo, tan largo que va a durar 11 años y 18 días. El tiempo que ha permanecido abierto el afamado restaurante La Fogoneta que, cuando leáis estas líneas, ya habrá echado la persiana.
El 9 de junio de 2015 levantábamos con mucha ilusión la persiana de La Fogoneta, fueron comienzos duros en los que hacer una caja medianamente decente costaba un esfuerzo ímprobo, mi socia y hermana y un servidor, jamás habíamos trabajado en la hostelería y este negocio, como todos, tiene sus intríngulis. Poco a poco las cajas fueron siendo más suculentas y nosotros empezábamos a cogerle el truco al asunto. La comida casera que servíamos, no por elección sino por narices, lo único que yo sé cocinar es comida de la que se hace en casa, siempre he dicho que los ingredientes de mis recetas los puedes comprar todos en el supermercado de la esquina. Pochas reconfortantes, migas con sabor rural, ensaladilla memorable, panaché de verduras medicinal, tomate en temporada de sabor inmejorable, alcachofas plancheadas difíciles de superar, carrilleras que no necesitan cuchillo, cordero al txilindrón que se deshace, ajoarriero sin gambas ni langosta ni falta que le hacen, virutas de solomillo: carne en fritada para vagos, albóndigas que son gloria en esfera y más platos de este mismo jaez, solo con nombrarlos se huele a cocina de familia, de fechas memorables o de días de diario. A veces me estiraba con un bacalao club ranero, o con unos calamares en su tinta, o un arroz con bogavante, pero todo esto como cosa especial, lo normal ha sido lo otro. Empezamos con una carta y con ella hemos estado sin cambiar ni una coma, muchos clientes ya sabían lo que iban a comer antes de llegar. La oferta de barra no le iba atrás. Lo más demandado eran las tostadas de hogaza de pan con una tortilla al gusto recién hecha y puesta por encima, las servíamos de patata, espectacular, de bacalao, de alcachofas, de txistorra, de jamón y alguna más. Nuestras papas con mojo piquillo y alioli eran famosas y con razón. Eran un homenaje a la papa arrugá canaria, pero con patata alavesa de Alegría- Dulantzi, a donde me desplazaba exclusivamente a por las patatitas diminutas que tanto gustaban, y un mojo hecho a base de pimiento piquillo, es decir que navarrizamos el plato.
El boca a boca funcionó y las cosas empezaron a rodar, y rodando estábamos cuando un 14 de marzo pasó lo que pasó, nos pusieron mascarillas y nos mandaron para casa. El parón fue un mazazo, menos mal que el propietario del local, que es de las mejores personas que he conocido en mi vida, nos llamó al día siguiente a decirnos que el alquiler quedaba suspendido hasta que llegasen mejor dadas. Los ERTes también fueron de gran ayuda. El estado nos dio trespesetas a modo de ayuda importante, y nos tuvo, durante no sé cuanto tiempo, bajo la espada de Damocles, pidiéndonos balances que demostrasen que habíamos perdido tanto y cuanto para no tener que devolverles las trespesetas que nos habían dado. Al final llegó una carta que daba la ayuda por definitiva. Manda huevos.
Luego llegó el “Plan para la transición hacia una Nueva Normalidad”. Nos permitían abrir de 19 a 21,30 y las mesas habían de estar separadas no sé cuanto y la gente no podía estar en la barra y si coincidían dos clientes habían de estar a tres kilómetros uno de otro. Los días fueron pasando, y fueron aumentando las licencias, con alguna nueva oleada de una nueva cepa que nos volvía para atrás y nos ponía como hidras.
Y poco a poco la cosa pasó, y volvió la vida libre, normal, sin restricciones y nuestra Fogoneta empezó a ser restaurante de referencia. Las redes se llenaban de comentarios elogiosos a nuestra labor y durante 6 años hemos estado los primeros del Trip Advisor de Pamplona. Para quien no conozca la herramienta, le diré que se trata de una página en la que los usuarios dejan sus comentarios tras su paso por el local , al cual puntúan con estrellas del 1 al 5. Nosotros éramos de los pocos que teníamos las 5 como resultado total. Las redes son una manera de elegir hotel, restaurante u otro servicio cada vez más extendida y a nosotros nuestra buena fama nos ha traído rusos, coreanos, japoneses, holandeses, miles de franceses, de italianos, de ingleses, de americanos del norte y del sur, un sinfín de catalanes, madrileños, donostiarras, bilbaínos, y de allí donde digas. Clientes que viajaban de forma periódica por trabajo y siempre venían a llenar la andorga con nuestros guisos.
En estos años también ha pasado por La Fogo gente famosa de muchos ámbitos. Actores, como Paco León o Pedro Miguel Martínez. Políticos, como Juanma Moreno Bonilla, Felix Taberna, que al final fue cliente y amigo, Yolanda Barcina, que cenó con sus amigas para celebrar su boda, o casi todos los consejeros del actual gobierno que nos han visitado en muchas ocasiones. También escritores como César Antonio Molina, Manuel Hidalgo, Fermín Goñi, José Miguel Albizu, deportistas como Miguel Indurain o Carlota Ciganda, algún torero como Sánchez Vara, periodistas como Pedro J. Ramírez y Daniel Ramírez García-Mina, pintores y artistas como Pedro Salaberri, Pío Guerendiain o Pablo Lasaosa. En fin, ya veis una lista considerable y alguno más que me olvido
Bueno, pues todo eso pasa página hoy y echamos la llave, ha sido bonito, hemos tenido nuestros líos, como todo quisque, pero en líneas generales han sido 11 años felices, en los que hemos conocido mucha gente nueva y a otros, que ya conocíamos, los hemos conocido mejor. Habrá alguien, lo sé, que se ha podido sentir ofendida por una actuación de alguno de nosotros o mal atendida, desde aquí le pido mil disculpas de todo corazón.
Si alguien quiere seguir con nuestra labor, que se ponga en contacto con nosotros.
Y nada más, desde estas líneas el equipo de la Fogoneta os decimos que muchas gracias y hasta siempre.
Besos pa tos. l
Facebook : Patricio Martínez de Udobro
patriciomdu@gmail.com