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La gota malaya

La gota malayaOskar Montero

San Fermín antes de San Fermín es aquí la gota malaya. Un martilleo constante de información que arranca en abril con la votación del cartel y no te suelta en dos meses largos. Hasta volverte tarumba. Escalericas, tómbolas, dispositivos, protocolos, peñas y pancartas, Morantes y Jandillas, barracas, los fuegos de autor, el txupinazo txiki, Ojete Calor y la madre que los parió.

Con esa frase que te aplasta como al guiri junto a las tablas de la curva de Estafeta al paso de la manada: “Ya huele a toro”. Llegas a esta previa con la lengua fuera, saturado de fiestas. Como tantos otros gremios, por ejemplo los hosteleros, gestionando la avalancha enorme de una fiesta enorme. Entonces amaneces el 6 de julio y te acuerdas de esas “probabilidades enormes” de pasártelo bien a las que hacía referencia el otro día el alcalde. La euforia colectiva fulmina tu vinagrez, abrazas el “ya huele a toro” y almuerzo y vino familia y amigos y a coger carrerilla para lo que viene. ¡Felices fiestas!