Se ha ido un año, donde nos hemos sentido amenazados por una posible nueva guerra mundial. Hemos escuchado tambores de guerra, al igual que en aquellas legendarias películas de Fu Manchu, donde al sonar estos, advertían que el peligro era inminente. Lo cierto es que, tal y como está el mundo, los tambores no han dejado de sonar, pero últimamente lo han hecho con mayor intensidad, y hemos vivido muy preocupados. Parece que los mediadores van por buen camino, si bien preocupa, que una de las partes no quiere ceder un ápice en sus pretensiones. Habría que explicarle a Fu Manchu que las guerras no las gana nadie, y las perdemos todos, y que lo más sensato es guardar los tambores, y desearnos todos los pueblos del orbe un feliz y próspero año nuevo.
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